Sergio (38), profesor de autoescuela: «Estás colocando mal los retrovisores de tu coche»

La mayoría de conductores ajustan mal sus retrovisores, un error que está detrás de miles de accidentes.

Vas a cambiar de carril, miras por el espejo, no ves nada y, justo cuando empiezas a girar el volante, escuchas un pitido de claxon que aparece de la nada. Pero no es mala suerte, es que tal vez llevas los retrovisores mal ajustados.

La mayoría de nosotros aprendimos a conducir hace años y nos quedamos con una idea equivocada que repetimos de forma automática cada vez que nos subimos al coche. Sin embargo, las carreteras han cambiado mucho. Ahora las ciudades están llenas de patinetes eléctricos, ciclistas y motocicletas que se mueven rápido y son mucho más difíciles de detectar. En este nuevo escenario, un error de un solo centímetro en la orientación de los espejos puede marcar la diferencia entre un trayecto tranquilo y un accidente con consecuencias graves.

El peligro de ver demasiado tu propio coche en los retrovisores

espejos retrovisores
Fuente: Agencias

Uno de los errores más comunes incluso en conductores veteranos es la necesidad de ver la carrocería de su propio vehículo en los espejos laterales. Es una cuestión de psicología y de buscar una referencia para sentirnos seguros. Queremos ver un trozo de nuestra puerta o de la aleta trasera porque eso nos da una sensación de orientación espacial. Pero esa sensación de seguridad es falsa y, de hecho, es lo que está creando el peligro que intentas evitar.

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Si en tus retrovisores laterales ves una parte importante de tu coche, estás desperdiciando un espacio visual. Cada grado de ángulo que dedicas a mirar tu pintura es un grado que le quitas a la carretera y a los carriles contiguos. Lo que estás haciendo en realidad es crear un enorme punto ciego a los lados. En ese vacío es donde ocurren la mayoría de accidentes por alcances laterales que vemos a diario.

La técnica definitiva para eliminar el punto ciego

ajuste de retrovisores
Fuente: Agencias

Para ajustar los retrovisores de forma segura, hay que cambiar el chip. Olvida lo que crees que sabes y sigue estos pasos:

Lo primero es ajustar el espejo interior de manera que encuadre la luneta trasera. No debes mover la cabeza para ver a través de él, con un solo movimiento de ojos deberías ver todo lo que ocurre detrás. Su función es darte profundidad y una visión general de quién te sigue.

Ahora viene el cambio importante con los retrovisores exteriores. Para ajustarlos, ábrelos hacia fuera mucho más de lo que estás acostumbrado. El objetivo es que la carrocería de tu coche casi desaparezca de la vista. Debes dejar de ver el coche, lo que necesitas saber es dónde están los demás. Al abrir los espejos hacia el exterior, estás solapando los campos de visión. En el momento en que un vehículo sale del campo visual de tu espejo interior, debería aparecer de inmediato en el espejo lateral. Si logras este flujo continuo de visión, habrás eliminado el agujero negro lateral.

Adaptando la visibilidad a la nueva movilidad urbana

Nueva movilidad urbana
Fuente propia/IA

Conducir hoy no es igual que hace diez años. La irrupción de varios grupos de usuarios vulnerables ha cambiado las reglas. Según informes de la DGT, el 70% de las personas que pierden la vida en accidentes de tráfico en ciudad son peatones, ciclistas y usuarios de patinetes. Estos vehículos son mucho más pequeños que un coche y pueden quedar ocultos en un punto ciego con facilidad. Un retrovisor mal orientado hacia la carrocería es un peligro público en el centro de cualquier gran ciudad.

Cuando vas a realizar un giro a la derecha en una calle concurrida, si tu espejo no está bien abierto puedes no ver a un ciclista que avanza por el carril bici o a un patinete que te intenta rebasar. La visibilidad no puede ser una cuestión de gustos personales o de cómo te sientas más cómodo. Es una cuestión de física. Cuanto más campo visual cubras con tus espejos, más tiempo tendrás para reaccionar ante un imprevisto.

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Si aprendes a confiar en un ajuste de los retrovisores que priorice el espacio exterior sobre la visión de tu propia carrocería, notarás que conduces con mucha menos tensión. Ya no tendrás que girar el cuello de forma exagerada para comprobar si viene alguien, porque tu sistema de espejos funcionará como una pantalla panorámica de lo que ocurre a tu alrededor. Es un pequeño cambio en tus hábitos que no cuesta dinero, que no requiere instalar ningún accesorio caro y que, sin embargo, es la herramienta más potente que tienes a tu alcance para evitar un disgusto serio.