Volver a fabricar coches en Barcelona no era un objetivo menor. La ciudad había perdido su músculo automovilístico con el cierre de Nissan en 2021, y recuperarlo exigía algo más que voluntad: hacía falta un proyecto industrial sólido, capital, tecnología y tiempo. EBRO tiene las cuatro cosas, y los resultados empiezan a hacerse visibles. La planta de Zona Franca —rebautizada como EBRO Factory— produce hoy los modelos s400, s700, s800 y s900 en sus distintas configuraciones mecánicas, incluidas versiones de gasolina, híbrida autorrecargable y híbrida enchufable. Lo que sigue es la historia de cómo se hace un coche allí dentro.
La instalación ocupa una parcela de 500.000 metros cuadrados, de los cuales 309.000 corresponden a las operaciones industriales de EBRO. El proyecto no partió de cero: de la antigua factoría de Nissan se reutilizaron los sistemas de transporte —los conveyors y mecanismos de transferencia entre naves—, las instalaciones aéreas y la línea de ensamblaje sobre la que se desplazan los vehículos.
Lo que sí se ha construido prácticamente desde cero es la nueva planta de carrocerías, equipada con una nueva generación de robots y una arquitectura industrial diseñada específicamente para las necesidades de la firma española y su socio industrial Chery. La inversión total supera los 150 millones de euros, de los que unos 70 millones se han destinado a carrocería y soldadura, 14 millones a la línea de montaje y 7 millones a las instalaciones de pintura.

El proceso de fabricación en la EBRO Factory arranca en carrocería. En una nave de aproximadamente 23.000 metros cuadrados, más de 150 robots se encargan de soldar el compartimento motor, el piso central y el piso trasero hasta conformar la base estructural del vehículo. Las células de laterales derecho e izquierdo trabajan en paralelo: los robots transfieren piezas hacia las áreas de soldadura y ejecutan operaciones de soldadura por puntos y soldadura mediante arco protegido por gas para garantizar la resistencia estructural de la carrocería.
Una vez completados los subconjuntos, plataforma y laterales convergen en la línea principal, donde se produce una de las fases clave de todo el proceso: la unión de la plataforma con los laterales y el techo para conformar el Body-in-White (BIW), la carrocería en blanco. Es el esqueleto definitivo del automóvil, completamente soldado pero aún sin pintura ni componentes mecánicos o eléctricos. A partir de ahí, mediante sistemas aéreos que discurren por la parte alta de las naves, la carrocería avanza hacia las plantas de pintura.
Esta lógica de dos niveles —producción en suelo, desplazamiento entre áreas en altura— es una de las señas de identidad de EBRO Factory. Permite optimizar el flujo productivo, aprovechar el espacio vertical de las naves heredadas y mantener separados los flujos de personas y vehículos en las zonas de trabajo.
Pintura: protección, color y acabado
La planta de pintura opera con dos procesos diferenciados. El primero prepara la carrocería antes de recibir el color: desengrasado, limpieza, cataforesis y protección anticorrosión. La carrocería se sumerge en bañeras sucesivas y pasa por varios tratamientos destinados a proteger la estructura metálica frente a la corrosión. Tras el horneado del tratamiento de cataforesis llega la fase de sellado, en la que se protegen todas las uniones de carrocería con materiales sellantes que garantizan la estanqueidad del vehículo. Una capa de imprimación completa esta primera etapa antes de que la unidad se dirija a la línea de esmaltado.

La EBRO Factory trabaja con dos plantas diferenciadas para este proceso. La planta 2 gestiona la preparación de la carrocería, mientras que en la planta 1 se aplica el color y el acabado final. Después del esmaltado, una línea de retoques y reparación permite a los inspectores verificar que no existan imperfecciones —piel de naranja, perturbaciones, descuelgues, gotas— antes de dar por válida la unidad y enviarla al área de montaje.
Montaje: más de mil referencias por modelo
Cuando la carrocería llega al pulmón de montaje, el vehículo se secuencia en una cola que lanza las referencias a las áreas logísticas. La línea trabaja con más de un millar de referencias por modelo y se apoya en un sistema de suministro Just-in-Time especialmente exigente en las zonas de vestido inicial y montajes mecánicos. Cada coche desciende a la línea acompañado de carros con las piezas correspondientes a su configuración exacta. Un sistema pick-to-light garantiza la correcta secuenciación de componentes y minimiza los errores de suministro en una línea con múltiples variantes.

