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Pirelli dispara su inversión en Estados Unidos: 1.200 millones y 1.000 empleos en Georgia

La inversión de Pirelli en Estados Unidos da un salto de escala: 1.200 millones de dólares y 1.000 empleos nuevos en Georgia.

El fabricante italiano ha aprobado alrededor de 1.000 millones de euros para ampliar su planta de Rome, en el estado de Georgia, según los datos que maneja la propia compañía. El objetivo es llegar a unos 6 millones de neumáticos anuales en 2033 y sumar cerca de 1.000 puestos de trabajo.

El calendario pesa tanto como la cifra. La primera fase arranca en 2027 y se apoya en la última versión del sistema MIRS (Modular Integrated Robotized System), la producción robotizada de la casa, cuya capacidad comenzará a crecer en 2028 hasta los 3 millones de unidades al año.

Cómo se reparte la inversión: dos fases y 6 millones de neumáticos

La segunda fase añade una instalación convencional completamente automatizada, capaz de fabricar otros 3 millones de neumáticos anuales. Sumadas, ambas operaciones llevan al sitio de Rome hasta los 6 millones de unidades. Pirelli opera en ese estado desde 2002.

Hay un detalle que cambia la lectura del anuncio. Pirelli no va a fabricar neumáticos de batalla en Georgia. La planta se reserva para producto premium y tecnológico, incluido el Cyber Tire, el neumático con sensores integrados que miden presión e interacción con el asfalto y que, según la marca, ayuda a detectar el aquaplaning antes de que se convierta en un problema serio.

El neumático barato no sostiene una plantilla estadounidense. El negocio está en la gama alta, y Pirelli quiere fabricarla cerca del cliente.

La mano de obra estadounidense es cara. Los aranceles también. Ese cóctel empuja a producir dentro del mercado que compra, no a cruzar un océano con el producto terminado.

El negocio real: el 40% del mercado mundial vive en la gama alta

Pirelli fábrica Georgia

Estados Unidos es el mayor mercado mundial del segmento que Pirelli denomina High Value, con aproximadamente el 40% de los volúmenes globales de esa categoría. Cuatro de cada diez neumáticos de gama alta que se venden en el planeta acaban en un coche matriculado en Estados Unidos.

Fabricarlos en Europa y embarcarlos al otro lado del Atlántico se ha vuelto cada vez más caro. La ampliación permite a Pirelli producir donde vende, esquivar el coste de importación y presentarse ante el cliente local como fabricante estadounidense. Local-for-local, lo llaman en la compañía.

El contexto arancelario es el otro motor de la decisión. Producir fuera de Estados Unidos y vender dentro se ha encarecido de forma sostenida, y ninguna marca de gama alta puede absorber ese diferencial sin tocar precio o margen.

Georgia no es territorio nuevo. Pirelli llegó en 2002 y el estado ha construido buena parte de su relato industrial sobre la atracción de fabricantes extranjeros. El gobernador Brian Kemp celebró el anuncio el 22 de septiembre con un mensaje en el que hablaba de 1.000 empleos para los trabajadores del noroeste de Georgia.

Lo que Pirelli compra de verdad: cadena corta, aranceles y datos

La lectura industrial es otra. Esta operación no va de capacidad, va de cobertura. Pirelli ya vendía en Estados Unidos; lo que compra ahora es la posibilidad de no depender de un barco, de un puerto, y de un tipo arancelario que cambia cada legislatura.

El precedente más cercano lo firmó Nokian Tyres, que levantó una planta en Dayton (Tennessee) para reconstruir su producción tras salir de Rusia. Michelin, Bridgestone y Continental llevan años reforzando sus instalaciones en el sureste del país. La trayectoria de la compañía italiana en la zona es más larga: opera en Georgia desde 2002. La diferencia es que Pirelli no tapa un agujero, amplía desde una base que ya funciona.

El Cyber Tire añade una capa que no es industrial, sino regulatoria. Pirelli sostiene que este tipo de producto no ha podido comercializarse en Estados Unidos hasta fechas recientes, y esa ventana abierta vale hoy más que la propia capacidad de fábrica. Un neumático conectado genera datos. Y los datos, a diferencia del caucho, no se copian con un molde.

Queda la duda razonable sobre el ritmo. Siete años para llegar a los 6 millones es un calendario prudente: la demanda de gama alta crece en Estados Unidos, pero no a cualquier precio, y una planta dimensionada de más se convierte en coste fijo. Pirelli ha preferido escalar por fases y no jugárselo todo a una sola línea.

El primer hito verificable llegará en 2028, cuando la capacidad robotizada empiece a subir. Hasta entonces, la cifra que importa no son los 1.200 millones, sino cuántos de esos neumáticos salen con sensor incorporado.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: Estados Unidos concentra cerca del 40% de los volúmenes mundiales de neumáticos de gama alta. Esa concentración, más que el tamaño del país, explica la inversión.
  • El rumor: en el sector se especula con que otros fabricantes europeos muevan ficha en la misma dirección antes de la próxima revisión arancelaria. Sin confirmación oficial.
  • Veredicto: jugada defensiva bien ejecutada. Asegura mercado, evita el coste de importación y blinda el despliegue del Cyber Tire. El riesgo es de calendario: 2033 queda lejos.

Cupra Raval: el eléctrico urbano de 210 CV y 52 kWh que estrena la plataforma MEB+

El Cupra Raval Endurance entrega 210 CV con una batería de 52 kWh y homologa 446 km WLTP. Es la versión llamada a convertirse en la más vendida de la gama, y sobre el asfalto tiene argumentos para sostenerlo.

El dato que cambia la categoría: 446 km WLTP con 52 kWh

Bajo la carrocería hay una base técnica concreta: la plataforma MEB+, la variante de acceso de la arquitectura eléctrica modular del Grupo Volkswagen. El Raval es el primer urbano eléctrico de CUPRA construido sobre esta base, que comparte con otros modelos pequeños de la familia, como el Volkswagen ID.Polo.

