Indian Motorcycle ha lanzado una campaña publicitaria que imita al detalle un anuncio de ataque electoral. El blanco es su eterno rival, Harley-Davidson, y el tono es tan político como el de un mitin en año de elecciones. Según RideApart, la estrategia confirma quién está realmente detrás del marketing de la marca desde que pasó a manos del fondo Carolwood LP.
Una campaña que copia el manual de ataque político
El vídeo, difundido en los canales oficiales de Indian, arranca con una voz en off oscura y un guión que señala directamente a Harley. Acusa al fabricante de Milwaukee de contratar a un directivo «de una cadena de pizzerías» —en referencia a Artie Starrs, exCEO de Pizza Hut— y de perseguir «modas eléctricas» mientras deslocalizaba producción. Frente a eso, Indian se presenta como la única marca que fabrica motores PowerPlus en Spirit Lake, Iowa, y respalda a «la gente que importa»: policías, veteranos y pilotos de bagger.
El paralelismo con los spots de campaña estadounidenses es tan calcado que si cambias los nombres de los directivos por los de Trump y Biden, el anuncio pasaría por un vídeo de las primarias. La banda sonora, el storyboard con el Capitolio de Washington y los símbolos de Back the Blue son un guiño directo al votante conservador.
Quién está detrás: de Polaris a Carolwood LP y Brad Parscale
Indian ya no depende de Polaris. El fondo Carolwood LP compró la marca y, según las informaciones de RideApart, puso la comunicación en manos de la agencia británica Noise Media. Esta firma, a su vez, fichó a Brad Parscale, el exdirector de campaña de Donald Trump, así como a sus empresas de relaciones públicas. Parscale tiene un historial de campañas coordinadas con influencers en redes sociales, y antes de este ataque contra Harley ya se detectó una ola de mensajes acusando a la marca de Milwaukee de «haberse vuelto woke y gay» mientras, de forma no casual, se promocionaba Indian.
Cuando RideApart pidió explicaciones, ni Indian ni Noise Media respondieron. Ahora, la publicación del vídeo oficial es una confirmación práctica de que la cúpula de Indian, con su nuevo CEO Mike Kennedy al frente, ha aprobado esta línea. Kennedy, por cierto, trabajó décadas en Harley-Davidson y fue vicepresidente para el continente americano; es decir, participó en las decisiones que ahora su marca ataca.
El ataque no solo es un golpe bajo: es un espejo de la polarización política trasladada al mundo de la moto.
¿Qué hay de cierto en las acusaciones?
El anuncio da a entender que toda Harley se fabrica fuera de Estados Unidos, pero solo dos líneas se ensamblan en Tailandia. El resto sigue saliendo de factorías americanas. Además, Indian también produjo parte de su gama en Polonia desde 2020 (la FTR ya está descatalogada, pero la Scout podría seguir allí). La omisión es deliberada.
La acusación sobre las políticas de diversidad (DEI) es igual de tramposa. Ambas marcas tuvieron programas que eran poco más que un gesto de cara a la galería y, tras la presión del mismo activista conservador, Robby Starbuck, las dos los retiraron. Sin embargo, el vídeo presenta a Indian como la defensora de los «americanos de verdad» y a Harley como la empresa que «persiguió tendencias políticas». El guión, otra vez, es puro playbook electoral.
Tu Mecánico de Confianza
Como motoristas, esta guerra de marcas nos afecta más de lo que parece. Mientras los departamentos de marketing juegan a la política, las motos siguen siendo las mismas: Indian tiene modelos técnicamente superiores en papel, y Harley carga con decisiones estratégicas discutibles. Pero el ruido no mueve el sector. Estas son las claves que te interesan:
- El origen real de la moto que compras. Revisa la documentación oficial y el número de bastidor; algunas Scout pueden proceder de Polonia y no por ello son peores.
- Los programas DEI no definen la calidad del motor. Han sido papel mojado en ambos lados; no dejes que condicionen tu decisión de compra.
- El currículum del CEO sí importa. Mike Kennedy viene de Harley y conoce bien sus debilidades; sus decisiones reflejarán esa experiencia, pero la guerra sucia puede dañar la credibilidad de Indian a largo plazo.
En definitiva, la campaña es una maniobra arriesgada que puede volverse en contra. Como aficionado a las dos ruedas, fíjate en los hechos, no en los anuncios.

