La ZBE de Ourense ya multa con 200 euros a los coches sin etiqueta ambiental

Las cámaras lectoras de matrícula ya vigilan el centro de Ourense; desde el 1 de julio de 2026, los coches sin etiqueta ambiental que entren sin autorización serán multados con 200 euros. Los vehículos con distintivo C, B, ECO o 0 circulan sin restricción.

Entrar en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Ourense sin etiqueta ambiental y sin permiso cuesta 200 euros desde el 1 de julio de 2026. Las cámaras de control ya están activas y cruzan las matrículas con la base de datos de la DGT, por lo que la multa llega de forma automática al propietario del coche.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: Ourense se suma a las ciudades de más de 50.000 habitantes que restringen el tráfico más contaminante en el centro.
  • Cómo te afecta: si tu coche no tiene etiqueta ambiental de la DGT, necesitas una autorización expresa para acceder a la ZBE.
  • Puntos clave y plazos: las multas de 200 euros están activas desde el 1 de julio de 2026 y la zona restringida se ampliará en 2029.

El mapa de la ZBE: calles y accesos restringidos

La ZBE de Ourense abarca el corazón del centro urbano y parte del ensanche. El perímetro lo delimitan la Avenida da Habana, Rúa do Progreso, Rúa da Coruña, Pena Trevinca, Emilia Pardo Bazán y el entorno de Concepción Arenal. Dentro de ese anillo, otras calles han visto limitado o prohibido el paso de vehículos: Bedoya, Valle Inclán, Cardenal Quevedo, Arturo Pérez Serantes, Avenida de Buenos Aires y San Lázaro se han convertido en zonas prioritarias para peatones, con tráfico muy restringido.

En la práctica, cualquier desplazamiento en coche por el centro histórico exige ahora comprobar si el vehículo cumple los requisitos. Los paneles luminosos en los accesos avisan de la zona de bajas emisiones, y las señales verticales indican la obligación de disponer de etiqueta o autorización.

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La delimitación responde a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a establecer estas áreas. Ourense ha optado por un diseño que afecta principalmente a las calles comerciales y residenciales de mayor densidad, donde la calidad del aire era peor.

Qué coches pueden circular (y cuáles necesitan autorización)

La clave está en el distintivo ambiental de la DGT. Los vehículos con etiqueta 0 Emisiones, ECO, C o B pueden acceder libremente. Si tu coche es gasolina anterior al año 2000 o diésel anterior a 2006, no tiene etiqueta y, por tanto, no puede entrar a la ZBE salvo que cuentes con un permiso específico del Concello.

¿Quién puede solicitar ese permiso? La ordenanza municipal recoge excepciones para:

  • Residentes empadronados dentro del perímetro de la ZBE.
  • Titulares de plazas de garaje o aparcamiento privado en el área restringida.
  • Vehículos de servicios de emergencia, fuerzas de seguridad y servicios esenciales.
  • Personas con movilidad reducida que acrediten su condición.
  • Trabajadores que necesiten acceder por motivos laborales justificados.

La autorización se tramita en la sede electrónica del Concello y vincula la matrícula a la base de datos municipal, de manera que las cámaras no generen sanción. Los residentes sin etiqueta deben estar especialmente atentos: si aún no han regularizado su situación, el coche figurará como no autorizado y la multa llegará igual.

El control por cámaras: así funciona la vigilancia automática

El acceso a la ZBE está monitorizado por cámaras de lectura de matrículas instaladas en las entradas del perímetro. Cada vez que un vehículo cruza el límite, el sistema captura la placa, la cruza con los registros de la DGT en tiempo real y verifica el nivel de emisiones del coche y si consta en el listado de autorizados.

No hace falta llevar la pegatina física pegada en el parabrisas —la matrícula ya identifica el distintivo—, pero obtener el adhesivo (5 euros en Correos o en la web de la DGT) es recomendable para evitar confusiones en otras ciudades. Ourense, de hecho, no exige exhibir el distintivo; la comprobación es puramente electrónica.

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Si el vehículo no tiene etiqueta ni figura entre las excepciones, la cámara genera un expediente sancionador automáticamente. El procedimiento es similar al de otras ZBE españolas: la notificación llega al domicilio del titular y concede un plazo para el pago voluntario.

Los coches gasolina anteriores a 2000 y diésel anteriores a 2006 tienen prohibida la entrada a la ZBE de Ourense desde el 1 de julio, salvo que dispongan de autorización especial.

La multa de 200 euros: importe, notificación y cómo evitarla

La sanción por acceso no autorizado a la ZBE asciende a 200 euros, de acuerdo con la ordenanza municipal. El sistema genera la multa de manera automatizada y el titular la recibe en su domicilio. Al tratarse de una infracción detectada electrónicamente, no hay intervención de un agente en el momento.

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El procedimiento estándar permite el pago voluntario con la reducción que marque la ordenanza, aunque el Concello de Ourense no ha especificado un pronto pago del 50 % —habitual en otras sanciones de tráfico—. La recomendación es atender la notificación en cuanto llegue.

El mejor modo de evitar la sanción es verificar el distintivo ambiental del coche antes de viajar a Ourense. Si no lo tiene, la opción más segura es estacionar en las afueras o en los parkings públicos situados antes de la ZBE y moverse a pie o en transporte público por el centro.

Lo que viene: una ZBE en evolución hasta 2029

La puesta en marcha de la ZBE ha sido escalonada: en diciembre de 2025 empezó la regulación, en enero de 2026 se endurecieron los controles y desde julio de 2026 ya hay sanciones. Pero el Concello de Ourense ha anunciado que en 2029 la zona restringida se ampliará y los criterios de acceso podrán ser más restrictivos, posiblemente eliminando la entrada a los coches con etiqueta B, como ya han hecho Madrid o Barcelona.

Mientras tanto, la recomendación para cualquier conductor es clara: consultar el etiquetado y, si no se tiene, tramitar la autorización correspondiente si se cumple alguno de los supuestos. Las ZBE han llegado para quedarse, y Ourense demuestra que el control automatizado es imparable.