Primeros 10.000 km con el Peugeot 308
PRUEBA DE LARGA DURACIÓN

Primeros 10.000 km con el Peugeot 308

El Peugeot 308 es protagonista de una de nuestras pruebas de larga duración en la que recorreremos 25.000 kilómetros. Después de los primeros 10.000, todo perfecto.

Andrés Mas

Andrés Mas Twitter

13 de Agosto 2014 14:05

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El 16 de junio pasado cruzaba la puerta de nuestro centro técnico el tan esperado Peugeot 308 1.2 e-THP 130, que llegaba casi a estrenar, con muy pocos kilómetros para ser sometido por el equipo de pruebas de esta revista a un test de fiabilidad. Una prueba de larga duración con el objetivo de recorrer en tres meses los kilómetros que un usuario normal tardaría en hacer casi dos años.

Y el protagonista de esta nueva entrega de un tipo de reportajes que históricamente han colocado a esta cabecera entre las de referencia del sector a nivel europeo por su rigor y profesionalidad, es un modelo que se sale de lo normal en muchos aspectos. Para empezar el 308 se ha llevado esta año el prestigioso galardón al Coche del Año en Europa. Pero además, la versión del 308 elegido para esta exigente prueba se mueve gracias a un motor de tres cilindros que ofrece unas características fuera de lo común, como pueden ser una asombrosa relación prestaciones-consumos, un comportamiento de primera o una calidad comparable a la del mejor modelo 'premium'. 

Primero, las comprobaciones

Como es habitual en este tipo de pruebas el coche sometido al duro test comienza su actuación pasando antes por una serie de comprobaciones cuyos resultados con el tiempo y el paso de los kilómetros irán cambiando y al final nos ayudarán a averiguar si todo ha transcurrido conforme a lo esperado. En este caso nuestro protagonista pasa por la ITV que Angel Nieto tiene en el barrio de Vallecas en Madrid donde se le realiza un control completo de gases, frenado, luces... y todas las pruebas que intenta superar cualquiera de los modelos que pasa por una Inspección Técnica de Vehículos. 

El 308 1.2 e-THP de nuestra prueba tiene contabilizados un total de 417 kilómetros y aunque ya no es obligatorio realizar como antaño un rodaje previo sin forzar mucho el motor, nuestros primeros kilómetros con el coche son tranquilos, sin apurar marchas. 

Con un kilometraje algo más elevado nuestro flamante protagonista pasa por el Centro Técnico de Bosch en Madrid donde Angel Extremera, ingeniero de la prestigiosa firma alemana, somete al 308 a una prueba en banco de potencia que genera unos datos acordes a las especificaciones de la marca. Hay que pensar que se trata de un motor de tan sólo 1,2 litros de cilindrada y 130 caballos de potencia que entrega un par máximo de 23,5 mkg a 1.750 revoluciones por minuto, un valor destacable por sí mismo y también al compararlo con mecánicas rivales de similares características. 

Por último y antes de lanzarnos a realizar kilómetros y kilómetros por toda nuestra geografía, el 308 de tres cilindros pasa por la prueba del algodón, de nuestro algodón, es decir se somete al implacable test del Correvit de nuestro centro técnico, un sistema de medición vía GPS de los más modernos y completos que existen en el mercado. Esta prueba, realizada en las instalaciones del INTA (Instituto de Técnica Aeroespacial) que utilizamos habitualmente, nos proporciona una larga lista de datos que nos vendrán muy bien cuando el kilometraje previsto vaya llegando a su fin.

Tras las mediciones, comienza a viajar

Una vez que el coche tiene todos los papeles en orden, comenzamos a hacer kilómetros camino de Murcia y sus playas cercanas. Los primeros compases con el que será nuestro compañero de viaje durante las próximas semanas se suceden con una sorpresa detrás de otra. Por ejemplo sorprende el buen equilibrado del motor de 3 cilindros y la ausencia de vibraciones o de la sonoridad habitual en este tipo de mecánicas. De hecho durante estos primeros 10.000 kilómetros algunos invitados al asiento derecho no se han creído que viajaban en un 3 cilindros hasta que hemos abierto el capó y han podido ver el motor. También llama la atención la aceleración de este propulsor 1.2 turbo de 130 caballos, suave pero constante y desde muy bajas vueltas. 

Y el tacto de elementos como el pedal de freno, el cambio o la dirección. El primero es progresivo y fácilmente modulable y se le nota suficiente mordiente desde los primeros compases. El cambio manual es preciso y rápido hasta convertirse en el cambio manual que mejores sensaciones nos ha transmitido de entre los últimos Peugeot probados. Y la dirección ofrece un tacto impecable que incluso puede mejorar si presionamos el botón Sport del 'Driver Sport Pack'. Esta tecla Sport modifica además la respuesta del acelerador reduciendo su recorrido, modificando el mapa de la centralita para mejorar la respuesta del motor, cambiando el color del cuadro e incluso proporcionando artificialmente un sonido más deportivo al motor. 

Realizando esta primera parte de la prueba de fiabilidad, nuestro protagonista ha viajado a Murcia, Extremadura, Santander, Lugo, Denia y ha callejeado durante bastantes kilómetros por el centro de Madrid y otras ciudades españolas. En total podemos hablar de un porcentaje de un 20 por ciento de recorridos realizados en zonas urbanas, otro 20 por ciento de rutas completadas por carretera convencional y de un 60 por ciento del kilometraje cubierto en autovía y autopista. Durante estos primeros miles de kilómetros hemos comprobado que el consumo es muy sensible al tipo de conducción y que puede variar mucho en función de la velocidad o el tipo de marcha elegida.

Consumo razonable

En cualquier caso, el consumo medio real logrado en esta primera etapa ha sido de 6,5 l/100 km, un gasto ajustado porque hemos respetado los límites de velocidad, realizado una conducción turística y relajada. Pero también ajustado si tenemos en cuenta que en varios de los viajes el coche ha ido cargado al máximo, que por la época del año el aire acondicionado siempre ha ido conectado y trabajando con una temperatura media exterior de unos 30 grados y que hablamos de un coche de gasolina de 130 caballos y turbo. Un coche que representa a la perfección los avances tecnológicos logrados por los ingenieros en las nuevas mecánicas de gasolina. Y son tantos y tan buenos que cada vez está menos justificado pagar el sobreprecio de un turbodiésel.

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