Del conjunto mecánico ya se conocen las cifras clave. Motor delantero de 210 CV y 290 Nm, tracción a las ruedas anteriores, 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y una velocidad máxima limitada a 160 km/h. La batería, de 52 kWh netos y colocada en el suelo, es la que permite homologar esos 446 km en ciclo WLTP combinado.

Ficha técnica esencial

  • Capacidad de batería: 52 kWh netos, integrada en el suelo de la plataforma.
  • Autonomía WLTP: 446 km en ciclo combinado.
  • Motricidad y potencia: motor delantero de 210 CV (290 Nm); 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y 160 km/h de punta.
  • Arquitectura: plataforma MEB Entry, con 15 mm menos de altura de carrocería y 10 mm más de vía que sus hermanos de base.
  • Consumo en prueba: 16,3 kWh/100 km de media en un recorrido de montaña con desniveles constantes.
  • Tamaño y maletero: 4,05 metros de longitud y 441 litros de capacidad.

Comparativa técnica: Endurance frente a VZ

AspectoRaval EnduranceRaval VZ
Potencia210 CV y 290 Nm226 CV
Autonomía WLTP446 km con llantas de 18 pulgadas439 km con neumáticos eficientes y 387 km con gomas de 235 mm
ChasisConfiguración específica de suspensión y direcciónAmortiguación adaptativa DCC Sport, diferencial e-LSD y rótulas de alto rendimiento

Por qué el eje delantero es la mejor baza del Raval

Raval
Foto: CUPRA

Poner 290 Nm instantáneos sobre el eje delantero es una receta que se puede torcer. El par de un motor eléctrico llega íntegro desde cero vueltas, y cuando el chasis no lo gestiona bien aparecen pérdidas de tracción, una dirección que se pelea con el conductor y un morro que se descoloca al abrir gas a la salida de las curvas.

La respuesta de CUPRA ha sido rebajar la carrocería, ensanchar las vías y firmar una configuración propia de suspensión y dirección. En las carreteras de montaña donde se ha probado, el resultado es un eje delantero sólido y predecible, que aguanta el ritmo sin volverse nervioso.

En un urbano eléctrico, la clave no está en cuánta potencia entrega el motor, sino en cuánta de esa potencia llega al suelo sin perder tracción.

Lo que separa al Endurance del VZ

La comparación con el Raval VZ, la versión más potente de la gama, resulta reveladora. El VZ suma 226 CV y añade amortiguación adaptativa DCC Sport —con hasta 15 niveles de ajuste—, un diferencial electrónico autoblocante e-LSD y rótulas de dirección de alto rendimiento, además de neumáticos de 235 mm sobre llantas de 19 pulgadas. Sobre el papel, la distancia parece enorme. En carretera abierta y a ritmo rápido, las sensaciones quedan mucho más cerca de lo que sugiere la ficha.

Hay una explicación técnica. El e-LSD reparte el par entre las ruedas para mejorar la tracción a la salida de curva, y la amortiguación adaptativa endurece o ablanda el chasis en función del apoyo. Son herramientas que se notan al buscar el límite absoluto, no tanto en una conducción rápida pero limpia. Y ahí el Endurance juega con una baza propia: sus llantas de 18 pulgadas de serie montan la goma justa para agarrar sin lastrar la agilidad.

La autonomía refuerza ese equilibrio. El Endurance homologa 446 km WLTP frente a los 439 km del VZ con neumáticos eficientes, una cifra que cae hasta los 387 km cuando el VZ calza sus gomas de altas prestaciones de 235 mm. En la prueba, con un recorrido predominantemente de montaña, el consumo medio se quedó en 16,3 kWh/100 km: un dato de uso real en condiciones exigentes, no de laboratorio.

Qué significa MEB Entry para quien compra un urbano eléctrico

Todo parte de la plataforma: la MEB Entry es la versión de acceso de la arquitectura eléctrica modular del Grupo Volkswagen, pensada para coches de alrededor de cuatro metros con la batería integrada en el suelo. Eso libera espacio útil —de ahí los 441 litros de maletero y unas plazas traseras amplias para el tamaño— y permite compartir componentes entre marcas para contener el coste.

El Raval aterriza en el segmento que se ha convertido en el campo de batalla del eléctrico asequible, con rivales como el Renault 5 eléctrico pisando el mismo terreno. La ventaja que reclama CUPRA no es la potencia ni la autonomía máxima, sino la puesta a punto: un coche de ciudad que también apetece un fin de semana en carretera de curvas.

CUPRA asegura que el Raval ha firmado el mejor arranque comercial de su historia, y la versión Endurance apunta a concentrar el mayor volumen. Para el comprador, la lectura es directa: 210 CV, 446 km de autonomía homologada y un chasis afinado sin tener que subir al escalón más radical. Queda por ver cómo responde el mercado a una propuesta que juega más la carta del comportamiento que la de la cifra bruta.

El Corvette Grand Sport de 1963: el sueño de Le Mans de Zora Arkus-Duntov que GM enterró

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El Corvette Grand Sport de 1963 fue la apuesta secreta de Zora Arkus-Duntov para ganar Le Mans. La dirección de General Motors la enterró con apenas cinco chasis construidos.

La obsesión del ingeniero con La Sarthe no era retórica. Había corrido en el circuito francés a comienzos de los años cincuenta, al volante de uno de los Porsche que firmaron una victoria de clase, y desde su desembarco en Chevrolet trabajó con una idea fija: que un coche americano se impusiera en las 24 Horas. No era un capricho de ingeniero. Era un plan, y tenía pasos contados.

