Las multas ZBE Ourense sin señalización: el riesgo de 200 euros para conductores desprevenidos

Desde el 1 de julio, la ZBE de Ourense sanciona con 200 euros, pero los conductores no encuentran ninguna señal que delimite el perímetro. Las cámaras de vigilancia no están operativas y la Policía Local carece de instrucciones para multar.

Circular por el centro de Ourense sin la etiqueta ambiental adecuada ya es motivo de multa: 200 euros. Sin embargo, encontrar una señal que advierta del perímetro de la Zona de Bajas Emisiones en la ciudad gallega es una misión imposible, lo que ha dejado a conductores desprevenidos expuestos a sanciones que la Policía Local, además, no está preparada para imponer. Así lo constató Faro de Vigo en un recorrido por las calles de la capital ourensana durante la primera jornada de multas, el pasado 1 de julio.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: Las multas por acceder a la ZBE de Ourense ya están en vigor, a pesar de que no hay señales que delimiten el área.
  • Cómo te afecta: Si tu coche carece de etiqueta ambiental de la DGT o de una autorización específica, entrar en el centro puede costarte 200 euros, incluso sin haber visto ningún aviso.
  • Puntos clave y plazos: La ordenanza municipal fijó el inicio de las sanciones el 1 de julio de 2026. El ayuntamiento no ha instalado aún la señalización ni las 28 cámaras de vigilancia, y la Policía Local carece de instrucciones para multar.

Una ZBE sin señales: lo que está sucediendo en Ourense

La Zona de Bajas Emisiones de Ourense se puso en marcha en diciembre de 2025 con una fase informativa que duró siete meses. Desde el pasado 1 de julio, traspasar el perímetro delimitado por las calles más céntricas de la ciudad con un vehículo no autorizado conlleva una multa de 200 euros, según recoge el boletín provincial de la provincia. Sin embargo, quien busque el típico pictograma de un coche con partículas —presente ya en decenas de ciudades españolas— no lo encontrará en ningún poste ni pórtico de Ourense. La señalización brilla por su ausencia, y la única referencia oficial es una infografía en la página web del Concello.

La falta de avisos físicos no es accidental, sino fruto de una planificación tardía. El gobierno municipal licitó el contrato para instalar las señales y las 28 cámaras de videovigilancia a principios de junio de 2026, casi medio año después de haber activado la zona. La adjudicación, con un presupuesto superior a 700 000 euros, aún no ha dado comienzo, por lo que se desconoce cuándo estará operativo el sistema de control.

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Confusión sobre el terreno: ¿dónde empieza la zona restringida?

En la práctica, la delimitación resulta un laberinto para quien no conoce la ciudad. La ZBE coincide en buena parte con la zona peatonal, pero en siete de los trece accesos totales los límites no encajan. Uno de los puntos más conflictivos es la calle Ramón Cabanillas: los conductores tienen prohibido seguir desde la intersección con la avenida da Habana, un tramo muy transitado para buscar aparcamiento, mientras que la zona peatonal corta el paso más adelante. Sin ningún indicador en el suelo, cualquier visitante puede adentrarse en la zona de multas sin darse cuenta.

Una pareja procedente de León que había aparcado en la zona tras consultar las restricciones se llevó un susto al enterarse de que su itinerario podía dejarles una multa. Su coche, un modelo de 2006 con etiqueta C, sí podía circular, pero reconocieron que «fuimos por aquí para buscar parking, y mira que lo revisamos». El episodio ilustra el desconcierto generalizado que, según vecinos como Juan Otero, afecta a «nueve de cada diez personas que pasan por aquí».

Sin una sola señal en la calle que indique el perímetro, el ayuntamiento expone a multas a conductores que ni siquiera saben si están dentro de la Zona de Bajas Emisiones.

Sin cámaras y sin instrucciones: ¿cómo se imponen las multas?

La falta de señalización se agrava con la ausencia de medios para hacer cumplir la norma. Las cámaras lectoras de matrículas aún no están instaladas, y la Policía Local no ha recibido directriz alguna por parte del gobierno municipal, según denunció el Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (SPPME). Bautista Rodríguez, delegado del SPPME en Ourense, afirmó que los agentes no han recibido «directrices internas, cero» y que el ayuntamiento les indica que remitan a los ciudadanos a la página web municipal. Los agentes, principales encargados de la gestión del tráfico, se han visto obligados a derivar las consultas vecinales al portal digital.

Una anomalía en el mapa de las ZBE españolas

La situación contrasta con la de A Coruña, donde la Zona de Bajas Emisiones se activó con señalización y un criterio basado en el propósito del viaje, no exclusivamente en la etiqueta. Ourense, en cambio, se convierte en un ejemplo extremo de aplicación precipitada: una normativa de obligado cumplimiento estatal —que afecta a los municipios de más de 50 000 habitantes— que el alcalde Gonzalo Pérez Jácome ha retrasado todo lo posible y que ahora entra en vigor sin los elementos básicos para informar al ciudadano. El regidor ha reiterado que se trata de «obligación estatal» y que ha demorado la puesta en marcha «lo máximo posible», pero no ha hecho mención alguna a la falta de señalización en sus comunicados.

Mientras la ciudad espera a que las cámaras y los carteles lleguen algún día, la recomendación para cualquier conductor es doble: consultar el mapa interactivo de la ZBE en la sede electrónica del Concello de Ourense antes de adentrarse en el centro y comprobar si su vehículo cuenta con la etiqueta ambiental que exige la ordenanza. De lo contrario, el riesgo de llevarse una multa aumentará cuando el dispositivo sancionador se complete.

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