La línea de vestido de EBRO Factory integra más de 800 referencias y está compuesta por 37 posiciones de siete metros cada una, organizadas por parejas —lado derecho y lado izquierdo— con un operario en cada puesto. El tiempo de ciclo es de 160 segundos por vehículo. Durante esta fase se monta buena parte del interior: tablero, cinturones, airbags, sensores, unidades electrónicas, pedalier. Alrededor de la posición cuarta o quinta se desmontan las puertas, que se transfieren a una línea específica donde reciben su vestido en paralelo a la línea principal, liberando así el acceso al habitáculo.
La célula de cristales instala el parabrisas y el cristal trasero antes de que el vehículo suba de nuevo al sistema aéreo para dirigirse al área de montaje mecánico. Allí, en la estación denominada under-floor, se incorporan todos los componentes situados bajo la carrocería: motor, transmisión y, según la versión, los sistemas de electrificación asociados a las motorizaciones HEV y PHEV. Estos conjuntos llegan sincronizados mediante AGV desde líneas subyacentes a la línea principal. Los paragolpes, las ruedas y los asientos se incorporan en las últimas etapas antes de que el vehículo baje a tablilla y complete el ensamblaje final.
Calidad: de la línea a la campa
El proceso de validación comienza en el propio puesto de montaje y se extiende hasta varios kilómetros más allá de la fábrica. Una vez que el vehículo completa la línea principal y obtiene el estado offline, se dirige al tester: un banco de comprobación funcional que verifica la alineación de ruedas, el reglaje de faros, los sistemas electrónicos y el estado de los bajos. A continuación pasa por la línea mecanizada, un túnel de luces que examina el acabado cosmético de la carrocería, y supera una prueba de lluvia fina para comprobar la estanqueidad del habitáculo.
Superadas estas fases, inspectores de calidad revisan dinámicamente el coche antes de enviarlo a expediciones. La validación definitiva se produce en la campa, situada aproximadamente a 1,8 kilómetros de la planta. Allí se realizan pruebas de vadeo, pista de velocidad, controles de ruidos, chequeo dinámico y chequeo estático. Solo cuando todas las verificaciones son conformes el vehículo recibe el buy-off y se entrega a distribución.
M0, M1 y el camino hacia los 50.000 vehículos anuales
EBRO Factory opera con dos sistemas industriales. La línea M0, concebida para el arranque rápido de la actividad, permitió poner en marcha la producción en Barcelona, formar equipos y transferir los estándares de calidad de la compañía. Trabaja con 18 posiciones y es hoy la línea sobre la que se fabrican los modelos s800 y s900.

La línea M1 es la apuesta de futuro. Con 696 metros de longitud, 97 estaciones de trabajo y un tiempo de ciclo de 160 segundos, está diseñada para producir hasta 20 vehículos por hora, lo que equivale a hasta 250 unidades diarias trabajando a un turno. La planta ha multiplicado por tres su capacidad productiva desde el inicio del proyecto y tiene capacidad para fabricar hasta cinco modelos distintos simultáneamente. Para 2026, la capacidad productiva prevista alcanza los 50.000 vehículos anuales, y en 2027 está previsto que la línea acoja también el primer modelo 100% eléctrico de la marca.
La producción acumulada desde el inicio de la actividad supera ya las 33.000 unidades. La planta cerró el pasado ejercicio con 17.308 vehículos fabricados y suma más de 16.000 unidades adicionales en el año en curso. Son cifras que reflejan no solo el crecimiento productivo de la instalación, sino el esfuerzo de los más de 1.530 trabajadores en planta y los 2.045 empleados del grupo EBRO Motors Group. Cada coche que sale hoy de Zona Franca lleva consigo algo más que chapa, pintura y tornillos: lleva el peso de recuperar una capacidad industrial estratégica que Barcelona no podía permitirse perder.
EBRO FACTORY EN CIFRAS
| DATO | CIFRA |
| Superficie total de la parcela | 500.000 m² |
| Superficie industrial de EBRO | 309.000 m² |
| Planta de carrocerías | ~23.000 m² |
| Robots industriales | Más de 200 |
| Inversión total | > 150 millones de euros |
| — Carrocería y soldadura | ~70 millones de euros |
| — Línea de montaje | 14 millones de euros |
| — Instalaciones de pintura | 7 millones de euros |
| Longitud línea M1 | 696 metros |
| Estaciones de trabajo línea M1 | 97 |
| Tiempo de ciclo | 160 segundos/vehículo |
| Referencias logísticas por modelo | Más de 1.000 |
| Capacidad productiva actual | Hasta 250 vehículos/día |
| Capacidad anual (2026) | 50.000 vehículos/año |
| Modelos simultáneos | Hasta 5 |
| Modelos actuales | s400, s700 (M1) / s800, s900 (M0) |
| Trabajadores en planta | 1.530 |
| Empleados EBRO Motors Group | 2.045 |
| Ingenieros | Más de 420 |
| Empleos directos e indirectos | ~4.000 |
| Producción acumulada | Más de 33.000 unidades |
| Producción 2025 | 17.308 vehículos |
| Primer eléctrico en Barcelona | Previsto para 2027 |
Galería de imágenes de la EBRO Factory de Barcelona
Fotos: EBRO








































