Un antiguo piloto instructor de la Luftwaffe y su hijo se han propuesto un reto tan ambicioso como ilusionante: devolver al vuelo dos cazas Fiat G.91, un icono de la aviación militar europea. El proyecto, que se desarrolla en los talleres de Flugzeugwerft Finsterwalde, en Brandeburgo, ha sido revelado por la revista alemana Flugrevue y aspira a convertirse en toda una sensación entre los aficionados a los aviones clásicos.
Un proyecto padre e hijo con sello Dornier
Erik Baues, responsable de la restauración, domina el oficio de la mano de Dornier, donde aprendió el mantenimiento de aeronaves. En la actualidad, su empresa es un referente en la puesta a punto de la Cessna Caravan, pero sus raíces están firmemente ancladas en modelos históricos como el Do 228 y el Do 27. La chispa del proyecto, sin embargo, viene de la experiencia de su padre. Lothar Baues fue piloto de caza e instructor en la Bundeswehr, y entre los aviones con los que voló durante su servicio figuran precisamente varios Fiat G.91.
Inspirados por el proyecto “Save a Dornier” que se llevó a cabo en Höxter, padre e hijo decidieron materializar su propio “sueño de hombres”: restaurar uno de estos cazas para que volviera a surcar los cielos alemanes. Tras meses de documentación y búsqueda de repuestos, lograron hacerse con no una, sino dos células de G.91 que ya se encuentran en las instalaciones de Finsterwalde.
Dos ‘Ginas’ con historia
Los aviones adquiridos son un monoplaza Fiat G.91R/3, con número de serie 0068, y un biplaza Fiat G.91T/3, con matrícula 0043. Ambos están cargados de pasado. El biplaza, construido en 1963, comenzó su vida operativa con el código BD+142 y más tarde lució el distintivo táctico 34+39. Durante años, un equipo de aficionados lo mantuvo en el aeródromo de Bielefeld con la misma intención de hacerlo volar, y en 2026 fue adquirido para este proyecto.
El monoplaza 0068 tiene un historial igualmente fascinante. Ensamblado por Fiat en versión R/3, pasó por cinco matrículas diferentes durante su etapa en la Luftwaffe, entre ellas 30+13. Desde 1973 sirvió en la Escuela de Armas 50, coincidiendo con el biplaza 0043. Después fue empleado como remolcador de blancos por la empresa Condor Flug con el indicativo 99+02, hasta que en 1998 fue dado de baja oficialmente. Ambos aviones aparecen registrados en el cuaderno de vuelo del propio Lothar Baues, lo que añade un valor sentimental enorme al proyecto.
Los pasos para devolverlas al aire
La primera fase del proyecto, que combina pericia técnica y una carga emocional indudable, consiste en completar el inventario de ambos aviones. Los técnicos están evaluando qué conjuntos mecánicos se conservan y dónde faltan piezas, antes de proceder a la reactivación progresiva de los sistemas. El resultado de esta evaluación técnica será determinante para confirmar si las dos “Ginas” podrán finalmente despegar.
Las posibilidades de éxito, en cualquier caso, parten de una base excepcional: el aprendizaje en Dornier, décadas de experiencia en la restauración de aeronaves y la pericia de un ex piloto militar que conoce cada rincón de estos aparatos. El equipo de Finsterwalde no parte de cero, y la comunidad aeronáutica alemana sigue con atención un proyecto que ya califican como una potencial “sensación de la aviación” en el país centroeuropeo.
Por qué la restauración de estos cazas interesa más allá de Alemania
El Fiat G.91, diseñado por Giuseppe Gabrielli en los años 50, fue un avión de ataque ligero elegido por varias fuerzas aéreas de la OTAN y producido en centenares de unidades. Su imagen, inconfundible por la toma de aire frontal, forma parte del imaginario de los aficionados a la aviación militar clásica. Aunque el proyecto nace de una iniciativa privada germana, la posibilidad de volver a ver en vuelo un G.91 –y más si son dos– despierta entusiasmo entre coleccionistas y veteranos de toda Europa, para quienes cada “Gina” que regresa al aire es un pequeño triunfo de la memoria aeronáutica.
El dato en contexto
- Origen del dato: Alemania, según la revista Flugrevue.
- Cifra clave: Se restauran dos Fiat G.91 (monoplaza y biplaza) en los talleres de Flugzeugwerft Finsterwalde.
- Por qué se ha hecho viral: Proyecto de un ex piloto de la Luftwaffe y su hijo, con el objetivo de devolver al vuelo estos cazas clásicos, uno de los cuales fue volado por el padre durante su servicio militar.
- Contexto europeo: El Fiat G.91 fue un avión de ataque ligero diseñado en los años 50 y operado por varios países de la OTAN, con un lugar destacado en la historia de la aviación militar continental.

