El automovilismo mundial formalizó este jueves en Macao una concentración de poder sin precedentes en la Federación Internacional del Automóvil. La asamblea general extraordinaria votó por una mayoría abrumadora la eliminación de los límites de mandato para la presidencia y otros órganos, una reforma que blinda a Mohammed Ben Sulayem frente a cualquier relevo forzoso y transforma la gobernanza del ente rector del motorsport.
La medida no es un ajuste técnico. Toca la arquitectura democrática de la FIA justo cuando su presidente, de 64 años, acumula un poder sin contrapesos visibles. El proceso de selección de altos cargos queda ahora limitado por un único freno real: la edad de jubilación de 70 años que, de momento, sigue en pie.
La letra pequeña de la votación
El comunicado oficial de la FIA resume la decisión en cuatro líneas: “Los límites de mandato han sido eliminados de los órganos de la FIA”. La justificación oficial habla de alinear criterios con los Consejos Mundiales y el Senado, donde ya no existía ese tope. En la práctica, la reforma elimina la regla que impedía a un presidente superar los 12 años en el cargo y allana el camino para que Ben Sulayem opte a un tercer mandato en 2029.
Además, la asamblea endureció los criterios de elegibilidad. A partir de ahora, cualquier candidato a la presidencia debe demostrar una “experiencia significativa” dentro de un miembro u órgano de la FIA, un filtro que, según fuentes del paddock, reduce drásticamente el abanico de potenciales rivales. El Comité de Nominaciones ha sido rebautizado como “Comité de Evaluación de Elegibilidad”, un cambio nominal que los críticos interpretan como una capa adicional de filtro interno.
El dato clave no está en el texto, sino en los números de la votación. La FIA habla de una “supermayoría”, pero no ha publicado el desglose exacto de votos a favor, en contra y abstenciones. Varios clubes miembros de África y Asia, tradicionalmente alineados con Ben Sulayem, han inclinado la balanza según los testimonios recogidos en Macao.
La FIA ha eliminado el reloj de los mandatos, pero no ha puesto ningún otro contrapeso.
Lo que no dice el comunicado oficial
El cambio estatutario tiene una lectura política muy clara. Con el límite de mandato suprimido, la reelección de Ben Sulayem en 2025 para un segundo periodo de cuatro años se convierte en una plataforma, no en un final. En 2029, cuando finalice ese segundo mandato, el presidente tendrá 68 años y podrá presentarse a un tercero sin obstáculo estatutario alguno. Alcanzaría los 70 durante ese tercer periodo, lo que le impediría buscar un cuarto, salvo que impulse otra reforma para eliminar también el límite de edad.
Ese escenario no es descabellado. La misma mayoría que ha eliminado los topes de mandato podría volver a modificar los estatutos en una futura asamblea. La concentración de poder en la presidencia, combinada con unos criterios de elegibilidad más restrictivos, reduce la posibilidad de que emerja un candidato alternativo con apoyos suficientes.
Además, la reforma afecta a otros órganos de la FIA, no solo a la presidencia. Los límites de mandato han desaparecido para todos los cargos, lo que consolida una cúpula dirigente sin renovación obligatoria. En el paddock, varios directores de equipo han expresado su preocupación, aunque ninguno lo ha hecho público por temor a represalias reglamentarias.

El precedente y la lectura de paddock: ¿un mandato vitalicio encubierto?
La última vez que un presidente de la FIA acumuló tanto poder fue con Jean-Marie Balestre, pero aquel modelo se apoyaba en el carisma personal, no en una arquitectura estatutaria blindada. La reforma de Macao institucionaliza un poder sin fecha de caducidad, algo inédito en el deporte federado de alto nivel.
La comparación con otros organismos deportivos internacionales es incómoda. El COI, la FIFA y World Athletics limitan los mandatos de sus presidentes. La FIA, al eliminar ese tope, se sitúa en una posición excepcional que, para muchos, mina su credibilidad como regulador independiente. Si la misma persona controla el reglamento, los nombramientos y la agenda durante más de una década sin oposición real, la separación entre gestión y regulación se difumina.
Desde el paddock de Fórmula 1, el rumor más repetido estos días apunta a que la FIA podría utilizar los nuevos criterios de elegibilidad para bloquear preventivamente a cualquier aspirante incómodo durante el próximo ciclo electoral. No hay confirmación oficial, pero el endurecimiento de requisitos se ha interpretado como un cerrojo institucional, no como una mejora de la gobernanza.
Análisis de Impacto
- Dato de mercado. La eliminación de los límites de mandato reduce la presión para introducir reformas de gobernanza en el corto plazo. Las decisiones sobre reglamentos técnicos y derechos comerciales quedan bajo un control presidencial más prolongado, lo que puede ralentizar la adaptación a las demandas de los fabricantes y promotores.
- El rumor. Varias fuentes del paddock sugieren que, si Ben Sulayem alcanza el tercer mandato, la asamblea podría votar la eliminación de la barrera de edad antes de 2031. De concretarse, la presidencia se convertiría, de facto, en un cargo vitalicio mientras el titular conserve la mayoría de los votos de los clubes miembros.
- Veredicto. La democracia interna de la FIA se ha debilitado seriamente. Sin límites de mandato y con barreras de entrada elevadas para nuevos candidatos, la rendición de cuentas queda en manos de una asamblea donde el presidente goza de una influencia determinante. La próxima cita electoral de 2029 será la primera prueba real de hasta qué punto el sistema permite alternativas.
La pelota está ahora en el tejado de los clubes miembros. La FIA no ha comunicado cuándo se publicará el acta detallada de la votación, ni si se admitirán recursos a los nuevos estatutos. Hasta entonces, el automovilismo mundial funcionará bajo una presidencia reforzada que ya no tiene fecha de caducidad.