En 1956, Robert Cumberford coincidió con él en el Studio X, el taller donde se estaba dando forma al primer Corvette C2 —aplazado después durante siete años—, y comprobó hasta qué punto aquel objetivo condicionaba cada decisión técnica. Cumberford lo dejó escrito con claridad: sabía que Zora apuntaba a esa victoria y deseaba de veras que la lograra. Las políticas corporativas, sin embargo, lo impidieron todo.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: el Corvette Grand Sport nació como un proyecto por la puerta de atrás para llevar a Chevrolet a Le Mans, y la cúpula de General Motors lo canceló con solo cinco chasis construidos.
  • No te lo puedes perder: Cumberford condujo uno de los tres coupés por el sur de California y encontró su mayor defecto donde nadie lo busca: una cabina demasiado ancha para un coche de carreras.
  • Datos y producción: cinco unidades, tres de ellas con techo cerrado, ruedas de magnesio Halibrand y unos 600 CV estimados en la unidad que probó Cumberford.

El proyecto que se construyó a espaldas de la dirección

El precedente estaba en 1957. La misma jerarquía que miraba con desdén cualquier manifestación de rendimiento había enterrado ese año el Corvette SS, y a lo largo de la década siguiente se dedicó a sofocar cada derivación deportiva que salía de Detroit. Frente a ese muro, Arkus-Duntov hizo lo que suelen hacer los ingenieros cuando la dirección dice no: construyó el coche igualmente, con presupuesto disperso y sin figurar en los papeles. El Grand Sport fue eso, un atrevimiento que, según el propio Cumberford, podría haberle costado la carrera profesional.

Lo llamativo es que el proyecto sobreviviera a su propio fracaso. En el debe del coche figura no haber cumplido el objetivo real para el que fue concebido: batir al Cobra de Carroll Shelby. En el haber, una paradoja que Cumberford subraya sin ironía aparente: aquella derrota, unida a la simpatía que Zora despertaba entre los aficionados de la compañía, lo salvó de los jerarcas que detestaban las carreras en cualquiera de sus formas. El coche se libró de la guillotina por no haber ganado lo suficiente.

Quedaron cinco chasis. Tres llevaban techo cerrado y sobre ellos se montó el repertorio técnico que la casa tenía a mano: un V8 de aluminio de 377 pulgadas cúbicas, ruedas de magnesio firmadas por Ted Halibrand, escapes que Cumberford describe como tubos de alcantarilla y un capó abombado con espacio sobrado para alojar un bloque mayor si la evolución lo hubiera exigido. Ninguno de aquellos coches llegó a disputar nunca las 24 Horas para las que habían sido pensados. Ese es el dato que conviene retener.

El Grand Sport no fracasó en Le Mans: nunca llegó a salir. La derrota fue administrativa, y por eso resultó definitiva.

Cumberford al volante: el defecto estaba dentro

Cumberford condujo uno de los tres coupés durante varias horas por las calles del sur de California. Con unos 600 CV disponibles resultaba manejable, incluso dócil, y ahí apareció el problema. La cabina era espaciosa, y esa amplitud, que en un Gran Turismo de serie sería una virtud, se convertía en el mayor defecto del Corvette Grand Sport: el coche medía demasiado. Había crecido en la dirección equivocada.

La carrocería tampoco ayudaba. El frontal lucía una repisa sobresaliente que, en opinión de Cumberford, atrapaba una cantidad notable de aire y trataba de levantar las ruedas delanteras del asfalto. Para cumplir la vieja norma que obligaba a cubrir la banda de rodadura treinta grados delante y noventa detrás, los hombres de Zora practicaron dos cortes en el paso de rueda. El parabrisas, casi vertical a los ojos de hoy, respondía a un criterio de ingeniería más severo que el que aplicaba Ford por entonces.

Para refrigerar aquello se recurrió a lo que hubiera a mano: una docena de orificios en la piel del colgante trasero, un radiador externo, ranuras en los flancos posteriores, más agujeros en los costados del morro y un par de tomas de aire dinámicas sobre la cubierta que separa el techo de las cimas de las aletas. Todo valía con tal de mantener la temperatura a raya.

El habitáculo, en cambio, conservaba guiños al coche de serie: los dos abultamientos del doble cowl que llevaban los primeros Corvette, un volante de aro fino del gusto de los estilistas de la casa y una alfombrilla con color a juego. Ni tenía la rudeza sin pulir de un purasangre ni fingía ser un coche de uso diario. Era exactamente lo que quería ser: un racer construido para ayudar a vender las unidades que salían de la línea de montaje.

Lo que cinco chasis dejaron en herencia

Conviene situarlo en su contexto para medir lo que significó. A comienzos de los sesenta, la escena deportiva americana se dirimía entre los Cobra de Shelby y los Corvette, y la diferencia no era tanto de potencia como de peso y de jerarquía. Contra un deportivo ligero y de propósito único, la casa de Detroit oponía un modelo de gran producción y vocación polivalente; el Grand Sport era la respuesta de Arkus-Duntov, y llegó tarde y en número insuficiente. Ahí se acabó la partida. Para quien quiera seguir la pista completa de la saga, la entrada del modelo en Wikipedia resume generaciones y denominaciones.

La paradoja es que su existencia cambió el juego. El desarrollo que acabó dominando la segunda mitad de la década no se explica sin la amenaza que representaron aquellos cinco chasis, y la propia Chevrolet tardó tres décadas en reconocerlo: en 1996 recuperó la denominación Grand Sport para una serie conmemorativa, y desde entonces el apellido ha acompañado a distintas versiones de calle. La marca enterró el coche, pero no supo desprenderse del nombre.

Hoy, la trazabilidad es todo. Los cinco chasis originales están identificados y documentados en la historiografía del modelo, y esa cadena es lo que sostiene su peso en el coleccionismo; cualquier pieza presentada como Grand Sport sin el respaldo de su número de bastidor merece un escepticismo saludable. El proyecto que debía ganar en La Sarthe nunca cruzó la meta, y aun así sigue siendo el Corvette más puro que salió de Detroit. Zora lo sabía. La dirección, también.

