El cambio de hora en la conducción tiene un efecto inmediato: el sol bajo te deslumbra justo en los trayectos al trabajo.
Desde el domingo 25 de octubre, en España anochece antes de las siete y la luz se marcha cuando todavía queda jornada. El resultado es que las horas punta coinciden con el amanecer y el atardecer. El sol llega de frente, con un ángulo muy bajo, y golpea directamente el parabrisas. Ahí empieza el problema: menos tiempo de reacción, más fatiga visual y una cortina de luz que puede tapar a un peatón, a una moto o a una bicicleta.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: con el horario de invierno, los trayectos al trabajo se hacen con el sol de frente, al amanecer o al atardecer, y el deslumbramiento recorta metros de visibilidad.
- Cómo te afecta: un parabrisas sucio, unos faros desregulados o una bombilla fundida convierten ese destello en una pantalla cegadora, sobre todo cuando circulas de noche.
- Puntos clave y plazos: el cambio de hora se aplicó el 25 de octubre y la situación se mantiene hasta el 28 de marzo de 2027; faros, bombillas y escobillas son lo único que depende de ti.
El dato que explica la gravedad del asunto lo apunta el especialista en taller Norauto España: el 90% de las decisiones al volante se toman según los estímulos visuales. Si ves mal, conduces mal, por mucha experiencia que tengas.
Por qué el sol bajo deslumbra más que en verano
En otoño e invierno los rayos llegan casi horizontales. Un parabrisas con polvo, marcas de insectos o una película de grasa por dentro difumina esa luz y la convierte en un velo blanco. No hace falta que la luna esté muy sucia: basta con el vaho de una mañana fría para perder metros de visibilidad. La luna del coche es la primera óptica que hay que limpiar.
A eso se suma más tiempo de exposición nocturna: con menos horas de luz, buena parte de los trayectos diarios se hacen de noche, y cualquier carencia del sistema de iluminación sale a relucir. Una luz fundida, un faro que apunta bajo o una parábola empañada se notan mucho más a las siete de la tarde de noviembre que a las diez de la noche de julio.
Con el sol de frente, la luna del coche deja de ser un cristal y se convierte en una pantalla blanca.
El tercer factor es el efecto faro opaco. Las ópticas de policarbonato amarillean con los años y con el sol, pierden transparencia y, según los datos del sector, pueden reducir hasta un 50% su eficacia lumínica. El haz no llega donde debe y tú ves menos carretera sin darte cuenta.
Qué revisar en el coche antes de que llegue el frío
La revisión no es cara ni larga, y casi todo se puede comprobar en diez minutos. Estas son las cuatro comprobaciones que más se notan en esta época del año:
- Reglaje de los faros: si apuntan demasiado altos, deslumbran a quien viene de frente; si apuntan bajos, te quitan campo de visión. Un taller lo corrige en la misma revisión.
- Pulido de las ópticas: si están blanquecinas o amarillentas, un pulido profesional devuelve la transparencia al policarbonato sin cambiar la pieza completa.
- Bombillas por parejas: cuando una se funde, la otra suele estar al caer. Cambiar solo una deja la iluminación descompensada.
- Parabrisas y escobillas: limpiar la luna por dentro y por fuera, y sustituir unas escobillas que dejan rayas, evita que la suciedad multiplique el efecto cegador.
El alumbrado debe funcionar y estar bien reglado: no es una recomendación, es lo que exige el Reglamento General de Circulación y es también lo que se comprueba en la ITV. Puedes consultar el texto consolidado en el BOE.
Un debate europeo parado y un problema que vuelve cada año
España cambia la hora dos veces al año desde 1974, y lo hace por una norma europea: la Directiva 2000/84/CE obliga a todos los Estados miembros a mantener el horario de verano. En 2018 la Comisión Europea propuso acabar con el cambio, el Parlamento Europeo se mostró a favor un año después, pero el Consejo no ha logrado la mayoría necesaria y el expediente sigue bloqueado.
En la práctica, eso significa que la estampa del sol de frente en la entrada y la salida del trabajo se repetirá hasta el domingo 28 de marzo de 2027, cuando los relojes vuelvan a adelantarse una hora. A partir de esa fecha el deslumbramiento se traslada a primera hora de la mañana y el problema cambia de sentido, no desaparece.
Tampoco es igual en toda España. En Galicia, con el horario de invierno, el sol sale cerca de las nueve de la mañana en diciembre; en Baleares lo hace casi una hora antes. En Canarias, que va una hora por detrás, el amanecer llega antes que en la península. Y en ciudad hay un extra: las lunas de los edificios y los escaparates rebotan la luz y multiplican el destello a la altura de los ojos.
No hay norma nueva que obligue a nada distinto este otoño. Lo exigible sigue siendo llevar el alumbrado en condiciones, y el resto entra en el terreno de la conducción preventiva: bajar el parasol, usar gafas polarizadas, encender las luces de cruce para que te vean antes y, si el sol ciega de verdad, levantar el pie. La próxima cita con el reloj, y con el sol bajo, es el 28 de marzo de 2027.

