Geely Valencia 4×4: estudia un híbrido de 1.000 CV para desafiar al Clase G y al Defender

El Galaxy Cruiser superó las 40.000 reservas en China a los pocos días de su lanzamiento, con la versión tope de gama a 46.600 euros al cambio. Geely todavía no ha confirmado si será uno de los dos modelos que ensamble en Almussafes.

Geely estudia fabricar en Valencia un 4×4 híbrido de más de 1.000 CV para romper el duopolio del Clase G y el Defender. El acuerdo alcanzado entre Ford y la marca china para asegurar la carga de trabajo de la planta de Almussafes abre la puerta a que un todoterreno de cinco metros salga de las líneas valencianas.

Cuatro modelos para Almussafes: la letra pequeña del pacto entre Ford y Geely

De los cuatro vehículos confirmados, dos corresponden a cada marca. Ford ha cerrado la producción de un Bronco con especificación europea y de un SUV que relevará al Kuga. Geely, en cambio, todavía no ha detallado cuáles serán sus dos modelos, y ahí es donde entra en juego el Galaxy Cruiser.

Todo apunta a que uno de los dos será el Geely E2, un eléctrico urbano pequeño y barato con el que la marca busca volumen. El segundo puesto queda libre para un todoterreno grande situado por encima de los Starray y Monjaro que hoy llegan importados desde China. La lógica industrial invita a pensar en el tope de gama: una planta que ensambla un urbano de bajo margen necesita un producto caro que sostenga la cuenta de resultados.

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Para Almussafes no es un detalle menor. La factoría valenciana ha encadenado ajustes de plantilla en los últimos años y su futuro ha dependido siempre de de decisiones tomadas a miles de kilómetros. Un 4×4 premium con precio de berlina de lujo aporta un valor añadido por unidad muy superior al de un eléctrico urbano, y eso se nota tanto en el empleo como en la carga de trabajo de los proveedores locales.

Por qué el Galaxy Cruiser inquieta más al Defender que al Clase G

Galaxy Cruiser

El Galaxy Cruiser es, sobre el papel, el coche más avanzado que ha desarrollado Geely. Mide cinco metros, se construye sobre un chasis de largueros y combina un motor gasolina 2.0 Turbo con tres motores eléctricos y una batería LFP de 47,14 kWh a 800 voltios firmada por CATL. El resultado son 1.113 CV, un 0-100 km/h por debajo de los cuatro segundos y una autonomía combinada de hasta 1.200 kilómetros, de los que 305 son eléctricos.

La parte de tracción explica el resto. Geely ha desarrollado una gestión 4×4 asistida por inteligencia artificial con 17 perfiles de conducción, bloqueo de diferencial trasero y control vectorial del par. Añade 23,3 cm de altura libre, ángulos de ataque y salida de 31 y 30 grados, 80 cm de vadeo y un modo que permite al coche flotar y navegar hasta 40 minutos. En China ya acumula más de 40.000 reservas, con la versión tope de gama a 46.600 euros al cambio.

Ahí está el problema para Europa. El Land Rover Defender arranca en una horquilla que duplica con holgura ese precio, y un Clase G juega en una liga mucho más alta. Si el Galaxy Cruiser se fabrica en Almussafes se libra de los aranceles que Bruselas aplica a los vehículos chinos y llega al mercado sin el lastre logístico de un barco desde Ningbo. La pregunta ya no es si puede competir, sino a qué precio lo hará.

El nicho del todoterreno de lujo llevaba una década sin un rival capaz de presentarse en Europa con 40.000 reservas firmadas antes de entregar la primera unidad.

Con matices. El consumo homologado de 5,95 l/100 km responde al ciclo chino CLTC, más optimista que el WLTP europeo, y una etiqueta de emisiones peor encarece la flota del fabricante justo cuando se endurecen los objetivos de CO2. Los 46.600 euros también son un precio doméstico: en Europa hay que sumar homologación, adaptaciones y una red comercial que Geely todavía está construyendo. Sobre el papel, el ahorro se estrecha. En la práctica, sigue siendo enorme.

El precedente español que explica por qué Geely mira a Almussafes

No es la primera vez que una marca asiática entra en una planta española con problemas. Chery llegó a un acuerdo con Ebro para ensamblar vehículos en la antigua factoría de Nissan en la Zona Franca de Barcelona, y el ecosistema de baterías se está construyendo alrededor de la gigafactoría de CATL y Stellantis en Zaragoza. España se ha convertido en la puerta de entrada industrial más barata de Europa para quien necesita producir dentro del mercado único.

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Alemania ha seguido otro camino: presionó en Bruselas para suavizar el calendario del motor de combustión y ha visto cómo varias marcas chinas elegían Hungría o Turquía para sus plantas europeas. Francia ha respondido con ayudas condicionadas al contenido local. España, sin una política industrial tan explícita, está ganando la partida por costes y por suelo disponible.

Esta redacción entiende que el movimiento tiene sentido para Geely y riesgo para los demás. Sentido, porque el Galaxy Cruiser solo funciona en Europa con un precio competitivo, y fabricarlo aquí es la vía más rápida para lograrlo. Riesgo, porque la marca aún no ha confirmado nada: los planes de producción en España se cerrarán en los próximos meses y hasta entonces todo son indicios.

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Si el segundo modelo es el 4×4, el Defender tendrá un problema serio en la segunda mitad de la década. Si es otro eléctrico urbano, Valencia habrá ganado carga de trabajo y el nicho premium seguirá intacto. Ahí se juega Almussafes su próximo ciclo industrial, y no en las cifras de un comunicado.

Análisis de Impacto Motor16

  • Dato de mercado: el Galaxy Cruiser superó las 40.000 reservas en China en apenas unos días, con la versión tope de gama a 46.600 euros al cambio, un precio que en Europa lo convertiría en el todoterreno premium más barato del segmento.
  • El rumor: Geely no ha confirmado los dos modelos que ensamblará en Almussafes; el E2 eléctrico es casi un hecho y el segundo puesto se disputa entre un SUV y el 4×4 de más de 1.000 CV.
  • Veredicto: la fabricación española es la única vía creíble para que el Galaxy Cruiser compita con Defender y Clase G sin aranceles; la confirmación llegará en los próximos meses.