Para un autónomo con dos furgonetas o una PYME con quince vehículos de reparto, el paso al vehículo eléctrico ya no se discute. La pregunta es otra: cómo se dimensiona la infraestructura de recarga para que la flota arranque cada mañana sin paradas imprevistas y sin disparar la factura eléctrica. La respuesta pasa por elegir la potencia de carga —desde los 11 kW en alterna hasta los 100 kW en continua—, calcular los puntos necesarios según los turnos y proyectar el coste real de cada kWh cargado.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: sin un dimensionamiento correcto, la flota se para, los costes energéticos se descontrolan y la rentabilidad de la inversión en vehículos eléctricos se evapora.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: una planificación ajustada reduce el coste total de propiedad, evita sobredimensionar la instalación y permite aprovechar tarifas eléctricas valle. En contra: la inversión inicial en cargadores e instalación sigue siendo un desembolso relevante; además, la gestión energética exige monitorizar consumos y potencias para no superar el término fijo contratado.
- Datos técnicos clave: potencias AC para flotas: de 11 a 22 kW; potencia DC para carga rápida en ruta: hasta 100 kW; puntos de carga recomendados: un cargador por vehículo en recarga nocturna, o 1 por cada 2-3 vehículos con rotación organizada; coste energético orientativo: entre 0,08 y 0,15 €/kWh en tarifa empresarial con discriminación horaria.
Potencia de carga: de los 11 kW nocturnos a los 100 kW de oportunidad
La mayoría de las furgonetas eléctricas de reparto (segmento N1, hasta 3,5 toneladas de MMA) integran cargadores embarcados de 11 kW en corriente alterna. Algunas versiones permiten 22 kW como opción. ¿Para qué sirve un cargador de 11 kW? En una toma trifásica, una batería de 75 kWh (habitual en modelos de última generación) se recupera por completo en unas siete u ocho horas: la ventana nocturna perfecta para una flota que duerme en base.
Cuando la ruta exige recargas durante el día —reparto de larga distancia o retornos a almacén limitados—, la carga rápida en continua se impone. Los puntos de hasta 100 kW en DC permiten pasar del 20% al 80% en menos de 40 minutos. Según la asociación empresarial AEDIVE, el despliegue de cargadores ultrarrápidos en hubs logísticos está acelerándose para dar respuesta a las flotas que operan a doble turno. En la práctica, combinar recarga AC nocturna con uno o dos puntos DC en el centro de distribución cubre las necesidades sin disparar la inversión.
Cuántos puntos necesita tu flota según los turnos y la logística
El criterio de «un cargador por vehículo» es la solución más sencilla si todos los vehículos vuelven a base al mismo tiempo y disponen de ocho horas de parada. Con 11 kW, cada Enchufe gestiona una furgoneta sin problemas. Pero esta fórmula multiplica el coste de instalación y puede exigir una potencia contratada alta que incremente el término fijo de la factura.
Para flotas que operan por turnos, la estrategia cambia. Una ratio de un punto de carga por cada dos o tres vehículos es suficiente si se organiza una rotación con tiempos de carga solapados. Herramientas de gestión de flotas como Webfleet permiten programar las ventanas de recarga en función de la autonomía restante y las rutas del día siguiente, evitando bloqueos. El profesional debe dimensionar el número de tomas no solo por vehículo, sino también por la simultaneidad máxima de carga y la potencia que el centro puede absorber sin penalizaciones.
El coste del kWh: lo que pagas y lo que puedes ahorrar
El coste energético de una flota eléctrica se mueve en una horquilla amplia en función de la tarifa contratada y del momento de carga. Con una tarifa empresarial 2.0TD o 3.0TD con discriminación horaria, es posible recargar en periodo valle a entre 0,08 y 0,15 €/kWh. Si una furgoneta recorre 150 kilómetros diarios con un consumo de 25 kWh/100 km (ciclo urbano WLTP), el coste eléctrico diario se sitúa en 3-4,5 €, frente a los 11-12 € de un diésel equivalente.
Esa ventaja se mantiene si la instalación no se sobredimensiona. Un exceso de potencia contratada o cargadores infrautilizados genera un sobrecoste fijo que erosiona el ahorro. La monitorización de los cargadores y la integración con sistemas de telegestión energética —funcionalidades que ofrecen tanto fabricantes de cargadores como plataformas tipo Webfleet— permite ajustar la potencia contratada al consumo real y evitar picos simultáneos. Planificar la recarga con estos parámetros puede reducir la factura eléctrica final entre un 15 y un 20%.
Una infraestructura mal dimensionada no eleva la factura, sino que convierte la electrificación en un riesgo operativo diario.
Análisis y veredicto profesional: planificar hoy para no parar mañana
Visto el crecimiento de matriculaciones de vehículos eléctricos comerciales ligeros —el parque eléctrico superaba ya las 850.000 unidades en España a mediados de 2026, según datos de AEDIVE, y el objetivo de 5,5 millones para 2030 fija el rumbo—, ninguna flota de reparto puede eludir la pregunta de la recarga. Las ayudas del plan MOVES Flotas, que pueden llegar a 9.000 euros por furgoneta, amortiguan la compra, pero no cubren el coste de la infraestructura, y la diferencia entre una instalación bien calculada y una improvisada marca la rentabilidad a cinco años.
Para el autónomo con dos o tres furgonetas, la regla es clara: un cargador AC de 11 kW por vehículo en su nave o garaje, con tarifa valle, le proporciona autonomía para una jornada completa con un coste energético mínimo. Para la PYME con diez o quince unidades y doble turno, la combinación óptima suele ser una red de carga AC nocturna dimensionada para la flota base y uno o dos puntos DC de 50-100 kW en el centro logístico para recargas rápidas selectivas. La ratio de 1 punto por cada 2,5 vehículos, apoyada en un software de gestión de recarga, mantiene los costes de potencia bajo control sin poner en peligro la operativa.
Conviene vigilar dos variables que escapan al cálculo básico: la evolución del precio regulado de la energía y la posibilidad de que la potencia demandada por los cargadores DC obligue a reforzar la acometida eléctrica, con plazos de obra y costes que pueden superar los 10.000 euros. Por eso, el veredicto para el gestor de flota es previsor: dimensiona antes de comprar, negocia la tarifa eléctrica con el dato real de consumo y apóyate en herramientas de telemetría que convierten cada kWh en información de rentabilidad. Planificar hoy la recarga es garantizar que la flota eléctrica no solo no pare, sino que mejore la cuenta de resultados.

