El 9 de junio de 2026, un Jaguar XJ40 Sovereign verde oscuro salió a subasta en la plataforma online The Market y se remató por 66.250 libras. La cifra multiplicó por dieciséis la cotización habitual de una berlina de su generación y lo catapultó al récord mundial para un XJ. El chasis en cuestión es el que transportó a Diana de Gales la noche en que vistió el célebre ‘vestido de la venganza’, el revenge dress que cambió para siempre el relato mediático de la monarquía británica.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el XJ40 rematado por 66.250 libras es el mismo coche que aparece en la fotografía más icónica de la princesa Diana durante la noche del ‘vestido de la venganza’, en junio de 1994.
- No te lo puedes perder: la puja multiplicó por más de dieciséis el valor de mercado de un XJ40 estándar, gracias al vínculo emocional que une a los coleccionistas con la historia real.
- Cifras y cotización: producción total del XJ40 superior a 200.000 unidades, potencia de 225 CV en la versión Sovereign 4.0; el precio final de martillo fue de 66.250 libras (unos 77.000 euros), récord absoluto para un Jaguar XJ.
La noche en que el XJ40 pasó a la historia
Aquel 29 de junio de 1994, el entonces príncipe Carlos admitía en una entrevista televisada su relación extramatrimonial con Camilla Parker-Bowles. Horas después, Diana de Gales se apeaba de un Jaguar XJ40 verde oscuro con un vestido negro ajustado de hombros caídos, firmado por Christina Stambolian, y un collar de perlas que completaba una imagen de independencia absoluta. La foto, captada a las puertas de una fiesta de Vanity Fair, se convirtió en el acto de reivindicación personal más comentado de la década. El coche, un oscuro Jaguar XJ40 Sovereign 4.0, pasó a ser más que un vehículo de flota real: fue un escenario móvil de la resistencia mediática de la princesa.
Conviene recordar que el modelo ya era una presencia habitual en el palacio de Kensington desde principios de los años noventa. La unidad subastada, con el número de bastidor correspondiente a la flota de la casa real, fue mantenida por el concesionario Jaguar de Kensington hasta su venta a un particular en febrero de 1997, apenas seis meses antes del trágico accidente de París. La procedencia está documentada sin fisuras, y ese hilo genealógico ha sido el combustible de la puja.
El Jaguar XJ40 Sovereign: discreción británica con fondo de armario
El XJ40 fue la respuesta de Jaguar a la berlina moderna de los ochenta. Sustituyó al legendario Serie III con líneas más angulosas, suspensión trasera multibrazo y una gama de motores AJ6 que culminó en el 4.0 de 225 CV que monta el Sovereign. No era un deportivo, ni lo pretendía: su fuerte era el confort de un salón móvil revestido en cuero Connolly y madera de nogal. El ejemplar subastado apenas acumula 45.331 millas (casi 73.000 kilómetros) y, según la casa de subastas, se encuentra en un estado notablemente original, libre de óxido y con la tapicería de cuero crema prácticamente sin arrugas. Requiere alguna atención ligera, pero conserva la patina de quien ha pasado dos décadas en un garaje climatizado.
El interés del coleccionista no reside aquí en las prestaciones —un 0 a 100 km/h en torno a los ocho segundos y una velocidad punta de 230 km/h era lo esperable en 1994— sino en el aura de un vehículo que, según la descripción del lote, “fue utilizado por la princesa Diana en numerosas ocasiones durante la primera mitad de los noventa”. La discreción mecánica del XJ40 contrasta con el simbolismo que encierra: un coche anónimo que, una noche de junio, se coló en el centro de la cultura pop global.
El mercado de los youngtimers con pedigrí real
El martillo de 66.250 libras sorprendió a más de un analista. Un XJ40 Sovereign impecable rara vez supera las 5.000 libras en el circuito de clásicos asequibles. La diferencia la marca la procedencia y el momento histórico que encapsula. The Market, plataforma especializada en subastas online de vehículos de colección, lleva años demostrando que los objetos ligados a figuras mediáticas disparan las cotizaciones. En 2024, la misma casa remató un Daimler Jaguar verde utilizado por Isabel II y el duque de Edimburgo entre 2001 y 2006 por 103.522 libras, tras más de cien pujas. La lista incluye también el último Cadillac de Elvis Presley, el Range Rover de George Michael y un Mercedes-Benz de edición limitada que perteneció a Robin Williams.
El fenómeno no es nuevo, pero sí se ha acelerado en el segmento de los youngtimers. Los coches de los ochenta y noventa están abandonando la categoría de “coche viejo” para ingresar en la de “objeto patrimonial”, y aún más rápido si llevan impresa una historia digna de Netflix. La venta del XJ40 de Diana de Gales se produce, además, tras la adquisición en 2022 del Ford Escort RS Turbo que la princesa utilizó a mediados de los ochenta, rematado por 52.640 libras en Silverstone Auctions, otro récord que evidenció el tirón de su figura.
No es la potencia ni la tecnología lo que disparó la cotización de este XJ40. Es la historia que encerraba su habitáculo: una princesa, una traición y un vestido que cambió la narrativa mediática de toda una monarquía.
El nuevo propietario, cuya identidad no ha trascendido, se lleva un pedazo de la cultura de finales del siglo XX. La pregunta que sobrevuela el sector es si este tipo de compras obedecen a puro fetichismo coleccionista o si marcan una tendencia de inversión estable. Las cifras de los últimos años apuntan a lo segundo: la procedencia celebrity añade una prima que, a diferencia de la moda pasajera, tiende a consolidarse cuanto más se aleja el personaje en el tiempo y más sólida es la documentación que acredita el vínculo.
El XJ40 ahora descansa en Oxfordshire, a la espera de las ligeras atenciones mecánicas que su nuevo dueño decida aplicarle. Si el mercado mantiene su pulso, dentro de una década la operación podría recordarse como una ganga. De momento, ya es el Jaguar XJ más caro jamás subastado.

