Nilu27 pone en marcha el 6.5 V12 atmosférico y con 1.085 CV que han creado en Nueva Zelanda

Para animar a su impresionante Nilu, Selipanov ha recurrido a la empresa neozelandesa Hartley Engines, quien ha confeccionado un maravilloso 6.5 V12 atmosférico capaz de alcanzar las 11.000 rpm.

Hace dos años, el recién creado fabricante Nilu27 irrumpió en la escena de los hiperdeportivos con una propuesta que se alejaba de cualquier tendencia dominante. Su modelo, bautizado simplemente con el nombre de Nilu, nació como una respuesta alternativa a máquinas tan reverenciadas como pueden ser los Pagani Utopia, GMA T.50… Detrás del proyecto se encuentra Sasha Selipanov, un diseñador con pasado en firmas de la talla como Lamborghini, Bugatti y Koenigsegg, que decidió romper con las convenciones y construir un coche desde una filosofía casi artesanal: ligereza extrema, minimalismo funcional y una serie de decisiones técnicas que la industria llevaba tiempo evitando. El resultado es una auténtica maravilla de la tecnología que no busca agradar a todos, sino emocionar a unos pocos privilegiados.

Esa actitud inconformista se refleja en el corazón del vehículo. En lugar de recurrir a un proveedor de renombre mundial como podría ser Cosworth, Selipanov apostó por un motor desarrollado por la empresa neozelandesa Hartley Engines. Hablamos de un propulsor V12 atmosférico y con 6,5 litros capaz de girar hasta alcanzar las 11.000 rpm, superando la barrera de los 1.085 CV prometidos en las primeras pruebas el banco de potencia. Su configuración en V caliente, con los colectores de escape situados entre las culatas, optimiza el rendimiento y el empaquetado, mientras que el ángulo de bancada de 80 grados y el compartimento del motor completamente expuesto favorecen la disipación térmica. Es una pieza de ingeniería tan radical como coherente con la filosofía de Nilu: pura combustión interna llevada al límite.

De este impresionante Nilu se fabricarán 15 unidades para circuito y 54 unidades para la calle

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Selipanov lo resumió con una frase que ya forma parte del ADN del proyecto: «Este es el momento en que la teoría se convirtió en realidad». Para él, arrancar el V12 no solo demuestra la capacidad técnica de Nilu27, sino que reivindica una forma de entender el automóvil que se resiste a la esterilidad digital. Y es que cuando todo parece apuntar hacia la electrificación total, este Nilu apuesta por la emoción visceral que transmite un motor atmosférico a altas revoluciones, acompañado por una transmisión manual de siete velocidades que envía la potencia exclusivamente al eje trasero. Una combinación que convierte al hiperdeportivo en una pieza destinada a ser atemporal, más cercana a un instrumento mecánico que a un producto tecnológico.

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Tras completar la primera ronda de pruebas, el motor viajará desde Nueva Zelanda hasta la planta de producción de Nilu27 en Alemania, donde se instalará en el primer prototipo funcional. Ambas compañías han confirmado además la creación de una empresa conjunta para desarrollar futuros motores de alto rendimiento homologados para carretera. Porque aunque los planes iniciales contemplan un lanzamiento muy limitado que arrancará con tan solo 15 unidades destinadas a circuito, posteriormente le seguirá una versión homologada para carretera y limitada a 54 ejemplares. Una producción tan exclusiva como la filosofía que dio vida al Nilu.