El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde arranca en Huelva: 300 MW y 45.000 toneladas al año

La construcción del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde arranca en Huelva con 300 MW de electrólisis y 45.000 toneladas anuales de producción. La primera fase, bautizada como Onuba, moviliza 1.000 millones de euros de los más de 3.000 millones que suma el proyecto completo.

Para el transporte profesional, la cifra decisiva no es el megavatio, sino qué sale de esa planta y a qué precio se traduce el kilo. Y ahí España juega con una ventaja que no tenía hace tres años.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: es la primera fase industrial de hidrógeno renovable a gran escala en Andalucía, orientada a producir combustibles sostenibles para el transporte pesado y para procesos industriales difíciles de electrificar.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: 300 MW ampliables a 405 MW, 45.000 toneladas al año y 304 millones de euros de apoyo público vía NextGenerationEU. En contra: el kilo de hidrógeno español sigue en 5,5 euros frente a los 3 euros de Asia; y la información pública no detalla todavía la red de repostaje que conectaría la producción con una flota de camión.
  • Datos técnicos clave: 300 MW de electrólisis ampliables a 405 MW; 45.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable; 250.000 toneladas de CO₂ evitadas al año; inversión superior a 3.000 millones de euros, con 1.000 millones en la fase Onuba; 8.000 empleos directos e indirectos; ayuda pública de 304 millones.

Qué sale de Onuba y qué flota puede aprovecharlo

Onuba no vende hidrógeno en surtidor, al menos con lo publicado hasta ahora. Su producción de 45.000 toneladas anuales se destina a la fabricación de combustibles más sostenibles para el transporte pesado y a procesos industriales, según los datos difundidos en el acto de inicio de las obras. La planta ataca el eslabón que ninguna batería cubre bien: el camión de largo recorrido y la industria intensiva en calor.

Una planta de 300 MW orientada a combustible de transporte pesado ataca justo el segmento donde la batería no llega: el camión de largo recorrido.

La instalación será nativa digital, con un gemelo integrado que permite una operación predictiva. La electrólisis arranca en 300 MW ampliables a 405 MW con la incorporación de 105 MW adicionales, y el proyecto evitará la emisión de 250.000 toneladas de CO₂ al año, un volumen que la fuente equipara a las emisiones de los vehículos de combustión de Huelva, Cádiz y Jaén juntas.

El coste del kilo de hidrógeno y la cuenta del gestor de flota

El hidrógeno renovable solo entra en una cuenta de explotación cuando su precio se acerca al del gris. España produce a un coste medio nivelado, el LCOH que mide el precio al que el proyecto es rentable durante toda su vida útil, de 5,5 euros por kilogramo. El resto de Europa trabaja con 9,4 euros, y China e India rondan los 3 euros, según los datos del fondo Hy24 citados durante el acto. La escalada del gas, con el índice TTF entre 80 y 85 euros por megavatio-hora, estrecha esa distancia.

Ese respaldo público resulta determinante para la competitividad: 304 millones de euros procedentes del programa NextGenerationEU, confirmados por la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, y por la comisaria europea Teresa Ribera. Sin ese apoyo, el hidrógeno verde no compite en igualdad de condiciones con el gris obtenido a partir de gas natural.

El ecosistema andaluz suma ya 14 iniciativas de hidrógeno verde en marcha, 6.200 millones de euros de inversión conjunta y 10.000 empleos, según los datos de la Junta. La Alianza Andaluza por el Hidrógeno Verde, con más de 150 entidades, trabaja en la demanda. Repsol ha aprobado dos plantas de 100 MW en Cartagena y Muskiz, con más de 592 millones de euros y 30.000 toneladas anuales previstas, mientras Iberdrola mantiene en Puertollano un complejo de 20 MW integrado con fotovoltaica.

Veredicto: para qué flota encaja y qué hay que vigilar

Para un gestor de flota de camión, el arranque de Onuba no cambia la operación de mañana: no hay surtidor nuevo ni cuota revisada. Cambia el marco de suministro a medio plazo. El proyecto ataca el segmento donde la batería no llega, el del transporte pesado de largo recorrido y los procesos que necesitan calor, y lo hace con una capacidad que duplica los 200 MW que suman las dos plantas de Repsol en Cartagena y Muskiz. Ahí está su valor estratégico.

Dónde encaja y dónde no. Una flota de reparto urbano no encontrará aquí su solución: la electrificación con batería resuelve ese ciclo con menos infraestructura y menor coste. El hidrógeno apunta a corredores interurbanos y a operaciones cautivas de alto consumo energético, y esas flotas todavía necesitan una red de repostaje que la información pública del proyecto no detalla.

Los puntos a vigilar son tres: el coste real del kilo cuando la planta opere a pleno rendimiento, la logística de repostaje y la dependencia del apoyo público, que con 304 millones de euros es la palanca que hace viable la producción. Como próximo hito, Pedro Sánchez anunció durante el acto que los primeros tramos de la red troncal H2Med saldrán a trámite en los próximos días.

El hidrógeno deja de ser una promesa y entra en la fase en la que se le puede pedir la cuenta. Para el transporte profesional, la pregunta ya no es si llegará, sino a qué precio por kilo y con qué infraestructura. Cuentas que salen solo si el surtidor está donde está el camión.

Arizona castiga con delito leve filtrar entre carriles moto: la DGT autoriza el arcén en España

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Filtrar entre carriles en moto ya es un delito leve en Arizona. El estado ha retocado su código de tráfico para catalogar esa maniobra como conducción temeraria, castigada con multa y antecedente penal. Va justo en la dirección opuesta a la que mantiene la DGT en España, donde el arcén sigue siendo una vía autorizada para las motos bajo determinadas condiciones.

