Cambio en los semáforos desde el 1 de octubre: el ámbar intermitente no coincidirá con el verde peatones

La DGT fija en el Real Decreto 518/2026 una separación estricta de fases: cuando el peatón tenga verde, el coche verá rojo fijo. Cada ayuntamiento dispondrá de tiempo para adaptar la programación de sus cruces.

El cambio de semáforos del 1 de octubre elimina la coincidencia entre el ámbar intermitente y el verde para peatones. La nueva regla busca reducir los atropellos y llega con el Real Decreto 518/2026, aprobado a finales de junio.

Hasta ahora, en muchos cruces el conductor se encontraba con una luz amarilla intermitente que le permitía continuar la marcha con precaución mientras el peatón disponía, a la vez, de luz verde para cruzar. Esa mezcla generaba interpretaciones ambiguas y situaciones de riesgo real. A partir del próximo mes, esa combinación dejará de estar permitida.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: los usuarios vulnerables —peatones, ciclistas, motoristas y conductores de VMP— concentran más del 80% de las víctimas mortales en entorno urbano, y los peatones son uno de cada dos fallecidos.
  • Cómo te afecta: si conduces, dejarás de ver el ámbar intermitente al mismo tiempo que el verde para peatones; en su lugar habrá una luz roja fija con prioridad clara para quien cruza.
  • Puntos clave y plazos: la prohibición entra en vigor el 1 de octubre de 2026, aunque cada ayuntamiento dispondrá de un tiempo para adaptar la programación de sus semáforos de forma progresiva.

Qué cambia exactamente

La nueva regulación fija una regla general: en los pasos de peatones regulados por semáforo, la luz ámbar intermitente no podrá coincidir con el verde para peatones. Donde antes había las dos luces encendidas a la vez, ahora habrá luz roja fija para los coches.

Publicidad

Ya no habrá que interpretar si el amarillo daba paso o no. Si el peatón tiene verde, el coche tendrá rojo. El cambio gana claridad sobre todo en los puntos más conflictivos, como los giros, las salidas de intersecciones y los cruces con poca visibilidad, donde un vehículo grande puede ocultar a un viandante que ya ha empezado a cruzar.

Conviene aclarar que el ámbar intermitente no desaparece. Esta señal seguirá existiendo en otros contextos y seguirá obligando a conducir con especial precaución y a ceder el paso cuando corresponda. Lo que se prohíbe es su coincidencia simultánea con el verde para peatones.

Con el verde para peatones, el coche tendrá rojo: la prioridad deja de interpretarse y pasa a estar escrita en el propio semáforo.

A quién afecta y desde cuándo

La norma no distingue por tipo de vehículo. Afecta a cualquier conductor que se acerque a un cruce urbano regulado por semáforo, y también a los peatones, que ganan una prioridad más clara, y a los ayuntamientos, responsables últimos de la programación de las luces.

semaforo ambar al volante
Fuente propia

El Real Decreto 518/2026 no se limita a los semáforos. Es un paquete más amplio pensado para proteger a los usuarios vulnerables, un grupo que supone algo menos de la mitad de los fallecidos en accidente de tráfico en España, pero que representa más del 80% de las víctimas en zona urbana.

La entrada en vigor es el próximo 1 de octubre. Eso sí, la implantación no será inmediata en todos los semáforos: cada consistorio dispondrá de margen para ir ajustando su programación de forma progresiva.

El régimen sancionador no cambia. Rebasar un semáforo en rojo sigue castigándose con 200 euros de multa y la pérdida de cuatro puntos del permiso de conducir, según recuerda la Dirección General de Tráfico.

Publicidad

Cómo se aplicará en cada ciudad

La medida llega después de años de debate. Hace cuatro años, la DGT tuvo que salir a negar que fuera a eliminar la luz ámbar de los semáforos, aunque ya entonces advirtió de la peligrosidad de que coincidiera con el verde peatonal. El problema no era el ámbar en sí, sino su convivencia simultánea con la prioridad del viandante.

En la práctica, la norma obliga a los municipios a revisar la programación de sus cruces, que no es homogénea ni se actualiza al mismo ritmo en todas las ciudades. Un cambio que en Madrid, Barcelona o Valencia puede resolverse con ajustes de software en muchos cruces, pero que en municipios más pequeños puede alargarse. Por eso el texto concede ese tiempo de adaptación: no se trata de una fecha en la que todos los semáforos cambien a la vez.

Publicidad

El cambio tampoco llega solo. La nueva regla de los semáforos forma parte de un paquete más amplio de protección de los usuarios vulnerables y convive con otras medidas de seguridad vial ya en marcha en las ciudades. Para el conductor, la adaptación es sencilla: cuando el peatón tenga verde, tendrá rojo. Lo complicado llega para quien programa y mantiene los cruces, porque la actualización no será simultánea en toda España.

Queda por ver cómo encajarán los ayuntamientos esta instrucción con los planes de calmado de tráfico y con las zonas de bajas emisiones ya en marcha. Mientras el amarillo intermitente siga apareciendo, la obligación de extremar la precaución y ceder el paso seguirá vigente para el conductor. El semáforo cambia; la responsabilidad al volante, no.