Hablar de Pere Navarro es hablar, inevitablemente, de tráfico. Desde hace casi dos décadas, el actual director de la DGT ha marcado el rumbo de la movilidad en España con una visión muy personal que no ha dejado indiferente a nadie. Admirado fuera de nuestras fronteras por algunos de sus logros iniciales y duramente criticado dentro por su deriva posterior, Navarro se ha convertido en figura clave —y polémica— del debate vial.
En un país en que cada año más de 1.000 personas pierden la vida en carretera, la seguridad vial debería ser un objetivo común. Sin embargo, las decisiones, declaraciones y medidas impulsadas desde la DGT bajo el mando de Pere Navarro han provocado una creciente sensación de confrontación con el conductor. Para muchos, el problema ya no es solo cómo se gestiona el tráfico, sino si el objetivo real sigue siendo mejorarlo o directamente reducirlo hasta hacerlo inviable.
1Un largo mandato al frente de la DGT
Pere Navarro Olivella nació en Barcelona en 1952 y, a sus 73 años, acumula una de las trayectorias más largas al frente de un organismo público en España. Su primera llegada a la Dirección General de Tráfico se produjo en 2004, en un momento crítico para la seguridad vial: ese año fallecieron 4.741 personas en accidentes de tráfico. El panorama era desolador y exigía medidas contundentes.
Durante su primera etapa, que se extendió hasta 2012, Navarro logró su mayor éxito: reducir a la mitad la mortalidad en carretera. Inspirada en el modelo francés, la implantación del carnet por puntos supuso un antes y un después en la gestión del tráfico. Respaldada por datos y aplaudida dentro y fuera de España, fue una medida eficaz que situó a la DGT como referencia internacional.


