Stellantis reordena su estrategia de conducción autónoma y apuesta por el Level 2++ con Wayve, renunciando al anunciado Nivel 3. El movimiento revela una presión temporal y presupuestaria que anticipa cómo los fabricantes tradicionales están recalibrando sus plazos ante la incertidumbre reguladora y el coste de la tecnología.
La jugada tiene lógica industrial: hace menos de un año, el grupo aparcó su ambicioso sistema STLA AutoDrive de Nivel 3 por «costes elevados, desafíos tecnológicos y dudas sobre el apetito del consumidor». Ahora, en lugar de seguir escalando hacia la autonomía completa, se pliega a un nivel 2++ que permite manos libres y mirada en la carretera.
STLA AutoDrive: un reinicio forzoso con IA de Wayve
El nuevo STLA AutoDrive se basa en el Wayve AI Driver, un enfoque de inteligencia artificial que Stellantis califica de «intuitivo, seguro y muy natural». La promesa es ambiciosa: conducción sin manos puerta a puerta en autopista y entornos urbanos, bajo supervisión constante del conductor. El primer modelo en recibirlo será un vehículo norteamericano aún no desvelado, con llegada prevista para 2028.
El prototipo, construido sobre un Jeep Grand Cherokee, fue montado en menos de dos meses y ha permitido validar la integración de nuevos sensores: cámaras en los retrovisores y un módulo adicional en la parte superior del parabrisas. Ned Curic, director de Ingeniería y Tecnología de Stellantis, subraya que «la combinación de nuestra plataforma STLA AutoDrive con el enfoque AI-first de Wayve crea una experiencia de conducción manos libres genuinamente intuitiva». Alex Kendall, CEO de Wayve, añade que la rapidez del desarrollo demuestra la madurez de la tecnología.
La clave está en la flexibilidad. El sistema está diseñado para evolucionar hacia niveles superiores de automatización sin reiniciar la arquitectura de base. Stellantis evita así un costoso rediseño posterior y gana tiempo mientras el marco normativo europeo y norteamericano aclara las reglas para la conducción autónoma de Nivel 3 y 4.
Qualcomm, el plan B a corto plazo
En paralelo, Stellantis ha ampliado su acuerdo con Qualcomm para desplegar el asistente Snapdragon Ride Pilot. Este sistema, más modesto, cubrirá funciones de seguridad obligatorias y conducción manos libres de Nivel 2+, y llegará ya en 2027 a una gama amplia de vehículos. Es la respuesta inmediata a una demanda de mercado que espera funciones de asistencia avanzada, pero no está dispuesta a pagar el sobrecoste de un Nivel 3 completo.
La apuesta doble revela una estrategia de dos velocidades: Qualcomm para el volumen y Wayve para el posicionamiento tecnológico. Mientras tanto, el actual sistema Hands-Free Active Driving Assist quedará relegado a unos pocos modelos, confirmando que su arquitectura no se consideró lo bastante escalable para la nueva hoja de ruta.
Qué revela este movimiento sobre la estrategia de Stellantis
La decisión de aparcar el Nivel 3 y abrazar un 2++ no es un fracaso; es una lectura pragmática del mercado. Los competidores americanos llevan años rodando sistemas equivalentes: Ford BlueCruise y GM Super Cruise operan en autopista y, gradualmente, en ciudad. Stellantis llega tarde, pero lo hace con un socio —Wayve— que ya ha mostrado velocidad de desarrollo y una mentalidad de plataforma adaptable.
El coste es la variable maestra. Desarrollar internamente una pila de percepción propia habría exigido inversiones superiores a los 1.000 millones de euros y un equipo de ingenieros que, simplemente, no se improvisa en tres años. Al subcontratar la inteligencia a Wayve y el hardware a Qualcomm, Stellantis traslada parte del riesgo financiero a sus socios y acorta los ciclos de validación.
Con todo, el horizonte de 2028 es un hándicap. Para entonces, la competencia habrá acumulado millones de kilómetros de datos reales y es probable que Tesla ofrezca su Full Self-Driving en Europa. Stellantis necesitará una ejecución impecable y, sobre todo, ofrecer el sistema en modelos de volumen —Jeep y RAM en Norteamérica— para que la amortización tenga sentido.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado:El segmento de la conducción asistida de nivel 2+ crecerá a una tasa anual del 20% hasta 2030, según las proyecciones de S&P Global Mobility. Llegar en 2028 con un 2++ urbano permite a Stellantis capturar parte de ese mercado sin el sobrecoste regulatorio del Nivel 3.
- El rumor:En el paddock industrial se comenta que la decisión de descartar el Nivel 3 fue más financiera que técnica: los márgenes de la electrificación no dejaban espacio para una inversión autónoma de alto riesgo. La alianza con Wayve es una apuesta de bajo coste que podría dar réditos si la normativa americana flexibiliza la operación manos libres en ciudad.
- Veredicto:Stellantis ha encontrado un atajo pragmático, pero el cronograma es ajustado. Para 2028, los rivales estadounidenses llevarán dos generaciones de ventaja en datos y experiencia de usuario. La viabilidad del proyecto dependerá de que el sistema se integre en vehículos de alto volumen desde el primer día y de que el precio para el consumidor no supere los 2.500 dólares en opción.


