Reducir el consumo no depende solo del coche que conduces, sino de cómo lo conduces. Y para ello, los conductores experimentados aplican ciertos trucos sin apenas darse cuenta: mantener una velocidad constante, circular en marchas largas, eliminar elementos que penalicen la aerodinámica… Gestos que pueden marcar una diferencia notable en el depósito de combustible.
La conducción eficiente ha dejado de ser solo una recomendación para convertirse en una necesidad. Con el precio de los carburantes por las nubes, optimizar cada litro es una prioridad. La buena noticia es que estos consejos de los expertos no exigen inversiones ni cambios mecánicos: basta con corregir hábitos al volante para salvar unos cuantos euros en cada repostaje.
3Sin baca ni peso extra: lo que muchos olvidan
Pocos elementos castigan tanto el consumo como una baca montada sin necesidad; y, sin embargo, es frecuente verla instalada todo el año. Grave error. Uno de los trucos más simples y efectivos es desmontarla cuando no se vaya a usar. Aunque vacía, una baca altera el flujo del aire, genera turbulencias y obliga al motor a vencer más resistencia. En autopista, donde la aerodinámica es determinante, esa penalización se nota especialmente.
Ese mismo principio aplica al exceso de carga. Maleteros saturados, objetos innecesarios o transportar los «por si acaso» también penalizan. Aquí el truco es sencillo: viajar ligero. Menos masa supone menos esfuerzo en aceleraciones, frenadas y pendientes. Y el ahorro, acumulado en miles de kilómetros, acaba siendo tangible.