La norma no es nueva, pero sí su redacción. El legislador de Arizona ha revisado la sección 28-693 de su código de tráfico, la que regula la conducción temeraria, para dejar claro que pasar entre vehículos es una infracción de clase II. Multa, antecedente penal y la posibilidad de que un agente te dé el alto en mitad del tráfico.

Qué dice exactamente la ley de Arizona

El texto es tajante. En su apartado B, la norma establece que el conductor de una motocicleta no podrá adelantar ni pasar en el mismo carril ocupado por el vehículo al que adelanta. En el C va más allá y prohíbe operar una moto entre los carriles de circulación o entre filas de vehículos adyacentes. Traducido: se acabó el lane splitting.

La consecuencia jurídica es la clasificación como delito leve de clase II. La maniobra queda equiparada a la conducción temeraria, con el peso sancionador que eso arrastra. En Estados Unidos, un misdemeanor no es una simple multa de tráfico: deja constancia en el historial del conductor y puede acarrear consecuencias más allá de lo económico.

Lo que Arizona sí permite: filtrar entre coches parados

Arizona no ha cerrado todas las puertas. El apartado F de la misma sección mantiene una excepción para lo que en el mundo anglosajón se llama lane filtering: avanzar entre vehículos detenidos. La letra pequeña es exigente, y hay que cumplir tres requisitos a la vez.

  • Circular por una calle dividida en al menos dos carriles adyacentes en el mismo sentido de la marcha.
  • Que el límite de velocidad de esa vía no supere las 45 millas por hora, unos 72 km/h.
  • No pasar de 15 millas por hora, unos 24 km/h, durante la maniobra de filtrado.

Mientras Arizona retrocede en seguridad vial, España mantiene la excepción que evita que el motorista sea el parachoques de los atascos.

La frontera entre lo permitido y lo sancionable la marca el movimiento del tráfico: si los coches están parados, puedes avanzar entre ellos; si van rodando, te aguantas detrás.

España tira por el arcén

Mientras Arizona aprieta el cerco, la DGT ha mantenido en España una fórmula distinta para el mismo problema: el arcén. La normativa española contempla que las motocicletas puedan circular por el arcén en supuestos concretos, una solución pensada para descongestionar, y, sobre todo, para sacar al motorista del punto más vulnerable de un atasco, que es la cola.

No es un cheque en blanco. La autorización convive con la prohibición general de usar el arcén como carril de circulación y se limita a situaciones de tráfico congestionado y velocidad reducida. España permite lo que Arizona castiga, aunque sea dentro de un marco regulado y con condiciones. La información oficial de la DGT recoge este régimen dentro del Reglamento General de Circulación.

Dos filosofías para el mismo atasco

Arizona y España miran el mismo embotellamiento y ven cosas distintas. El estado americano prioriza el orden del carril y castiga cualquier movimiento lateral, incluso cuando los coches están parados. España, en cambio, asume que la fila es el escenario más peligroso para una moto y prefiere darle una salida controlada.

Los datos avalan esa segunda lectura. El motorista detenido entre coches es el blanco perfecto del alcance por detrás, el accidente que más se repite en ciudad. Dejarle avanzar reduce el tiempo de exposición y, de paso, alivia algo el tráfico. Arizona lo ha mirado al revés: ha endurecido justo la parte que más protegía al motorista y solo ha dejado el resquicio del filtrado a menos de 24 km/h en calles de menos de 72 km/h.

Hay también una diferencia de filosofía jurídica. En Arizona, el lane splitting se ha metido en el mismo saco que la conducción temeraria, con la carga que eso tiene. En España, el debate ha ido por otro lado: cómo encajar la realidad del motorista urbano sin romper la norma. Dos formas de legislar y una pregunta de fondo idéntica, si la moto debe tener su propio espacio en el atasco o pagar el mismo peaje que el coche.

Para el motorista español, la lectura útil es sencilla: lo que aquí se permite no es un derecho universal. Cambia de país en país y de estado en estado dentro del mismo país. Conviene comprobar la norma local sobre el arcén y el filtrado antes de cruzar una frontera.

Tu Mecánico de Confianza

Aquí no hay cadena que tensar ni aceite que cambiar, pero sí una norma que conviene tener clara antes de moverse por según qué sitios. Esto es lo que de verdad importa.

  • En Arizona: filtrar entre carriles con los coches en movimiento es conducción temeraria, un delito leve de clase II. Solo se libra el filtrado entre vehículos parados, en vías de dos carriles por sentido con límite de 72 km/h o menos, circulando a 24 km/h como máximo.
  • En España: el arcén y el filtrado cuentan con un marco propio de la DGT. No es barra libre; hay condiciones de tráfico y de velocidad que respetar.
  • Consejo práctico: si viajas en moto fuera de España, revisa la norma local. En Estados Unidos, cada estado tiene su propia regla y las sanciones cambian por completo de una frontera a otra.

Y un cierre con sentido común. Cuando la duda es si puedes pasar entre dos coches, la respuesta más segura nunca es la que más corre. Ante una norma que no tengas clara, no filtres. El carril, por lento que vaya, no te va a multar.

Alonso Aston Martin 2027: el asturiano renueva y seguirá en F1 a los 45 años

Fernando Alonso ha renovado con Aston Martin para 2027 y despeja la última gran incógnita del mercado de pilotos. El anuncio llega tras meses de silencio calculado, con el contrato del asturiano expirando al término de esta misma temporada.

La confirmación no llega sola. El equipo de Silverstone ha extendido al mismo tiempo el vínculo de Lance Stroll, que afrontará su novena campaña con la estructura tras llegar procedente de Williams. Lawrence Stroll, propietario del equipo, ha defendido la decisión con el argumento de siempre: experiencia, compromiso y conocimiento interno como valor diferencial. El acuerdo se hizo público a través de los canales oficiales de la escudería.

