La DGT no deja de buscar formas de mejorar las condiciones para que los conductores puedan reaccionar a tiempo ante imprevistos. Sin embargo, en los últimos años los datos de accidentes no han mejorado como se esperaba. Al contrario, las cifras de siniestros y de víctimas mortales se han disparado en algunos tramos y momentos específicos.
Por eso, las autoridades están revisando cada detalle que pueda influir en que un conductor sufra un percance. Y aquí es donde entran en juego las gafas de sol que usas a diario.
¿Es verdad que la DGT va a prohibir el uso de gafas de sol al volante?

La DGT está barajando la posibilidad de establecer unos criterios mucho más estrictos sobre qué tipo de protección ocular podemos usar. No se trata de una prohibición total del uso de gafas de sol, sino más bien de una regulación contra aquellas que no cumplen con unos estándares mínimos de seguridad. El organismo considera que muchas de las gafas que usamos, aunque nos quiten la molestia del exceso de luz, no son las ideales para conducir un coche a gran velocidad o en entornos urbanos complejos.
El problema reside en que no todas las gafas de sol son iguales. Hay modelos diseñados para la moda o para la playa, pero que al volante pueden llegar a ser contraproducentes. Algunas lentes oscurecen tanto la visión que impiden que veas con claridad las zonas de sombra o que detectes a tiempo un obstáculo que esté en una zona menos iluminada de la calzada. Por eso, la idea que circula por los despachos de la DGT es fomentar, o incluso exigir en un futuro, el uso de gafas diseñadas específicamente para la conducción.
Cuando conduces, tu ojo necesita recibir información constante y precisa de todo lo que ocurre a tu alrededor. Las gafas de sol convencionales suelen cumplir la función de reducir el deslumbramiento, es decir, hacen que no cierres los ojos cuando el sol te da de cara. Sin embargo, muchas de ellas fallan en lo más importante: no eliminan los reflejos molestos que produce el asfalto o los cristales de otros coches. Esos reflejos pueden cegarte durante un segundo, y a 120 kilómetros por hora, un segundo es mucha distancia recorrida sin ver absolutamente nada.
Además, las gafas que no son de calidad pueden generar distorsiones visuales. Si la lente no es buena, puede que veas los objetos un poco desplazados de su posición real o que pierdas la percepción de profundidad. Esto es muy peligroso cuando tienes que calcular la distancia para frenar o para adelantar a otro vehículo. La DGT insiste en que una mala visibilidad generada por un accesorio inadecuado es una inseguridad que se puede evitar fácilmente. Por eso, el enfoque está cambiando hacia la recomendación de usar solo material que esté homologado para usar al volante.
La importancia del filtro polarizado

Si hay algo en lo que la DGT quiere poner el foco es en el tipo de filtro que tienen tus lentes. Lo que marca la diferencia entre una gafa segura y una que no lo es, es el filtro polarizado. Este tipo de tecnología es capaz de bloquear la luz que llega de forma horizontal, que es la que causa los reflejos más peligrosos en la carretera. Al usar gafas polarizadas, eliminas esos destellos que salen del capó de otros coches o de los charcos de agua cuando ha llovido y sale el sol.
Pero no solo se trata de evitar reflejos. Las gafas que la DGT ve con mejores ojos son aquellas que mejoran la percepción de los colores. Puede parecer un detalle menor, pero es vital. Necesitas distinguir perfectamente el verde, el ámbar y el rojo de un semáforo a larga distancia, así como los colores de las señales de tráfico que te dan información crítica. Unas gafas de sol de mala calidad o demasiado oscuras pueden alterar estos colores y hacer que tardes más en procesar la información. Por eso, el diseño técnico de las gafas para conducir busca reducir las distorsiones y facilitar que detectes cualquier obstáculo o movimiento de forma casi instantánea.
Además, no siempre es bueno llevar gafas de sol, y esto es algo que la DGT también quiere recordar a todos los conductores. Hay momentos en los que, por costumbre, nos dejamos las gafas puestas y estamos cometiendo un grave error. Por ejemplo, cuando entras en un túnel, la pérdida de luz es repentina. Si llevas unas gafas muy oscuras, durante unos segundos estarás casi a ciegas hasta que tus ojos se adapten o te quites las gafas. Lo mismo ocurre en días de mucha niebla o cuando la lluvia es muy intensa. En esas situaciones, la visibilidad ya es reducida de por sí, y añadir un filtro oscuro solo empeora las cosas.
Cómo saber si la DGT acepta tus gafas para conducir

Es normal que te preguntes cómo puedes saber si tus gafas actuales pasarían el filtro de seguridad que propone la DGT. Lo primero es fijarte en la categoría del filtro, que suele venir marcada en la patilla de la gafa. Las categorías van del 0 al 4. Para conducir, lo ideal es usar gafas de categoría 2 o 3. Las de categoría 4 están prohibidas para el coche porque son tan oscuras que se utilizan para el esquí o la alta montaña, y no permiten ver bien las señales ni el entorno del tráfico.
Además de la categoría, lo ideal es que busques el sello de la Comunidad Europea (CE), que garantiza que el producto ha pasado unos controles de calidad mínimos. Recuerda que comprar gafas en puestos no autorizados o de baja calidad no solo es malo para tu salud ocular a largo plazo, sino que te pone en riesgo inmediato mientras vas por la carretera.
La seguridad vial empieza por lo que ves, y si tus cristales no son transparentes y nítidos, estás comprando papeletas para tener un susto. Estar bien informado te permitirá elegir tu opción con mayor tranquilidad y evitar posibles sanciones en el futuro si estas medidas terminan convirtiéndose en ley.

































































































































































































