Acceder a una Zona de Bajas Emisiones con la etiqueta ambiental de la DGT ya no será suficiente si los ayuntamientos adoptan la nueva propuesta de la Federación Española de Municipios y Provincias. El documento, publicado el pasado febrero, añade un requisito adicional: todos los vehículos que quieran circular por el perímetro restringido deberán tener pasada la ITV. De extenderse esta medida, hasta 19,5 millones de coches con distintivos B y C —la gran mayoría de los que hoy pueden entrar en estas áreas— podrían ver limitado su acceso.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: La ordenanza tipo de la FEMP abre la puerta a que las ZBE exijan la ITV en vigor como condición de acceso, más allá del distintivo ambiental.
- Cómo te afecta: Si tu coche tiene etiqueta B o C y no llevas la ITV al día, podrías quedarte fuera de la zona protegida, aunque tu etiqueta hoy sí te permita circular.
- Puntos clave y plazos: No hay fecha fija. Cada municipio decide si incorpora el requisito a su normativa local. Por ahora, ningún ayuntamiento lo ha aplicado, pero la presión del sector de las ITV apunta en esa dirección.
Qué añade exactamente la propuesta de la FEMP
La Federación Española de Municipios y Provincias ha elaborado un modelo de ordenanza para las Zonas de Bajas Emisiones que, entre otras novedades, incluye la obligatoriedad de contar con la ITV en vigor. El texto es claro: “Todos los vehículos que accedan a la ZBE deben tener pasada la ITV”. No se trata de una ley estatal, sino de una recomendación que cada ayuntamiento puede incorporar —o no— a su propia regulación local.
La justificación detrás de este nuevo filtro es doble. Por un lado, en términos de seguridad, un coche sin la inspección técnica podría presentar deficiencias peligrosas. Por otro, el argumento medioambiental es igualmente evidente: un vehículo con el mantenimiento al día contamina menos. La patronal del sector, AECA-ITV, ha celebrado la iniciativa y su director gerente, Guillermo Magaz, ha señalado que “no basta con limitar el acceso en función del distintivo ambiental. Es igualmente imprescindible garantizar que los vehículos que circulan por las ciudades cumplen los requisitos técnicos y medioambientales exigidos”.
Cuántos coches estarían afectados y en qué ciudades
Un estudio citado por la propia patronal sitúa en 19,5 millones el parque de vehículos con etiqueta B y C que circula por España. Son los que disponen de algún tipo de distintivo —los A, sin etiqueta, ya tienen el acceso limitado o prohibido en la mayoría de ZBE— y que, sin embargo, verían recortados sus movimientos si se les exige la ITV como condición de entrada. La cifra es especialmente relevante porque hablamos de modelos diésel matriculados a partir de 2006 y gasolina desde 2000, es decir, la columna vertebral del parque automovilístico actual.
En la práctica, la adopción de este criterio queda en manos de los 149 municipios españoles que están obligados a tener una ZBE (los de más de 50.000 habitantes, o de más de 20.000 con problemas de calidad del aire). Ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Bilbao tendrían que modificar sus ordenanzas para exigir la ITV a todo el que entre en la zona restringida. De momento, ninguna ha dado ese paso, pero la presión de la industria de la inspección técnica es cada vez mayor.
La ITV podría convertirse en el nuevo filtro de acceso a las ZBE, más allá del color de la etiqueta, si los ayuntamientos siguen la senda marcada por la FEMP.
¿Qué excepciones y matices trae la ordenanza tipo?
La relación entre ITV y ZBE no es nueva. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, aprobó hace unos meses una medida que permite acceder a cualquier estación de ITV situada dentro de la ZBE sin tener en cuenta el distintivo ambiental. Es decir, si un conductor tiene que pasar la inspección y la estación se encuentra en el interior del perímetro restringido, puede llegar hasta ella sin ser sancionado, independientemente de la etiqueta de su coche. Esta flexibilidad, que AECA-ITV pide al resto de ayuntamientos, muestra que el sector apuesta por una integración progresiva de la ITV en la movilidad urbana, no por una prohibición automática.
Ahora bien, la propuesta de la FEMP va más lejos: convertiría la ITV en un requisito general de acceso, no solo para acudir a la inspección. De aplicarse, cualquier vehículo que no tuviera la revisión al día no podría circular por la ZBE, con las consiguientes multas. Por tanto, la clave está en si los municipios se limitan a copiar el modelo madrileño —exención puntual— o dan el salto hacia el control obligatorio permanente.
En todo caso, la tramitación de cualquier cambio normativo municipal requiere su publicación en los boletines oficiales y, normalmente, un periodo de adaptación. Los conductores que residen en zonas con ZBE activa deberán estar atentos a las ordenanzas de su localidad, porque lo que hoy es una recomendación de la FEMP puede convertirse mañana en un nuevo filtro de entrada.
Mientras tanto, la recomendación práctica es clara: circular con la ITV al día no solo evita posibles problemas de seguridad, sino que pronto podría ser la llave para acceder a las áreas protegidas de las grandes ciudades. Y con hasta 19,5 millones de coches en juego, la medida, de generalizarse, supondría un cambio notable en la movilidad urbana española.


