¿Tienes un coche eléctrico o estás pensando en dar el salto? Pues atención, porque la forma en que lo cargas cambia radicalmente. No será solo encontrar un enchufe libre. Ahora, las nuevas normativas europeas exigen mucho más que un cable y una batería. Conectividad, seguridad, pago universal, transparencia de datos… son ahora requisitos obligatorios.
El coche eléctrico ya no es el futuro, es una realidad. Y con ella, llega un marco legal mucho más estricto. Con el reglamento AFIR, ya en vigor, y la nueva norma EN 18031, que entrará en agosto de este año, Europa pone el listón alto. El eléctrico entra en una nueva fase: lo digital, lo seguro y lo transparente serán tan importantes como la energía que se inyecte a su batería.
2La normativa no perdona: o conectado, o fuera
En un mundo en que cada segundo cuenta, la conectividad debe ser robusta, segura y confiable. El problema es que muchas estaciones aún dependen de conexiones fijas que no siempre garantizan cobertura o estabilidad suficientes. Por eso, las soluciones de conectividad móvil gestionada, como las ofrecidas por compañías como Wireless Logic, ganan terreno a pasos agigantados.
Estas redes privadas y dedicadas no solo permiten una comunicación fluida entre cargadores, servidores y usuarios; también aportan una capa vital de seguridad. Cuando el sistema de carga incluye pagos, datos personales y monitorización remota, el riesgo de ciberataques se multiplica. Por eso, la nueva normativa no solo recomienda, sino que exige, proteger la infraestructura contra amenazas digitales.


