La DGT aprueba drones de largo alcance para multar el uso del móvil a distancia: hasta 200 euros

Una instrucción de Pere Navarro fija el procedimiento para que la Guardia Civil de Tráfico pruebe este tipo de vigilancia más allá del alcance visual del piloto. El documento entró en vigor el 15 de julio y es el primer paso para que los drones vuelen más lejos en las carreteras.

Imagina que un dron de la Guardia Civil de Tráfico te pilla con el móvil en un atasco y te multa sin que hayas visto ni el aparato ni al piloto. 200 euros y 6 puntos del carnet menos. Esa imagen, todavía de ciencia-ficción en las carreteras españolas, está un paso más cerca desde el 15 de julio. La DGT ha aprobado una instrucción interna que sienta las bases para que sus drones de vigilancia vuelen más allá del alcance visual de la persona que los maneja.

El documento, firmado por Pere Navarro, no autoriza a partir de mañana un cambio en las multas. Lo que hace es fijar el procedimiento que el Instituto Armado debe seguir cada vez que quiera probar una tecnología nueva en su flota de drones. Hablamos de un trámite burocrático, sí, pero es el pistoletazo de salida para transformar la vigilancia en carretera tal y como la conocemos.

Qué ha aprobado exactamente la DGT

La instrucción del 14 de julio de 2026 construye un procedimiento en cuatro fases que garantiza que cualquier invento que se incorpore a los drones de tráfico tenga todas las garantías legales y de seguridad. Es decir, pone orden antes de que la tecnología despegue de verdad. El objetivo a largo plazo es alinearse con el U-space, el plan europeo para que los aparatos puedan operar mucho más lejos de su piloto sin perder el control.

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En la práctica, funciona así:

  • Fase 1: aviso y propuesta. La Guardia Civil de Tráfico comunica a la unidad de drones de la DGT qué quiere probar y para qué serviría en la vigilancia.
  • Fase 2: validación técnica. El departamento de movilidad estudia la propuesta y puede exigir cambios o medidas extras antes de dar el visto bueno.
  • Fase 3: encaje legal. Se revisa que todo cumpla la legislación europea y española sobre drones.
  • Fase 4: trámites públicos. Antes de arrancar, la DGT sigue los pasos de la ley de contratos del sector público, porque asume la evaluación de tecnologías de mercado.

El punto clave es que nadie prueba nada por su cuenta. La unidad de drones de la DGT valida cada proyecto y debe encajar con los acuerdos previos con aeropuertos, el Ejército del Aire y los proveedores de servicios de navegación aérea. Cuando cada prueba termine, la Guardia Civil manda un informe detallado con resultados y recomendaciones. ‘Si hace falta saltarse alguna norma del manual de operaciones, solo el responsable de esa unidad puede autorizarlo o rechazarlo’, detalla la instrucción.

Cómo te afecta a ti, conductor (de momento, en nada)

El documento no menciona ninguna cámara concreta, ni dice que un dron vaya a multar el exceso de velocidad desde la próxima semana. La instrucción entró en vigor el 15 de julio y es un trámite interno, no una campaña de sanciones. Si te paran hoy en un control, la cosa sigue como ayer: el operador debe tener el dron a la vista.

Multas DGT con foto 3 Motor16

Ahora bien, que no haya multas inminentes no significa que no haya consecuencias a medio plazo. La DGT ya utiliza drones en operativos como Pegasus para vigilar desde el aire. La diferencia es que ahora mismo el piloto siempre ve el aparato, lo que limita el radio de acción al tramo de autovía que alcanza con la mirada. Si el proyecto del U-space avanza según lo previsto, en el horizonte de 2030 un drone de la Guardia Civil podría patrullar kilómetros de vía sin que su piloto esté físicamente cerca, detectando el uso del móvil al volante, el cinturón desabrochado o un adelantamiento prohibido a cientos de metros de distancia.

El derecho de defensa frente a la máquina será la clave: en el futuro, recurrir la foto de un dron exigirá la misma trazabilidad que hoy exigen los radares fijos.

El camino europeo hacia la vigilancia autónoma

El cambio no es un capricho de la DGT, sino la evolución natural del marco europeo de movilidad. El concepto de U-space persigue que los drones civiles y de vigilancia compartan espacio aéreo con garantías totales, abriendo la puerta a operaciones sin el ojo humano encima. España es uno de los países que pilota el despliegue, junto con Francia e Italia, y el horizonte de implantación completa está fijado en 2030.

Para un conductor, esto significa que los márgenes de impunidad por ‘no ver al agente’ se van a reducir. Tecnologías como el reconocimiento automatizado de matrículas o el zoom óptico de largo alcance ya se prueban en entornos controlados. Lo que antes era una conversación de barra de bar —’total, no había radar’— empieza a tener los días contados.

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Si bien la instrucción actual es solo un paso administrativo, conviene tener claro lo que viene: llegará un momento en que la vigilancia de tráfico sea menos visible y más efectiva. La recomendación es simple: cumple la norma porque sí, no porque te estén viendo. Las prisas, el móvil y los despistes al volante acaban saliendo caros, y en unos años seguramente tengan una cámara de dron apuntando el justificante de la multa.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: de momento a nadie de forma directa; la instrucción es un procedimiento interno para la Guardia Civil de Tráfico. Afectará a todos los conductores cuando los drones empiecen a sancionar de forma autónoma, previsiblemente hacia 2030.
  • Cifras a tener en cuenta: el uso del móvil al volante es una infracción grave que conlleva 200 euros y 6 puntos. No existe aún un régimen sancionador específico para infracciones captadas por drones de largo alcance.
  • Consejo para evitarlo: conduce como si siempre te estuvieran mirando. La tecnología avanza más rápido que las normas, y la única forma segura de no pagar 200 euros por un despiste es no cometerlo.

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