Durante un largo periodo, el rastro del Mercedes-AMG Clase E de nueva generación se había perdido por completo. Ningún prototipo circulaba, no había fotografías espía y el proyecto parecía congelado. Esa etapa ha terminado: unidades de pruebas han vuelto a rodar por el trazado de Nürburgring, lo que confirma que el desarrollo sigue adelante y que la firma alemana prepara una de las transformaciones más profundas de su berlina de gama media.
La principal novedad, o al menos así parece que será, radica en el abandono definitivo del motor de combustión en la variante AMG más potente. El bloque térmico desaparece en favor de una cadena de tracción eléctrica de altas prestaciones, con rumores que apuntan a una potencia combinada de entre 800 y 900 CV, apoyada en motores de flujo axial, una tecnología ligera y compacta que permite entregar mucha potencia sin disparar el peso del conjunto.
El otro cambio relevante afecta al diseño. Las mulas fotografiadas abandonan la carrocería redondeada que ha caracterizado a los modelos EQ hasta ahora, y regresan a una silueta clásica de tres volúmenes, con proporciones deportivas y una actitud más agresiva. Es una decisión que encaja con el giro estratégico que Mercedes viene aplicando en toda su gama electrificada.

Ese giro ya se dejó ver con el Clase G eléctrico, que no se llamó EQG sino G 580 con tecnología EQ, y que marcó el inicio de una filosofía que después se trasladó al CLA y al GLC. Mercedes ha optado por fusionar todas sus motorizaciones bajo una misma gama y arquitectura, presentando primero la variante eléctrica antes de sumar las de combustión, tal como ya ocurrió con el CLA.
El Clase E eléctrico, heredero directo del EQE, se enmarca en esa misma lógica, y todo apunta a que su presentación oficial podría llegar en menos de un año, con comercialización prevista para 2027, fecha que coincide con la que manejan ahora las últimas informaciones sobre la versión AMG, cuya llegada a los concesionarios se sitúa en 2028.
El desarrollo técnico también ha sufrido cambios de rumbo. Mercedes había proyectado inicialmente una plataforma específica, MB.EA Large, pensada para los sucesores del EQE y el EQS, pero las ventas por debajo de lo esperado de ambos modelos, incluidas sus versiones SUV, forzaron la cancelación del proyecto. En su lugar, la marca evoluciona la actual plataforma EVA2, de 400 voltios, incorporando soluciones de la arquitectura MMA de 800 voltios que ya emplea el CLA, entre ellas el sistema de propulsión eATS 2.0, con motores síncronos de imanes permanentes refrigerados por aceite y una caja de dos velocidades que ayuda a optimizar el rendimiento según el tipo de conducción.

En cuanto a dimensiones, no se esperan sorpresas: el actual Clase E mide 4.949 milímetros, una cifra casi idéntica a los 4.946 mm del EQE, por lo que la nueva generación debería mantener proporciones similares, priorizando la eficiencia aerodinámica frente al crecimiento en tamaño. Sobre la mecánica exacta de la variante AMG todavía no hay confirmación oficial, aunque la cifra de entre 800 y 900 CV la situaría muy por encima de cualquier Clase E anterior, incluido el actual AMG E 63 de combustión.
Con estos mimbres, Mercedes-AMG parece decidido a construir un arma eléctrica que, por fin, recupere el aspecto y el carácter propios de un Clase E, dejando atrás la imagen aerodinámica y uniforme de la familia EQ. Si el calendario se cumple, la presentación mundial llegaría a finales de 2027, con las primeras entregas a clientes ya en 2028.
Galería de imágenes espía del Mercedes-AMG Clase E eléctrico
Fotos: SHProshots
















