Citroën 2 CV Cocorico: del Mundial de fútbol a icono de colección 40 años después

Nació para celebrar un sueño mundialista, pero acabó convirtiéndose en una de las series limitadas más codiciadas del Citroën 2 CV. Cuatro décadas después, el exclusivo Cocorico vuelve a escena como símbolo de la creatividad de la marca y del orgullo francés.

Hay automóviles que pasan desapercibidos y otros que terminan trascendiendo el motivo por el que fueron creados. Eso es precisamente lo que ocurrió con el Citroën 2 CV Cocorico, una edición especial que la firma francesa lanzó en 1986 inspirándose en la euforia que despertaba la selección francesa durante el Mundial de México y que, cuarenta años después, ocupa un lugar privilegiado entre las versiones más deseadas por coleccionistas de todo el mundo.

La coincidencia de este aniversario con la celebración de la Copa del Mundo de 2026 ha servido a Citroën para recuperar uno de los capítulos más singulares de la historia del mítico ‘Dos Caballos’. Un modelo que, desde finales de los años cuarenta, ha representado como pocos la filosofía de movilidad sencilla, asequible e inteligente que caracteriza a la marca francesa.

El Cocorico nació con vocación efímera. Su intención inicial era acompañar una hipotética conquista mundial de Francia y aprovechar el entusiasmo popular que vivía el país gracias a una generación irrepetible de futbolistas. Sin embargo, la eliminación de la selección frente a Alemania Occidental modificó completamente el planteamiento del proyecto.

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Lejos de cancelar la iniciativa, Citroën optó por darle una nueva lectura mucho más amplia. El coche dejó de ser un homenaje exclusivo al fútbol para transformarse en una celebración de la identidad francesa, una decisión que acabaría siendo decisiva para convertirlo en un modelo mucho más atemporal.

El tricolor francés convertido en diseño automovilístico

2CV COCORICO 19873 Motor16
Foto: Citroën.

El encargado de dar forma a esta interpretación fue el diseñador Serge Gevin, que creó una de las decoraciones más reconocibles de toda la historia del 2 CV. La base elegida fue el color Blanc Meije, sobre el que se extendía una espectacular composición gráfica en azul, blanco y rojo que recorría los laterales mediante grandes adhesivos, reproduciendo visualmente los colores de la bandera francesa sin necesidad de recurrir a símbolos más evidentes.

El resultado era inconfundible. Los guardabarros traseros se pintaban en Rojo Vallelunga, mientras que las aletas laterales del capó adoptaban el exclusivo Azul Cocorico, creando un contraste muy poco habitual dentro de un automóvil cuya filosofía siempre había estado ligada a la sencillez.

Los detalles reforzaban todavía más su personalidad. La inscripción ‘2 CV Cocorico’ aparecía en color rojo junto a la parrilla delantera y en la tapa del maletero, mientras que la capota blanca, las llantas del mismo color y los embellecedores de acero inoxidable heredados del Dyane 6 completaban una estética que hoy sigue siendo perfectamente reconocible.

El interior mantenía la simplicidad tradicional del modelo, aunque incorporaba una nota distintiva gracias a los asientos tapizados en tejido de imitación Tep Jean en tono azul sodalita, un acabado muy representativo de la década de los ochenta.

Una mecánica sencilla que seguía fiel al ADN del 2 CV

Más allá de su llamativa decoración, el Cocorico permanecía fiel a la esencia mecánica del Citroën 2 CV. La edición especial utilizaba como base el 2 CV 6 Spécial, la versión más accesible de la gama en aquel momento. Bajo el capó seguía trabajando el conocido motor bicilíndrico refrigerado por aire de 602 centímetros cúbicos, capaz de desarrollar 29 CV.

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Su planteamiento técnico continuaba apostando por la máxima ligereza, con un peso inferior a los 600 kilogramos, una cifra que permitía aprovechar al máximo una potencia modesta pero suficiente para el concepto del vehículo. A ello se sumaba uno de los rasgos más legendarios del modelo: un sistema de suspensión extraordinariamente confortable, capaz de absorber caminos en mal estado con una suavidad que terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad del 2 CV durante décadas.

No pretendía ofrecer prestaciones deportivas ni sofisticación tecnológica. Su objetivo seguía siendo el mismo que había definido al Dos Caballos desde su nacimiento: transportar a sus ocupantes de la forma más sencilla, económica y confortable posible.

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Solo 1.000 unidades para convertirse en una pieza de colección

2CV COCORICO 1987 Motor16
Foto: Citroën.

Si hoy el Cocorico despierta tanto interés no se debe únicamente a su diseño. Citroën decidió fabricar únicamente 1.000 ejemplares, todos destinados exclusivamente al mercado francés. Su comercialización comenzó en octubre de 1986 y se prolongó hasta marzo del año siguiente.

Paradójicamente, el éxito comercial durante aquellos meses fue bastante discreto. La desaparición del factor emocional ligado a una posible victoria mundialista y el propio contexto del mercado impidieron que aquella edición limitada alcanzara la repercusión esperada.

El paso del tiempo, sin embargo, ha cambiado completamente esa percepción. La reducida producción, unida a su singular estética y a la historia que rodea su nacimiento, han convertido al Cocorico en una de las variantes más escasas y valoradas del universo 2 CV. Encontrar una unidad en buen estado se ha convertido en un objetivo prioritario para muchos aficionados a la marca y para coleccionistas especializados en modelos históricos franceses.

El legado de un automóvil que sigue representando el espíritu de Citroën

Cuatro décadas después, el Citroën 2 CV Cocorico demuestra que las mejores historias del automóvil no siempre están ligadas a grandes cifras de ventas ni a espectaculares avances tecnológicos. Su importancia reside en haber capturado un momento concreto de la sociedad francesa y haber sabido transformarlo en un objeto con personalidad propia. Representa la capacidad de la marca francesa para interpretar la cultura popular, conectar con las emociones colectivas y trasladarlas a un automóvil humilde, pero cargado de carácter.

En una época en la que las series limitadas suelen apoyarse en elevados niveles de equipamiento o sofisticadas soluciones mecánicas, el Cocorico continúa recordando que una idea brillante, una identidad visual poderosa y una producción limitada pueden ser suficientes para construir un auténtico icono.

Cuarenta años después de su lanzamiento, sigue siendo mucho más que una edición especial del 2 CV. Es el reflejo de una época, de una manera de entender el automóvil y de un ejemplo de cómo un utilitario concebido para celebrar un acontecimiento deportivo terminó ocupando un lugar permanente en la historia de Citroën y del automovilismo europeo. Y queda cuerda para rato con su renacimiento eléctrico.

Fotos: Citroën.