Alonso lo ha explicado sin rodeos. ‘Me tomé mi tiempo para tomar esta decisión, pero las carreras son mi vida, mi pasión, y sé que todavía tengo la velocidad y la determinación necesarias para competir al más alto nivel’, ha declarado. En el paddock, esa fórmula se lee más como declaración de intenciones que como cláusula verificable.

Conviene recordar el contexto. Durante buena parte de 2026, el asturiano condicionó su continuidad al rumbo de las regulaciones y dejó claro su desagrado con un reglamento que desplaza buena parte de la potencia hacia el sistema eléctrico. Mantuvo además reuniones con el primer ejecutivo de la F1, Stefano Domenicali, y con el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem. Ese pulso era, en la práctica, una forma de presión.

La firma que cierra dos asientos y reordena el mercado

Con los dos coches de Aston Martin blindados, el mercado de 2027 pierde su plaza más comentada. Cada temporada hay entre cuatro y seis asientos realmente competitivos en juego, y Silverstone ocupaba dos de ellos en todas las quinielas del paddock. Los representantes que esperaban colocar a sus pilotos tendrán que buscar otra puerta.

Aston Martin no renueva a un piloto para ganar hoy, sino para que la próxima norma técnica no le pille sin quien sepa leerla.

El movimiento tiene además una lectura de imagen. Aston Martin retiene a un bicampeón del mundo en un coche que hoy no compite por nada y lo vende como apuesta de proyecto. ‘Estamos aquí para ganar’, ha señalado Lawrence Stroll, consciente de que el discurso solo se sostiene si el rendimiento aparece antes de que la paciencia del piloto se agote.

El problema que ningún contrato arregla: tres puntos y un Honda que no llega

Los números de 2026 son duros. Aston Martin ocupa la décima plaza del campeonato de constructores con solo tres puntos después de quince rondas, y los tres los ha sumado Alonso. Por detrás solo queda Cadillac, una estructura recién llegada que compite con motor cliente.

Y hay un dato que explica la magnitud del agujero. Alonso firmó seis podios en sus primeros ocho grandes premios con Aston Martin y sumó dos más a lo largo de 2023. Ocho en total. Tres años después, el equipo pelea por no cerrar el campeonato en la última posición.

La raíz está en la unidad de potencia Honda, la primera que la marca japonesa entrega como socio de fábrica desde su regreso a la categoría. El motor llegó corto de rendimiento y, sobre todo, corto de fiabilidad y de ventana de uso, dos variables que con el reglamento actual penalizan mucho más que la potencia pura. Cuando el déficit es de gestión energética, no se tapa con aerodinámica.

El coche de 2027, no será una evolución del actual. Aston Martin afrontará la segunda temporada del ciclo técnico con una arquitectura que ya conoce y con margen para corregir el concepto de chasis. La duda está en el motor: saber si Honda podrá homologar una especificación distinta antes del arranque del campeonato.

Por qué un bicampeón acepta el peor coche de su carrera

Hay precedente, y no uno cualquiera. Michael Schumacher firmó por Mercedes en 2010 con un coche que terminó cuarto en constructores y con un proyecto que solo ganó carreras en su tercera temporada; se quedó las tres. Alonso hizo algo parecido en 2015, cuando aceptó un McLaren-Honda que acabó en cuatro temporadas sin un solo podio y una salida negociada al final.

La diferencia es que entonces tenía 33 años y un segundo contrato grande por delante. Ahora tiene 45, y su margen de negociación ya no se mide en victorias inmediatas sino en el relato del proyecto. La consecuencia es concreta: Aston Martin compra con esta firma algo que ningún túnel de viento produce, que es tiempo institucional. Un bicampeón en nómina da credibilidad ante patrocinadores, socios industriales y accionistas.

El riesgo es simétrico. Si el coche de 2027 no da un salto evidente, la renovación dejará de leerse como apuesta de proyecto y empezará a leerse como operación de márketing. Aston Martin ya conoce ese espejo con la continuidad de Stroll, defendida desde 2019 con argumentos deportivos y cuestionada desde fuera por motivos que trascienden lo deportivo.

En el resto del paddock la lectura cambia según el país. Los equipos británicos han construido buena parte de su identidad sobre la continuidad de sus pilotos de referencia, y esa apuesta ha dado resultados desiguales: a veces ha prolongado un ciclo ganador y a veces ha retrasado una transición necesaria. Ferrari, con contratos más cortos, ensaya el modelo contrario en el mismo periodo.

El siguiente hito tiene fecha: el mercado de pilotos se ordenará formalmente antes del arranque de 2027, y Aston Martin ya ha movido su primera ficha. Si Honda responde en el banco de pruebas y el nuevo coche corrige el déficit de gestión energética, la continuidad de Alonso dejará de parecer una anomalía estadística. Si no responde, hablaremos de otra cosa.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: Aston Martin cierra con esta firma sus dos asientos para 2027 y retira del mercado la plaza más comentada de la parrilla. El equipo es décimo en constructores con solo tres puntos tras quince rondas, todos sumados por Alonso.
  • El rumor: en el paddock se daba por hecha la salida del asturiano si el coche de 2026 no mejoraba antes del verano europeo. Su continuidad se atribuye más a la ventana reglamentaria que abre 2027 que al rendimiento inmediato del monoplaza.
  • Veredicto: la operación es razonable para ambas partes a corto plazo, pero deja al equipo sin red de seguridad. Si el motor Honda no da un paso real en fiabilidad y gestión energética, la renovación se convertirá en un lastre de imagen.

HJC lanza el i72: el casco integral más ligero y compacto para ciudad y carretera

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El casco HJC i72 se presenta con una barbilla un 25% más pequeña que la de su predecesor y un precio de salida de 219,90 euros. La firma surcoreana lo define como un integral polivalente centrado en lo esencial, y en esa frase está toda la estrategia: menos volumen, menos peso y menos ruido.

