CATL ha presentado en China un sistema de doble batería para camiones pesados que promete igualar la autonomía de un diésel. La compañía lo denomina Dual-Electric Range Extender y, según sus propias estimaciones, el ahorro frente a un camión de combustión ronda los 60.000 euros en tres años, en torno a 70.000 dólares al cambio actual.
El dato no llega en el vacío. El mercado chino de vehículos industriales ha pasado de un 5,2% de penetración eléctrica en 2022 a superar la mitad de las ventas de camiones pesados en septiembre de 2026, según las estadísticas oficiales del sector en China. En Europa, en cambio, el camión de batería sigue lastrado por una red de recarga escasa y por la desconfianza de un operador logístico que mira cada euro antes de firmar.
CATL controla más del 70% del mercado mundial de sistemas de almacenamiento para vehículos pesados, con más de 430.000 camiones ya equipados con sus paquetes, según los datos del sector. Esa cuota explica por qué la empresa no se limita a vender celdas: propone un ecosistema completo, desde el formato de la batería hasta la estación donde se cambia. Puedes consultar la trayectoria industrial del fabricante para entender la escala del movimiento.
Qué es exactamente el sistema de doble batería
El corazón del invento es una arquitectura de dos paquetes. El principal, denominado A, se ofrece con 432 o 513 kWh de capacidad, va montado en posición rebajada y está diseñado para ser sustituido por completo. A su lado convive una batería fija auxiliar de 77 kWh que actúa como reserva y extensor de autonomía.
La consecuencia práctica es que el camión puede apurar el paquete grande hasta el 5% de carga residual sin riesgo de quedarse parado en mitad de la ruta. El sistema conmuta solo a la batería pequeña y el vehículo termina el reparto. Se ataca así uno de los dos grandes frenos del transporte pesado eléctrico: la ansiedad por la autonomía.
Si la batería se cambia en cinco minutos, la parada deja de ser una condena y se parece sospechosamente a un repostaje de gasóleo.
La alternativa habitual hasta ahora era montar un paquete único y cada vez más grande. Más peso, más coste por vehículo y más tiempo enchufado. La doble batería invierte la lógica: en lugar de pedirle al camión que aguante más, se le da una segunda fuente y se le quita la obligación de llegar siempre con reserva.
Cinco minutos de parada y una batería en régimen de alquiler

El modelo de negocio pesa tanto como la química. CATL plantea ceder en alquiler el paquete principal, lo que rebaja de golpe la inversión inicial que debe asumir una empresa de logística. Y el cambio de módulo se ejecuta en cinco minutos, un intervalo comparable al de un repostaje tradicional de gasóleo.
Para que eso funcione, los formatos de batería de la familia QiJi se han estandarizado en función de la distancia entre ejes del vehículo. Es el paso previo a una red de estaciones automatizadas de intercambio, el equivalente pesado de lo que algunas marcas de turismos ya ensayan en China. Sin esa estandarización, cada camión sería un caso único y la red resultaría inviable.
El calendario de despliegue es ambicioso. La hoja de ruta habla de 900 estaciones de intercambio al cierre de 2026, de 2.000 a lo largo de 2027 y de cubrir toda la red de autopistas del país, con un horizonte final de 10.000 puntos de cambio. Sobre el papel, cada tramo de 500 kilómetros tendría su parada técnica resuelta.
Lo que este movimiento dice del transporte español
En España la electrificación del camión avanza a otro ritmo. Los corredores de mercancías siguen pendientes de puntos de recarga de alta potencia y de una red eléctrica pensada para dar servicio a un vehículo que duerme en nave industrial, no en garaje. La normativa europea de despliegue de infraestructura ya fija objetivos de carga para vehículos pesados en las principales rutas, pero el ritmo de instalación va por detrás de las matriculaciones.
La comparación con China invita a pensar en dos modelos. Allí la industria y la administración han empujado a la vez la batería y la estación, con el operador logístico en el centro. Aquí cada eslabón negocia por su cuenta. El resultado es conocido: el transportista español mira el precio del gasóleo y espera. Y esperar, en un mercado que se mueve a esta velocidad, también cuesta dinero.
Conviene vigilar dos hitos. El primero es el cierre de 2026 en China: si las 900 estaciones están operativas, el ecosistema habrá pasado del anuncio a la realidad. El segundo, la llegada de este esquema a Europa, que depende de que un fabricante de camiones se decida a homologar una arquitectura de doble batería en serie. Mientras tanto, la autonomía del diésel sigue siendo la vara de medir para cualquier flota que renueve vehículo en los próximos dos años.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: unos 60.000 euros de ahorro por camión en tres años frente a un diésel, en torno a 70.000 dólares al cambio actual.
- Consejo práctico: si gestionas flota, compara coste total por kilómetro y tiempo de parada, no solo autonomía; el cambio de módulo de cinco minutos es la variable que rompe la cuenta.
- Así te afecta: el precio del transporte de mercancías que pagas en la estantería depende de estas cuentas, y el modelo chino marca el ritmo al que se moverán los operadores europeos.

