El cuerpo humano es capaz de realizar acciones increíbles bajo presión, pero hay momentos en los que la biología nos juega una mala pasada. Y es en uno de esos momentos de los que la Guardia Civil nos alerta: cuando vamos conduciendo y de repente surge una situación de peligro El cerebro reacciona en milésimas de segundo con una respuesta natural de supervivencia que no puedes evitar.
Hay un fenómeno físico muy concreto que preocupa mucho a los expertos en seguridad vial. Se llama efecto “bolsa de papel», y es una situación bastante peligrosa.
4Diferencias con otros riesgos en choques frontales
Es importante que no confundas este fenómeno con otros que también ocurren en los accidentes de tráfico. Por ejemplo, existe el llamado efecto submarino. Esto sucede cuando, por una mala posición del asiento o por no llevar bien ajustado el cinturón, tu cuerpo se desliza hacia abajo en el momento del impacto. En ese caso, las lesiones se concentran en las piernas y en los órganos de la zona del abdomen, porque el cinturón termina apretando partes blandas que no debería. El efecto “bolsa de papel” es justo lo contrario en cuanto a dirección: ocurre cuando tu cuerpo tiende a desplazarse hacia arriba o se mantiene rígido en la parte superior.
También están los traumatismos directos. Puedes golpearte la cabeza contra el marco de la puerta o el retrovisor si el impacto es muy violento. Pero mientras que esos son golpes externos, el efecto “bolsa de papel” es una lesión por presión. Puedes no tener ni un solo rasguño en la piel del pecho y, sin embargo, tener los pulmones gravemente dañados por dentro. Es una de las razones por las que la Guardia Civil hace tanto hincapié en que nunca debemos bajar la guardia, ni siquiera en trayectos cortos donde pensamos que no nos va a pasar nada.


