Las flotas corporativas reducen un 25% sus emisiones en Europa según el nuevo ranking de sostenibilidad

El estudio de la consultora especializada en flotas confirma la caída del diésel a la mitad y el avance de los eléctricos en las empresas. La construcción lidera la mejora, mientras que sanidad y consumo presentan los mayores retos.

La movilidad corporativa en Europa está viviendo una transformación profunda y, sobre todo, acelerada. El último Ranking de Sostenibilidad de Flotas por Industria, elaborado por la consultora de movilidad Ayvens a través de su laboratorio de investigación, revela que las emisiones de CO₂ de los vehículos nuevos han caído un 25% de media desde 2022 en los 29 países analizados. Una cifra que cobra especial importancia si se tiene en cuenta que las empresas firman cerca del 58% de las matriculaciones de vehículos nuevos en Europa, lo que las convierte en el actor decisivo para la descarbonización del transporte.

El estudio, que compara la evolución de las flotas corporativas desde el año del inicio de la invasión de Ucrania, confirma una tendencia innegable: el diésel cede terreno a pasos agigantados y la electrificación gana enteros en todos los sectores, aunque a velocidades muy distintas. Los datos, recogidos por el Ayvens Research Lab, reflejan un cambio estructural que ya es imparable, pero también las contradicciones de una transición que no es lineal.

El diésel se desploma y los eléctricos pisan el acelerador

Uno de los cambios más contundentes que recoge el ranking es la reducción a la mitad de la presencia del diésel en las flotas corporativas desde 2022. De hecho, en la mayoría de los sectores, este combustible ya representa menos del 25% de los nuevos pedidos. Las industrias que más resisten el abandono del gasóleo son la farmacéutica y la industrial, pero incluso ellas han recortado a la mitad las entregas de vehículos diésel en estos tres años.

Publicidad

Mientras tanto, la electrificación avanza con fuerza en todas las industrias. El informe destaca el caso del sector de la construcción, donde el 39% de los vehículos nuevos ya eran eléctricos puros en 2024. Un salto espectacular que sitúa a este sector como la gran sorpresa del ranking y lo coloca justo por detrás del líder indiscutible: los servicios financieros y profesionales, que repiten en lo más alto por segundo año consecutivo.

“Los datos reflejan un cambio estructural en la movilidad empresarial en Europa, donde la electrificación y la reducción de emisiones avanzan a buen ritmo, aunque con diferentes velocidades según el sector”, señala el responsable de comunicación y ESG de Ayvens en España, David Henche, durante la presentación del estudio. “Esto nos demuestra que todavía queda mucho camino por recorrer para lograr la descarbonización de las flotas corporativas”.

#ConceptoDato
1Reducción media de emisiones CO₂ desde 202225%
2Caída del diésel en pedidos de flotasMenos del 25% en la mayoría de sectores (prácticamente la mitad desde 2022)
3Cuota de empresas en matriculaciones europeas58%
sostenibilidad flotas

Quién lidera y quién se queda atrás en la carrera sostenible

El ranking de Ayvens deja un mapa muy heterogéneo. El sector financiero y profesional encabeza la clasificación por segundo año, seguido de una construcción que ha protagonizado la mayor mejora gracias a una agresiva reducción del diésel y una apuesta contundente por los eléctricos. Por el contrario, la industria de bienes de consumo y el sector sanitario presentan aún las mayores resistencias, con cuotas de vehículo eléctrico por debajo del 20% de sus flotas.

También llama la atención que todos los sectores, salvo el de automoción y el financiero-profesional, han más que duplicado su cuota de vehículos eléctricos respecto a 2022. Un avance que, sin embargo, no está exento de contradicciones: en cuatro industrias —construcción, sanidad, industria y farmacia— ha aumentado la cuota de vehículos de gasolina, lo que evidencia que el abandono del diésel no siempre desemboca directamente en una apuesta por la electrificación.

El abandono del diésel no siempre conduce a la electrificación: la gasolina repunta en sectores como la construcción o la industria, lo que muestra una transición desigual y llena de matices.

¿Qué implica este cambio para las empresas y el mercado?

La fotografía que deja el estudio es clara: la presión regulatoria, las normativas de zonas de bajas emisiones y la propia estrategia de responsabilidad corporativa están empujando a las empresas hacia una descarbonización acelerada de sus flotas. No obstante, la velocidad es muy distinta según el sector, y hay industrias que aún no han dado el paso definitivo hacia los eléctricos puros o híbridos enchufables.

En el ámbito español, aunque el ranking no ofrece un desglose nacional detallado, la presentación del informe por parte de Ayvens España pone de relieve que las dinámicas europeas son perfectamente extrapolables al tejido empresarial del país. Los fondos Next Generation y el despliegue del Plan MOVES han sido palanca para que muchas pymes y grandes corporaciones hayan comenzado a renovar sus flotas, pero la asignatura pendiente sigue siendo la misma: la capilaridad de la recarga y la estabilidad de los incentivos.

Publicidad

El ascenso de sectores como la construcción, tradicionalmente muy ligado al diésel, demuestra que la electrificación no es patrimonio exclusivo de los sectores de oficina. Las empresas que operan en entornos urbanos, sometidas a cada vez más restricciones, están encontrando en los vehículos comerciales eléctricos una solución operativa y de imagen.

Con el horizonte de la prohibición de la venta de vehículos de combustión en 2035 cada vez más cerca, las flotas corporativas se convierten en el termómetro de la transición. El avance es notable —un 25% de reducción en apenas tres años—, pero el propio estudio advierte de que la meta está lejos. Para el comprador particular que mira con recelo la movilidad eléctrica, la experiencia de las flotas puede servir de guía: allí donde la electrificación avanza con incentivos claros y una planificación de recarga adecuada, los resultados llegan rápido.

Publicidad

📊 Claves de la noticia

  • Cifras a tener en cuenta: Reducción media del 25% en las emisiones de CO₂ de las flotas europeas desde 2022; el diésel pesa menos del 25% en la mayoría de los pedidos corporativos; el 58% de las matriculaciones europeas las realizan empresas.
  • Cómo te afecta: Si diriges una pyme o eres autónomo, la renovación de la flota hacia vehículos electrificados no solo reduce la huella de carbono, sino que facilita el acceso a zonas de bajas emisiones y puede suponer ahorros fiscales. Conviene revisar las ayudas del Plan MOVES y los incentivos autonómicos antes de que caduquen, porque los plazos se acortan.
  • También debes saber: La transición no es igual en todos los sectores: mientras la construcción se electrifica a toda velocidad, la sanidad y el consumo aún no alcanzan el 20% de vehículos eléctricos en sus flotas. La gasolina repunta en algunas industrias como alternativa al diésel, lo que demuestra que el camino hacia el cero emisiones no es homogéneo.