¿Cuántas veces circulabas por una autovía y te has encontrado con un panel informativo con el mensaje ‘Firme en mal estado’? A priori, una advertencia para que los conductores levanten el pie del acelerador y extremen la precaución. Y, de paso, ¿un salvoconducto de la Dirección General de Tráfico (DGT) para no asumir las posibles reclamaciones?
Hay muchos kilómetros de la red viaria española en mal estado, y muchos que se habrán agravado después de las lluvias de las últimas semanas. Ahora bien, si la DGT nos advierte de que el firme no está en buen estado, ¿quién responde si sufrimos daños en nuestro vehículo al pasar por un bache o un socavón? El debate está servido.
Más de 34.000 kilómetros en mal estado

El último informe de la Asociación Española de la Carretera (AEC), con fecha de julio de 2025, muestra que el 52% de las carreteras españolas presentan deficiencias graves o muy graves en el firme. En total, 34.000 kilómetros necesitan intervención urgente en un año. El dato, que ya de por sí es grave, es bastante antiguo y todo apunta a que habrá crecido.
En 2022, eran 13.000 kilómetros en esta situación, mientras que ahora la cifra se ha triplicado. Según la AEC, el déficit acumulado de inversión asciende a 13.491 millones de euros. De ellos, 4.721 millones corresponden a la Red del Estado y 8.770 millones a la red autonómica y foral.
Ahora bien, vamos a poner estos datos en contexto. España cuenta con 165.705 kilómetros de red viaria, según datos de la DGT, pues ha duplicado prácticamente su extensión desde 1985. En ese mismo periodo, el parque móvil ha pasado de 12 millones de vehículos a más de 37 millones. Así que la consecuencia es lógica: a más coches y más tráfico pesado, más desgaste.
Además, en 2023 se registraron 448 millones de viajes de largo recorrido por vías interurbanas, un 2% más que el año anterior. En 2024, el aumento fue del 3,15%. Eso sí, el propio informe de la AEC reconoce que no hay una relación directa entre el firme en mal estado y un aumento de la siniestralidad. Básicamente, porque los conductores suelen reducir la velocidad para evitar accidentes, en parte gracias a los mensajes de la DGT en paneles informativos.
«Firme en mal estado»: ¿aviso para los conductores o escudo legal de la DGT?

A través de estos paneles, la DGT nos envía información sobre el estado de la carretera, la presencia de algún vehículo averiado e incluso nos recuerda que utilicemos el cinturón de seguridad o dejemos a un lado el móvil. En los últimos meses, se han disparado los mensajes de ‘Firme en mal estado’ para que el conductor reduzca la velocidad y extreme la precaución.
Ahora bien, aunque lo haga, ¿qué ocurre si un vehículo sufre daños? El artículo 106 de la Constitución sostiene que los particulares «tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos».
Técnicamente, una carretera en mal estado es un mal funcionamiento de los servicios públicos. En cualquier caso, tendrás que demostrar que existía un defecto en la vía, que fue causa directa del daño y que no estaba debidamente señalizado. El problema es que si la DGT avisa en los paneles informativos, este último supuesto ya no se cumple.
La Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX) sostiene que el mantenimiento debería rondar los 5.000 millones de euros anuales para atender correctamente los 166.000 kilómetros de red. Sin embargo, la inversión estatal está lejos de esa cifra.


