Seis de cada diez conductores reconocen haber aplazado el mantenimiento de su coche en plena escalada de precios, según el último estudio de la Fundación CEA y Continental. La factura del taller subió un 3,6% en mayo y la tentación de ahorrar a corto plazo puede acabar en una avería que supere los 1.500 euros o en un suspenso directo en la ITV.
El ahorro que se convierte en una avería de 1.500 euros
El informe, presentado esta semana sobre una muestra de más de 1.100 conductores, deja un dato inquietante: el 60 % ha pospuesto alguna reparación en 2026, frente al 50 % del año pasado. Dentro de ese grupo, el 12 % admite haber retrasado el cambio de elementos de seguridad como los frenos o los neumáticos, y un 2 % solo acude al taller cuando el coche deja de funcionar o no supera la ITV.
El balance es demoledor. Solo el 39 % de los conductores cumple con los plazos de mantenimiento, mientras que el 88 % gasta lo mínimo imprescindible y únicamente se pone manos a la obra cuando se ve obligado para aprobar la inspección técnica o para evitar una multa. “Las circunstancias económicas nos han apretado el cinturón, pero ante las grandes operaciones salida, la seguridad debe quedar por encima de la economía”, subraya Rafael Fernández Chillón, presidente de la Fundación CEA.
Retrasar el cambio de una correa de distribución para arañar unos euros puede acabar en una rotura que destroce el motor y dispare la factura por encima de los mil quinientos euros.
Neumáticos y frenos, los grandes olvidados
Los componentes que más se posponen son precisamente los que más seguridad aportan. El 75% de los encuestados asegura que no revisa la presión de los neumáticos salvo que salte el testigo de advertencia, a pesar de que el 91 % es consciente del riesgo de reventón con el calor extremo. Mantener la presión correcta puede mejorar la eficiencia del combustible hasta un 3% y alargar la vida útil de la goma, pero la costumbre de hacerlo de forma manual sigue siendo minoritaria.
En plena ola de calor, los especialistas recuerdan que una comprobación visual y manual cada pocas semanas evita sustos. El estudio revela también que el 58 % de los conductores cree que los SUV son más seguros para sus ocupantes, pero el 88 % ignora que el sobrepeso de estos vehículos alarga la distancia de frenado y exige un cuidado más riguroso de los neumáticos y los frenos.
Cómo evitar la multa de la ITV y la avería catastrófica
Circular con unos frenos desgastados o unos neumáticos por debajo de los 1,6 milímetros de profundidad no solo te puede costar una multa de hasta 200 euros: la ITV lo catalogará como defecto grave y no podrás retirar el vehículo hasta solucionarlo. Las inspecciones rechazan por estos motivos a miles de coches cada mes, y arreglarlo de urgencia suele ser más caro que la revisión periódica.
La clave está en no esperar a que el coche avise. Cambiar la correa de distribución cuesta alrededor de 400 euros; si rompe, la reparación supera los 1.500 euros. Revisar la presión de los neumáticos una vez al mes y comprobar visualmente el estado de las pastillas de freno son gestos que apenas consumen tiempo y evitan disgustos en carretera. El 88% de los conductores que solo gasta lo obligatorio para aprobar la ITV está asumiendo un riesgo innecesario, sobre todo ahora que el calor multiplica las posibilidades de fallo.
Si el mantenimiento afecta a sistemas de seguridad críticos —frenos, dirección o airbag—, la visita a un taller de confianza no es negociable. En el resto de casos, la combinación de pequeñas rutinas en casa y un profesional que vigile el kilometraje es la fórmula más segura y, a la larga, más barata.
🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento
- Lo que debes revisar: presión y dibujo de los neumáticos, estado de los frenos, correa de distribución según kilometraje y alumbrado antes de la ITV.
- Cómo hacerlo: la presión y la profundidad del neumático se pueden comprobar en casa; el resto de sistemas de seguridad requieren acudir a un taller especializado.
- Cuánto cuesta: un neumático nuevo de calidad ronda los 80-120 euros, cambiar la correa de distribución cuesta unos 400 euros, y una avería grave por descuido puede superar los 1.500 euros. La multa por circular con neumáticos en mal estado alcanza los 200 euros, la mitad por pronto pago.

