En el Lake District, al noroeste de Gran Bretaña, la belleza del paisaje, con carreteras estrechas de montaña y curvas cerradas, separa a los pacientes hasta dos horas y media del hospital más cercano. Cuando hay una urgencia, los habitantes no confían en la llegada de la ambulancia, sino en la del doctor John Ferris al volante de su Porsche Macan GTS.
En esa región remota, cada minuto cuenta, y pocas personas lo saben tan bien como Ferris, médico especialista en urgencias y atención prehospitalaria. Este doctor colabora como voluntario con tres organizaciones distintas de rescate médico en una zona de casi 7.800 kilómetros cuadrados, que va desde pueblos costeros hasta los valles y cumbres más imponentes de Inglaterra. Ahí, llegar rápido no es una cuestión de comodidad: es la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, frente a su casa no espera una ambulancia convencional, sino un Porsche Macan GTS adaptado para emergencias.
Diez millones de visitantes y un territorio que pone a prueba a cualquier vehículo

Aunque el Lake District parece un rincón tranquilo y escasamente poblado, las cifras cuentan otra historia. Cada año recibe cerca de diez millones de visitantes, muchos de ellos atraídos por deportes y actividades al aire libre que no están exentos de riesgo. Esa combinación —terreno exigente, tráfico estacional impredecible y una población dispersa— convierte a Ferris y a su Macan en la primera línea de respuesta ante muchas emergencias.
«Mi especialidad consiste en llevar a cabo tratamientos de cuidados intensivos, de los que normalmente solo se reciben en el hospital, hasta zonas muy remotas«, explica el médico.
Coche de emergencias entre semana y familiar el resto del tiempo

La elección del Porsche Macan GTS no fue casual. Ferris necesitaba un coche capaz de moverse con rapidez y seguridad por carreteras estrechas y llenas de curvas, con espacio suficiente para transportar todo el equipo médico en el maletero, y con la potencia necesaria para no perder ni un segundo cuando la situación lo exige.
«Es un vehículo con espacio suficiente para llevar todo el equipo y que, al mismo tiempo, tiene la potencia y el dinamismo necesarios para conducir con seguridad cuando hay que llegar a tiempo», asegura Ferris. «No hay muchos modelos que reúnan todos esos requisitos a la vez».
Autodefinido como un apasionado de los coches, Ferris reconoce que su sueño sería un Porsche 911. Pero la vida familiar y las exigencias de transportar una unidad móvil de cuidados intensivos no dejan hueco, de momento, para un deportivo de dos plazas.
El Macan, equipado de forma discreta con luces de emergencia azules y verdes y sirena, resuelve ese equilibrio: cumple su función profesional sin dejar de pasar desapercibido en el día a día.
«Esa es la otra cara del Macan: tiene que funcionar también como coche familiar práctico, con el que podemos irnos de vacaciones a Francia con los niños», cuenta. «Es increíblemente versátil».
Emergencias y mucho más

El trabajo de Ferris no se limita a las labores de urgencias a las que acude al volante de su Porsche Macan. Compagina su labor voluntaria con BEEP Doctors con turnos en el sistema público de salud británico (NHS), intervenciones en helicóptero para el Great North Air Ambulance Service y apoyo a los equipos locales de rescate en montaña.
En emergencias de gran magnitud, varias organizaciones trabajan codo con codo: anestesiar a pacientes en el propio lugar del accidente, asegurar su función pulmonar o realizar transfusiones de sangre para mantenerlos con vida son solo algunas de las tareas que puede afrontar en una sola jornada.
Uno de los casos que mejor resume su trabajo ocurrió de noche, cuando un corredor sufrió una parada cardíaca por hipotermia severa durante un entrenamiento invernal. Sin acceso rodado hasta el punto exacto, Ferris y su equipo de montaña tuvieron que subir a pie con todo el material. «Ascendimos hasta él, lo reanimamos y lo trasladamos a un hospital especializado, donde se le aplicó un recalentamiento controlado», recuerda. Se ha recuperado estupendamente y vuelve a hacer deporte.
Esa vocación no nació por casualidad. Ferris cuenta que, de niño, quedó fascinado viendo programas de televisión sobre rescates. «Debía de tener unos cinco o seis años y me quedé fascinado al instante», recuerda con una sonrisa. Décadas después, esa fascinación infantil se ha convertido en una misión que lo lleva, semana tras semana, a algunas de las zonas más remotas de Inglaterra, justo cuando cada minuto cuenta.
Más imágenes de Joh Ferris y su Porsche Macan GT
Fotos: Dr. Ing. hc F. Porsche AG










