El control de crucero es un sistema ADAS que la mayoría de vehículos incluyen desde hace unos años. Se encarga de mantener la velocidad sin necesidad de pisar el acelerador, y puedes regular fácilmente los km/h, activarlo o desactivarlo desde el volante.
Y sí, es una ayuda para no tener que mantener la presión sobre el acelerador en viajes largos, pero también puede jugar en tu contra en ciertas situaciones. Porque una cosa es que sea un ADAS útil y cómodo, y otra bien distinta es que lo tengas que activar en cuanto entras en una autovía o autopista. De hecho, en algunas situaciones tiene más inconvenientes que ventajas.
2Cuándo puedes ahorrar gasolina con el control de crucero
Donde el sistema es estupendo es en autovía, autopistas y cualquier otra vía rápida con tráfico fluido. En ese tipo de situaciones, es muy fácil mantener una velocidad constante y así el coche puede trabajar en un rango de eficiencia bastante estable.
El beneficio aumenta en trayectos largos y planos, porque evitamos las pequeñas variaciones constantes del acelerador que terminan afectando al consumo. Además, es lógico que en viajes largos tendamos a ejercer más o menos presión sobre el acelerador y eso provoque cambios de ritmo innecesarios.
También funciona muy bien en carreteras con una pendiente ligera, pero sin grandes cambios, porque el sistema ajusta la potencia de manera muy coherente para mantener la velocidad fijada y así estabilizar el consumo. Es decir, si la carretera es predecible y no hay mucho tráfico, entonces sí que tiene sentido ‘tirar’ del control de crucero.

