Geely quiere llevar a su producción en España un 4×4 de 1.100 CV rival del Mercedes Clase G

El todoterreno chino de 1.113 CV estudia ensamblarse en la factoría de Almussafes, en Valencia, dentro del acuerdo con Ford. Geely confirmará los dos modelos que producirá en España en los próximos meses.

Geely estudia llevar su producción a España. El fabricante chino baraja ensamblar en suelo español su Galaxy Cruiser, un todoterreno de más de 1.100 CV llamado a medirse con el Mercedes Clase G y el Land Rover Defender.

La operación se enmarca en el acuerdo alcanzado con Ford para garantizar el futuro de la factoría de Almussafes, en Valencia. De esa alianza saldrían hasta cuatro nuevos modelos, dos por cada marca, según las informaciones que han trascendido en los últimos días. Ford ya ha confirmado un Bronco específico para Europa y un SUV que relevará al Kuga; Geely, en cambio, todavía no ha detallado los suyos.

Qué hay detrás del interés de Geely por España

Todo apunta a que uno de esos dos modelos será el Geely E2, un eléctrico pequeño y barato llamado a pelear en el segmento de acceso. El segundo podría ser un todoterreno de gran tamaño y altas prestaciones, situado por encima de los Starray y Monjaro que hoy llegan importados directamente desde China. Y ahí entra en escena el Galaxy Cruiser.

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La apuesta no es casual. Hablamos del coche más avanzado desarrollado hasta la fecha por la marca: un 4×4 de cinco metros de longitud, construido sobre un chasis de largueros —la arquitectura clásica de los todoterrenos puros— y con un sistema de propulsión de última generación.

Las claves del Galaxy Cruiser, el 4×4 que apunta a España

El corazón del Galaxy Cruiser combina un motor gasolina 2.0 Turbo con tres motores eléctricos y una batería de gran capacidad. El resultado son 1.113 CV de potencia máxima. A ello se suma una gestión de la tracción 4×4 única, apoyada en inteligencia artificial y con 17 perfiles de conducción, además de bloqueo para el diferencial trasero y control vectorial del par.

La llegada del Galaxy Cruiser a Almussafes convertiría a España en la puerta de entrada a Europa de los todoterrenos chinos de altas prestaciones.

En el terreno puro, el dato manda: 23,3 cm de altura libre al suelo, un ángulo de ataque de 31º y un ángulo de salida de 30º. El todoterreno homologa además 80 cm de profundidad de vadeo, con un modo específico que le permite flotar y navegar para cruzar ríos más profundos, soportando ese uso hasta 40 minutos gracias al trabajo de estanqueidad del habitáculo y de los componentes vitales.

Las prestaciones tampoco se quedan atrás. La autonomía combinada alcanza los 1.200 km, de los que hasta 305 km son en modo eléctrico gracias a una batería LFP de 47,14 kWh a 800 voltios. Acelera de 0 a 100 km/h en menos de 4 segundos y homologa un consumo de 5,95 l/100 km en ciclo chino, una cifra notable para un vehículo de su tamaño.

El interior apunta igual de alto: cinco plazas con un despliegue de calidad, equipamiento y tecnología propio de las firmas de lujo del grupo. En China, apenas unos días después de su lanzamiento, el modelo superó las 40.000 reservas con un precio al cambio de 46.600 euros para la versión tope de gama.

Qué significaría para la industria española

La factoría de Almussafes es uno de los pilares históricos de la fabricación de automóviles en España, y su futuro ha estado en el aire durante los últimos años. La entrada de un socio tecnológico como Geely aportaría un argumento industrial de peso: producir en Europa permite esquivar los aranceles que la Unión Europea aplica a los vehículos de origen chino y acercar los precios al comprador europeo.

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Ahora bien, los planes no están cerrados. Geely sigue definiendo los detalles del arranque de la fabricación en España y prevé confirmarlos en los próximos meses, sin que exista todavía un calendario firme. La posibilidad gana fuerza, sí, pero conviene tratarla aún como una hipótesis sobre la mesa.

Para el comprador, el interés es doble. Por un lado, un todoterreno de este calibre situado en la órbita de los 46.600 euros que cuesta en China llegaría a Europa con argumentos para presionar a la baja el precio de rivales asentados.

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Por otro, una fabricación local suele traducirse en mejor disponibilidad, plazos más cortos y una red de posventa más sólida. En un segmento dominado por el Clase G y el Defender, ambos muy por encima de esa cifra, la alternativa china promete mover el tablero.

El próximo hito será la confirmación oficial de los modelos que Geely ensamblará en Valencia. Hasta entonces, el Galaxy Cruiser seguirá sumando enteros como la apuesta más ambiciosa del fabricante para poner un pie industrial en Europa.