Ford ha encontrado en el almacenamiento de energía la salida a su exceso de capacidad de baterías. La creación de Ford Energy, su nueva filial, ha catapultado la acción un 28% en apenas dos semanas, a pesar de que el fabricante arrastra un deterioro de 19.500 millones de dólares por sus proyectos eléctricos frustrados.
El giro de Ford: del exceso de baterías al almacenamiento
La nueva subsidiaria reutilizará la capacidad productiva que en su día estaba reservada para los paquetes de baterías de sus vehículos eléctricos. Ahora, esas líneas fabricarán baterías destinadas a sistemas de almacenamiento para compañías eléctricas, clientes industriales y centros de datos de inteligencia artificial. Ford planea desplegar al menos 20 GWh anuales en este negocio.
El primer gran contrato llegó a mediados de mayo con la desarrolladora EDF, a la que suministrará 4 GWh al año de almacenamiento durante cinco ejercicios, un total de 20 GWh. Para hacerlo posible, Ford recurre a la tecnología de celdas de CATL, el mayor fabricante mundial de baterías, a través de un acuerdo de licencia para las plantas de Michigan y Kentucky. La jugada recorta los plazos de desarrollo y, de paso, da a CATL un pie en el mercado estadounidense que de otra forma le resultaría muy difícil pisar.
James Picariello, responsable de análisis del sector automotor en BNP Paribas, lo resume así: «Es una reutilización real del exceso de capacidad de celdas de baterías». Eso sí, el propio analista advierte de que, para que el proyecto alcance una escala fiable, Ford necesitaría otros cinco contratos similares en los próximos doce meses.

El respaldo de Wall Street y la sombra de las pérdidas
El fuerte repunte bursátil choca frontalmente con el agujero que Ford reconoció a finales del año pasado: un deterioro de 19.500 millones de dólares tras recortar varios de sus planes eléctricos, incluidas las empresas conjuntas de baterías con SK On y LG Energy Solution. Sin embargo, el mercado ha optado por mirar hacia delante y premiar el pragmatismo de quien convierte capacidad ociosa en una línea de negocio que encaja con la demanda creciente de almacenamiento para renovables y centros de datos.
Ford ha convertido un pasivo de miles de millones en una línea de negocio que Wall Street valora más que la propia apuesta eléctrica original.
El optimismo, no obstante, está condicionado. La meta de los 20 GWh anuales sigue siendo una promesa que solo se materializará si llegan nuevos contratos. La pregunta que planea en los despachos de análisis es si Ford será capaz de firmarlos a tiempo y si la tensión geopolítica con China no acabará por enturbiar la relación con el gigante chino CATL, su socio tecnológico indispensable.
Análisis de Impacto
La maniobra de Ford no es del todo nueva. Tesla lleva años explotando el segmento del almacenamiento estacionario con su Megapack, y otros fabricantes estudian fórmulas similares mientras digieren los fiascos de sus propios planes de electrificación. Lo que distingue a Ford es la rapidez con la que ha monetizado el desastre: el deterioro de 19.500 millones ya está amortizado en las cuentas y el mercado lee el giro como una reinvención desde las cenizas.
El acuerdo con CATL es, sin duda, la pieza más delicada. Brinda acceso a una tecnología madura y competitiva, justo lo que Ford necesitaba para no perder otro tren, pero al mismo tiempo coloca a la empresa en el radar del Pentágono y de los legisladores que vigilan cualquier dependencia china en sectores estratégicos. De momento, el respaldo político parece aguantar, porque la alternativa —dejar las fábricas medio vacías— era peor.
Si Ford esquiva los riesgos regulatorios y logra cerrar los cinco contratos adicionales que menciona BNP Paribas, el nuevo negocio puede convertirse en un pilar duradero. La transición de un fabricante de coches a un proveedor de infraestructura energética es más que un eslogan: es la lectura industrial más sensata en un momento en que el exceso de capacidad de baterías amenazaba con convertirse en un lastre estructural. El siguiente hito será ver si la compañía alcanza los 10 GWh contratados antes de que termine 2026. Todo lo demás es ruido bursátil.