Según ha adelantado SoyMotero, el nuevo integral llega con la aerodinámica revisada de arriba abajo. HJC cifra la reducción de resistencia al viento en un 20% y la de sustentación —la fuerza que empuja el casco hacia arriba a alta velocidad— en un 35%. Traducido a la carretera: menos tensión en el cuello en los viajes largos y menos ruido dentro de la calota.

Qué cambia el HJC i72 respecto a su predecesor

El dato que más se nota al cogerlo con las manos es el de la barbilla. Recortar esa zona un 25% no es un ajuste estético: cambia el reparto de masas, reduce el efecto péndulo cuando giras la cabeza y hace que el casco se sienta más compacto en los cambios de dirección. La barbilla del i72 es un 25% más pequeña que la del modelo anterior, y eso se traduce en una estructura más ligera y manejable.

La aerodinámica también se ha trabajado en el túnel de viento. Con un 20% menos de resistencia y un 35% menos de sustentación, el casco tiende a mantenerse pegado a la cabeza cuando circulas a velocidad de autopista, incluso con la cúpula alta y el aire llegando de refilón. Eso sí, son cifras que publica la propia marca, no el resultado de una prueba independiente.

Pinlock, visera con un toque y cuatro tallas de EPS

Hay detalles que solo valoras cuando ya has pasado frío y lluvia encima de la moto. El i72 incluye Pinlock de serie, la lente interior que evita que la pantalla se empañe en los semáforos de enero. Es uno de esos extras por los que muchas marcas todavía cobran aparte.

El cierre de la visera funciona con un solo toque y está pensado para manejarse con guantes puestos, algo que se agradece cuando llevas las manos frías o vas con prisa. La visera parasol suma 8 mm de recorrido ajustable, de modo que puedes regularla según tu postura sin tocar un solo tornillo.

Un integral compacto y con Pinlock de serie resuelve más kilómetros reales que uno con cifras de folleto y tres accesorios de pago.

En el apartado del ajuste, HJC ha apostado por tres tamaños de calota y cuatro tallas de EPS. Es la forma correcta de hacerlo: en lugar de inflar un casco único para cubrir de la 2XS a la 2XL, cada talla mantiene su proporción. El interior admite gafas graduadas sin puntos de presión y el forro está certificado según Oeko-Tex Standard 100, sello que avala la ausencia de sustancias nocivas en contacto con la piel.

También hay hueco para instalar intercomunicadores Bluetooth universales, sin módulos propietarios. El i72 no cierra la puerta a la conectividad, pero tampoco te obliga a pasar por el ecosistema de la marca.

Dónde encaja el i72 en el mercado de integrales polivalentes

El segmento de los integrales de policarbonato con homologación ECE 22.06 es hoy el corazón del mercado. HJC lleva años siendo un actor incómodo para las marcas europeas: fabrica mucho, fabrica bien y compite con precios que las firmas premium no pueden igualar sin recortar materiales.

El i72 se coloca en esa franja intermedia: 219,90 euros en colores lisos y 259,90 euros en diseños gráficos. Tres años de garantía y accesorios que otros venden aparte, como el cubre-barbilla y la naricera, ya instalados de fábrica. La comparación con un Schuberth o un Shoei de gama alta sigue siendo favorable a alemanes y japoneses en acabados y aislamiento acústico, aunque la distancia se estrecha generación tras generación. HJC no ha detallado todavía la fecha de llegada a la red española.

La clave está en a quién va dirigido. El i72 no quiere ser el casco de un domingo de tandas en circuito. Quiere ser el casco del lunes por la mañana, el del atasco y el de la ronda de circunvalación.

Para eso, menos peso y menos volumen valen más que cualquier alerón. Y ahí gana enteros: la mayoría de los motoristas que busca un casco para todo el año no necesita decoraciones imposibles.

Ficha técnica del HJC i72

  • Calota: compuesto avanzado de policarbonato (APC).
  • Homologación: ECE 22.06.
  • Tallas: de 2XS a 2XL, con tres tamaños de calota y cuatro de EPS.
  • Equipamiento de serie: Pinlock, cubre-barbilla y naricera ya instalados.
  • Visera: cierre centralizado de un solo toque y parasol ajustable con 8 mm de recorrido.
  • Interior: forro Oeko-Tex Standard 100 y canales para gafas graduadas.
  • Conectividad: admite intercomunicadores Bluetooth universales.
  • Garantía: tres años.
  • PVP: 219,90 euros en colores lisos y 259,90 euros en diseños gráficos.

Puedes consultar el resto de la gama en la web oficial de HJC.

Nota: 8/10. Peso contenido, aerodinámica trabajada y equipamiento de serie completo. Pierde puntos porque la marca no publica cifras de ruido y porque la gama no incluye una versión con calota de fibra.

Tu Mecánico de Confianza

El casco es el único elemento de seguridad pasiva que llevas puesto y también el que pierde cualidades más rápido. Cuatro comprobaciones que conviene tener claras antes de comprar el siguiente:

  • Caducidad: la recomendación general, compartida por fabricantes y campañas de concienciación, es sustituir el casco a los cinco años de uso. El EPS y las espumas interiores pierden propiedades con el sudor, el sol y la humedad aunque la calota se vea impecable.
  • Golpe, aunque no se vea: tras una caída con impacto, el poliestireno expandido se deforma por dentro y ya no absorbe igual. Se cambia, siempre.
  • Etiqueta de homologación: revisa que la correa interior lleve cosida la etiqueta ECE 22.06. Un casco sin ella no es legal para circular.
  • Limpieza y herramientas: basta con agua tibia, jabón neutro y un paño de microfibra. Nada de disolventes en la calota. El Pinlock se limpia solo con agua.

Si el casco ha soportado un golpe fuerte o pasa de los cinco años, la conversación ya no es cómo limpiarlo, sino cuál elegir. Ninguna reparación casera devuelve la capacidad de absorción a un EPS deformado.

