Audi RS5 Avant 2027: el rival refinado que Throttle House prefiere al BMW M3 Touring

Throttle House prueba el nuevo RS5 híbrido y lo encuentra brillante en circuito: 630 CV, suspensión de doble válvula y un chasis que esconde el peso. La duda es si tanta tecnología le basta para superar al M3 Touring en carretera.

El nuevo Audi RS5 Avant ha llegado con la receta que nadie pidió y casi todos temían: hibridación para salvar los seis cilindros. Throttle House lo ha probado a fondo en circuito y en carretera, y su veredicto arranca con una sonrisa incómoda. El RS5 pesa más que un RS6, pero lo supera en potencia. Y aun así, los responsables del canal no tienen claro que eso baste para arrebatarle la corona al BMW M3 Touring.

La premisa del vídeo es sencilla: desde que los M de BMW adoptaron la tracción total xDrive, el gran argumento de venta del quattro se ha diluido. Audi sigue cobrando como si nada hubiera cambiado. La respuesta de la marca, según el análisis, ha sido copiar los deberes del rival con un modo drift y hasta un analizador de derrapes. Funciona, reconocen en el canal, aunque el gesto tenga algo de niño celoso.

Un V6 híbrido que se acerca a los 630 caballos

Bajo el capó sigue el conocido 2.9 biturbo V6, ahora por encima de los 500 CV gracias a ajustes específicos, cuando antes se quedaba en 444. A eso se suma un sistema híbrido con unos 64 kilómetros de autonomía eléctrica y una potencia combinada de 630 CV. La cifra impresiona: es más de lo que entregaba el R8. Sin embargo, el 0 a 100 se queda en unos 3,6 segundos, prácticamente lo mismo que antes y todavía por detrás del M3 y del M3 Touring en su versión Competition xDrive. James lo dice sin rodeos durante la prueba: si llegas el último a la fiesta, se supone que tienes que ganar.

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La entrega de potencia, eso sí, es muy poco dramática. El motor es tan silencioso que en un primer momento el presentador creyó que circulaba en modo eléctrico. Es un elogio para la refinación y una advertencia para quien busque emoción sonora.

La suspensión que domestica el sobrepeso

Aquí está la innovación real del coche. Audi ha montado una suspensión de doble válvula con control independiente de compresión y rebote, calibrada mecánicamente junto a una vectorización de par electromecánica que sustituye los paquetes de embrague. Es mucha tecnología, y el resultado en pista sorprende: el coche se mueve plano y absorbe su masa con una solvencia que no se corresponde con la báscula. Incluso protagoniza un derrape a cuatro ruedas que deja a los presentadores entre la risa y la incredulidad.

‘El nuevo sistema de suspensión, junto al híbrido, hace que el Audi gordo se mueva como un BMW flaco en circuito.’

— James, Throttle House

No todo es perfecto. Cuando los neumáticos agarran de verdad aparecen rebotes molestos, y el canal avisa de que durante la grabación todavía no habían logrado sobrecalentar las gomas.

Modo drift, analizador y una tarea copiada

Que un RS5 pueda disfrazarse de M en circuito es divertido, admiten. Pero el vídeo introduce ahí su duda de fondo: los RS de Audi siempre habían envejecido mejor que los M en comportamiento de carretera. La pregunta que lanzan es si la marca, obsesionada con perseguir a BMW, ha olvidado precisamente eso.

Ergonomía, modos y un volante que chirría

El repaso a la vida a bordo es menos amable. El volante tiene una forma que no convence a ninguno de los dos y emite un chirrido que se cuela en la grabación. Con una postura de conducción correcta, el presentador no alcanza a ver la parte alta del cuentarrevoluciones. Y la gestión de modos es un laberinto: individual, RS sport, dynamic, comfort, un botón RS, otro de boost y un selector adicional. Lo intentan justificar en directo y no lo consiguen.

¿Sigue siendo el rey de las superwagon en carretera?

La potencia deja margen. El motor ya se ha tuneado hasta cifras absurdas en generaciones anteriores, y el C63 de cuatro cilindros, paradójicamente, declara más caballos. Los presentadores bromean con una futura versión Performance: o añade potencia, o simplemente agranda las llantas y empeora la suspensión. Con esa broma cierran un análisis que reconoce avances técnicos serios y deja la corona de la carretera en el aire.

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El contexto ayuda a entender el enfado. El rival de Múnich apostó por un seis cilindros en línea con tracción total, y el de Affalterbach dio el salto a un cuatro cilindros enchufable que generó más polémica que entusiasmo. Audi esta intentando ocupar el hueco de quien quiere emoción sin renunciar a la practicidad, en un segmento donde el familiar rápido ha dejado de ser una rareza para convertirse en el producto más deseado de las marcas premium. Los precios, mientras tanto, no han bajado para nadie.

Para quien se plantee comprar un familiar deportivo en 2027, la lectura es incómoda. Audi ha construido un coche objetivamente más capaz que antes, con una suspensión brillante y una cifra de potencia que deja atrás a casi todo lo que comparte garaje. Pero la métrica que importa en este club no es la ficha técnica, sino la sensación. Y ahí el RS5 híbrido parece haber ganado precisión a costa de carácter: acelera sin dramatismo, suena poco y confía todo su encanto a un chasis que trabaja de maravilla. Es un perfil muy alemán y muy defendible, aunque no sea el que enamora en un vídeo de YouTube. Si la marca consigue que una eventual versión Performance sume potencia sin estropear el chasis, la conversación cambia por completo. Si solo añade llantas y rigidez, confirmará el diagnóstico de Throttle House: un coche excelente persiguiendo el fantasma de otro.

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Queda la duda de fondo, la que el canal deja flotando sin responder: ¿debe un RS seguir siendo un devorador de autopistas con modales impecables, o tiene que ganar la batalla del cronómetro aunque pierda su propia identidad en el intento?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Throttle House en YouTube.