El artesanal constructor británico Caterham no ha dejado que pase ni un suspiro desde su última edición especial. Tras el sensacional Seven dedicado al Gran Premio de Miami, vuelve a la carga con una propuesta todavía más emocional: una edición limitada creada para honrar al mítico circuito de Nürburgring, que fue presentada justo antes de la exigente carrera de 24 horas que convierte al Nordschleife en un templo del motor.
El nuevo Caterham Seven Nürburgring Edition no es un simple ejercicio estético. Es un verdadero tributo con alma, con intención y con un guiño directo a la historia de la marca británica en el Infierno Verde. Y, como corresponde a un homenaje de altura, solo se fabricarán 100 unidades, disponibles sobre las bases de los conocidos Seven 340R y Seven 420R.
Un Caterham Seven debidamente afinado para el circuito más desafiante

Aunque Caterham no ha modificado la mecánica que se esconde debajo del largo capó de este bólido de apenas 3,10 metros de largo, sí ha puesto especial mimo en el comportamiento dinámico. De ahí que cada unidad incorpora una suspensión firmada por el especialista Bilstein y desarrollada específicamente para Nürburgring, afinada para ofrecer precisión y estabilidad en un trazado tan técnico como rápido. Lo mejor es que, pese a su puesta a punto tan orientada al circuito, sigue siendo perfectamente utilizable en carretera abierta. O eso dicen.
El exterior también recibe un tratamiento exclusivo. Para ello estos Caterham Seven Nürburgring Edition lucen una barra antivuelco pintada en color rojo brillante, una parrilla frontal específica, además de la inconfundible silueta del circuito alemán aplicada con discreción pero con carácter en diferentes zonas de su minimalista carrocería. Los compradores podrán elegir entre tres colores oficiales: Verkehrsrot, Achatgrau y Basaltgrau. Aunque el constructor británico también propone apostar por un tono personalizado por el cliente para rematar la exclusividad.
Detalles interiores que cuentan una historia

El habitáculo mantiene la esencia minimalista que caracteriza a los Caterham Seven, pero añade pinceladas que lo convierten en una verdadera pieza de colección. Los asientos tapizados en cuero incorporan bordados con el logotipo de Nürburgring, las costuras rojas aportan contraste, y los arneses de cuatro puntos recuerdan que este coche ha nacido para ir rápido. También aparecen elementos en fibra de carbono y un sistema de luces de cambio secuenciales que subraya su espíritu de competición.
Como hemos dicho anteriormente, bajo el capó no hay sorpresas, pero tampoco le hacen falta. El motor Ford Duratec 2.0 de cuatro cilindros y atmosférico mantiene sus 210 CV de potencia a 7.600 rpm y sus 203 Nm de par motor a 6.300 rpm. Puede que no parezca una potencia descomunal, pero cuando el conjunto pesa solo 560 kilos, la ecuación cambia. Además, tampoco falta un rápido cambio manual de 5 velocidades para dar como resultado una aceleración de 0 a 60 millas por hora (96 km/h) en 3,8 segundos y una velocidad punta de 136 millas por hora (219 km/h).
Caterham homenajea a raíces más profundas con este Seven

La elección de Nürburgring no es casual. El circuito celebrará su centenario el próximo año, pero la relación con la compañía británica va mucho más allá. En 2002, un Seven compitió en las 24 Horas de Nürburgring y logró una hazaña memorable: ganó su categoría con más de diez vueltas de ventaja y terminó undécimo en la clasificación general. Entre los pilotos que se pusieron al volante de aquella criatura estaba el periodista Chris Harris, quien contribuyó a escribir una de las páginas más sorprendentes de la historia reciente de este modelo de leyenda.
El Caterham Seven Nürburgring Edition tiene un precio de partida en Reino Unido de 48.995 libras esterlinas (56.615 euros), una cifra que lo posiciona como un auténtico capricho para entusiastas, pero también como una pieza destinada a revalorizarse. No todos los días se lanza un homenaje tan directo a uno de los circuitos más legendarios del planeta.
Cinco claves del Caterham Seven Nürburgring Edition
- Edición limitada: solo 100 unidades disponibles a nivel global.
- Suspensión Bilstein específica: desarrollada para el Nordschleife, pero apta para carretera.
- Diseño exclusivo: barra antivuelco roja, parrilla especial y colores únicos.
- Interior personalizado: bordados, arneses de competición y detalles en carbono.
- Herencia en competición: homenaje a la participación del Seven en las 24 Horas de 2002.
Fotos: Caterham









