Opel Rekord C y Commodore A: los clásicos de la casa alemana que rompieron las reglas

Un reportaje publicado en Alemania por Handelsblatt repasa cómo la marca de Rüsselsheim rompió moldes con el Rekord C y el Commodore A, dos modelos de finales de los sesenta que hoy son piezas de culto entre los coleccionistas europeos.

El Opel Rekord C y el Commodore A marcaron un antes y un después en la Europa del motor de finales de los sesenta. Así lo recuerda una pieza publicada en Alemania por Handelsblatt, que repasa cómo la marca de Rüsselsheim rompió moldes con dos clásicos que hoy siguen teniendo culto entre los aficionados a los oldtimers.

Cómo Opel rompió todas las reglas

La cobertura alemana de Handelsblatt sostiene que con el Rekord C, presentado en 1966, Opel se atrevió a salir del molde conservador que había definido a la marca durante años. Líneas más tensas, una estética inspirada en el lenguaje coke bottle que llegaba desde Estados Unidos y un planteamiento mecánico modular que permitiría, poco después, dar el salto al Commodore A.

El Rekord C se convirtió en un superventas casi inmediato en el mercado alemán y en buena parte de Europa. La pieza original recuerda que la familia mecánica del Rekord fue la base sobre la que Opel construyó el Commodore A en 1967, una variante más prestacional, con motores de seis cilindros y un acabado pensado para competir en un segmento donde hasta entonces dominaban marcas más caras.

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Ese movimiento, según Handelsblatt, fue el que rompió las reglas: una marca generalista colocando un coupé y una berlina de seis cilindros en un terreno reservado a fabricantes premium, con un precio mucho más accesible y una imagen renovada que conectaba con un público joven.

Por qué hoy son clásicos de culto

El medio alemán subraya que el Commodore A, especialmente en sus versiones GS y GS/E, se ha convertido en una pieza muy buscada en el mercado de coches históricos europeos. Su mecánica robusta, la estética limpia de finales de los sesenta y la relativa escasez de unidades en buen estado han disparado su valoración entre coleccionistas.

El Rekord C, por su parte, mantiene un papel más popular: fue el coche de toda una generación de familias alemanas y europeas, y eso lo ha convertido en un clásico accesible, con una comunidad activa de propietarios y clubes que cuidan el patrimonio del modelo. Handelsblatt apunta que la disponibilidad de piezas, gracias precisamente a ese éxito comercial original, hace que restaurarlo sea más viable que en el caso de otros contemporáneos.

La pieza alemana también destaca el papel del diseño. El equipo encabezado por Erhard Schnell firmó unas líneas que, vistas hoy, conservan una elegancia sobria que envejece bien. El Commodore A coupé es uno de los coupés europeos más buscados de su época, según el repaso publicado en Alemania, y se cotiza al alza en subastas especializadas.

Lo que esto significa para España

En España, el Rekord y el Commodore tuvieron presencia limitada en su momento, importados como vehículos de gama media-alta antes de que General Motors aterrizara con fábrica propia. Hoy forman parte del circuito de clásicos europeos que se ven en concentraciones y ferias del motor histórico, aunque la cobertura original alemana no entra en cifras concretas de unidades conservadas en nuestro país. Para el aficionado español, son referencias culturales del Opel previo a la era Corsa-Kadett.

Información útil para el conductor

  • Modelos: Opel Rekord C (1966) y Opel Commodore A (1967), berlina y coupé.
  • Mecánica destacada: motores de cuatro cilindros en el Rekord y de seis cilindros en el Commodore, según el repaso alemán.
  • Versiones más buscadas: Commodore A GS y GS/E, especialmente en carrocería coupé.
  • Origen del dato: reportaje publicado en Alemania por Handelsblatt sobre clásicos Opel.
  • Curiosidad: el diseño firmado por Erhard Schnell se inspiró en el lenguaje estético estadounidense de la época.