El documental “25 años con un RX-7: Los últimos 3 días” se ha convertido en una de las piezas audiovisuales más comentadas del panorama automovilístico reciente. La firma de Hiroshima ha logrado emocionar al público y al jurado del International Auto Film Festa (IAFF) con una historia íntima, sencilla y profundamente humana, la cual gira en torno a la relación entre una conductora octogenaria y su inseparable Mazda RX-7. El festival, celebrado en Tokio y patrocinado por Dunlop, reunió más de quinientas obras de 73 países, pero fue este cortometraje de apenas diez minutos el que consiguió alzarse con el Gran Premio, el máximo reconocimiento del certamen. Además, recibió el premio del Equipo Ukyo, entregado por el expiloto de Fórmula 1 Ukyo Katayama, lo que refuerza aún más el impacto que ha tenido la obra dentro y fuera del ámbito cinematográfico.
El director del documental, Rinichi Ogawa, explicó que el rodaje fue una experiencia profundamente especial, marcada por la autenticidad de su protagonista, Naoko Nishimoto. La historia sigue los últimos días de convivencia entre ella y su inseparable Mazda RX-7, un coche que la ha acompañado durante 25 años y que simboliza una etapa vital llena de recuerdos. Al cumplir 80 años, Nishimoto decide entregar su licencia de conducir, un gesto que implica también despedirse de su mítico deportivo. Ogawa destacó que capturar ese proceso de desprendimiento fue tan emotivo como revelador, porque no se trataba solo de un coche, sino de un compañero de vida. Esa sensibilidad, unida a la estética cuidada del cortometraje, ha sido clave para conectar con espectadores de cualquier edad y procedencia.
Nishimoto sentía a su Mazda RX-7 como un auténtico compañero de vida
El impacto del documental ha sido tal que los 19 finalistas del festival, incluido el trabajo de Ogawa, se proyectarán en bucle en el estudio MAZDA TRANS Aoyama, en pleno centro de Tokio, del 12 al 17 de mayo de 2026. Esta iniciativa permitirá que más personas descubran la historia de Nishimoto y su Mazda RX-7, reforzando la idea de que el automóvil puede ser un vehículo emocional tan poderoso como cualquier otro elemento narrativo. El fundador del IAFF, Yoshiyuki Shimizu, subrayó precisamente esa capacidad de la película para trascender fronteras culturales y conectar con el público desde un lugar universal: la relación entre las personas y los objetos que marcan su vida. Según él, el documental demuestra que un coche puede ser memoria, identidad y emoción, y no solo un medio de transporte.
La incorporación de Dunlop como patrocinador principal del festival también ha dado un nuevo impulso a esta edición, rebautizada como International Auto Film Festa – Powered by Dunlop. Su CEO, Akito Makino, destacó que apoyar este tipo de iniciativas es fundamental para poner en valor la cultura automovilística desde una perspectiva más humana y creativa. En ese contexto, el triunfo del documental de Mazda encaja a la perfección con la filosofía del festival: mostrar cómo el automóvil puede ser protagonista de historias profundas y significativas. La doble victoria del Mazda RX-7 no solo reconoce el talento de Ogawa, sino también la fuerza de una narrativa que recuerda que, a veces, los coches forman parte de nuestra vida de una manera que va mucho más allá de la conducción.