La UE decide el 6 de octubre si autoriza el FSD de Tesla que supera en un 50% el límite de velocidad

La UE decide el 6 de octubre si autoriza el FSD de Tesla, que permite ir hasta un 50% por encima del límite de velocidad. Dos de sus funciones están en el punto de mira y el ETSC ya ha pedido a Bruselas que las rechace por incumplir la normativa de la ONU.

La primera, el speed offset o margen de velocidad, no es solo una mala idea en términos de seguridad: según el informe que el ETSC ha publicado esta semana, está prohibida de forma expresa por la regla que la propia UE aprobó en el marco de Naciones Unidas.

La segunda, el contextual max speed o velocidad máxima contextual, admite más matices. Podría ser útil, pero tal y como está deja que el coche fije su propio techo mirando a los coches de alrededor y tome su velocidad como argumento para saltarse el límite.

Frank Mütze, especialista en automatización del ETSC, lo resume sin rodeos: ‘Estas no son cuestiones menores. El speed offset rompe una regla que la UE ya acordó en el ámbito de la ONU’. Aprobar cualquiera de las dos tal y como están, avisa, entregaría a los fabricantes una plantilla para ignorar los límites en los coches del futuro.

A 50 km/h la probabilidad de matar a un peatón es más de cinco veces mayor que a 30: el margen del 50% no es un detalle técnico.

Qué se decide el 6 de octubre y quién tiene la última palabra

El 10 de abril de 2026, la autoridad holandesa RDW concedió al FSD (Supervised) una homologación nacional provisional por la vía de exención conocida como artículo 39, pensada para tecnologías que no encajan en las reglas vigentes.

Esa homologación solo se convierte en europea si la Comisión Europea la autoriza y si hay un voto favorable de los Estados sentados en el Comité Técnico de Vehículos de Motor (TCMV). La votación aún no tiene fecha, pero el 6 de octubre el comité vuelve a discutir el asunto.

Mientras tanto, Bélgica, Chequia, Dinamarca, Estonia, Lituania y Eslovenia ya han reconocido la homologación holandesa, lo que permite usar el sistema en esos países. España no aparece en esa lista.

El speed offset: hasta un 50% más de velocidad que prohíbe la norma de la ONU

El manual del propietario de Tesla explica que quien usa el FSD puede activar un margen permanente de hasta el 50% sobre cada límite detectado. Traducido a la carretera: un límite de 50 km/h se convierte en un techo de 75 km/h y una zona de 30 km/h pasa a permitir 45 km/h.

El informe del ETSC desmonta por qué esto choca con el Reglamento nº 171 de la ONU, conocido como regla DCAS, que en la UE es de aplicación obligatoria. Su punto 5.3.7.4.9 es tajante: el sistema no puede permitir al conductor fijar un margen por defecto para superar el límite que él mismo ha detectado.

Hay una derivada incómoda: Tesla no incluyó el speed offset entre las funciones acogidas a la exención del artículo 39, lo que implica que se evaluó como compatible con las reglas existentes. El ETSC sostiene que no lo es y que nunca debería haberse aprobado.

Contextual max speed: cuando el coche copia a quien ya corre demasiado

La segunda función revisa su techo de velocidad con pistas del entorno, y entre esas pistas está la velocidad del tráfico que rodea al vehículo. El ETSC respalda usar datos contextuales como marcas viales, trazado o infraestructura para determinar mejor el límite. Lo que rechaza es tomar la velocidad ajena como prueba de cuál es ese límite.

El razonamiento es sencillo: los excesos de velocidad están muy extendidos en las carreteras europeas, así que la velocidad de los demás no es evidencia fiable de lo que permite la vía. Un sistema que sube su techo porque los otros corren no corrige la incertidumbre, la perpetúa.

Qué cambia esto para el conductor español

A día de hoy, España no figura entre los países que han reconocido la homologación holandesa. La decisión del 6 de octubre, sin embargo, afecta a cualquier conductor: el Reglamento nº 171 DCAS es de aplicación obligatoria en toda la Unión y la asistencia a la velocidad ya forma parte de lo que la normativa europea exige a los coches nuevos.

La pelota está, por tanto, en Bruselas. Si el comité diera luz verde al paquete tal cual, se abriría la puerta a coches con un techo de velocidad hasta un 50% por encima del legal sin que el fabricante responda por ese margen.

Una plantilla para ignorar los límites en los coches que vienen

No es la primera vez que el ETSC se planta ante esta homologación: ya pidió que no se someta a votación hasta que concluya un debate público sobre la conducción sin manos y las maniobras iniciadas por el sistema.

Sus recomendaciones para el 6 de octubre son concretas: rechazar el speed offset por estar prohibido en el punto 5.3.7.4.9 del Reglamento nº 171 y tumbar cualquier velocidad máxima contextual que use la velocidad de otros para fijar el techo.

El precedente que refuerza la advertencia llegó hace unos días: un informe de la organización belga johanna.be detectó que el FSD reconocía y luego ignoraba señales de zona de 30 km/h y hacía intentos repetidos de adelantar a ciclistas en calles reservadas a bicicletas, algo prohibido en Bélgica.

Mientras tanto, si tu coche incorpora asistencia que ajusta la velocidad, entra en el menú y comprueba que no tienes activado ningún margen por defecto: ponlo a cero. La sanción por exceso de velocidad la sigue firmando quien va al volante, no el fabricante.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: a los coches con conducción asistida como el FSD de Tesla y, de rebote, a cualquier conductor europeo, porque lo que se apruebe marcará el margen que podrán ofrecer todos los fabricantes.
  • Cifras a tener en cuenta: hasta un 50% de margen sobre el límite detectado (50 km/h se convierten en 75 km/h y una zona de 30 km/h en 45 km/h); debate en el comité europeo el 6 de octubre; la probabilidad de muerte de un peatón es más de cinco veces mayor a 50 km/h que a 30 km/h.
  • Consejo para evitarlo: revisa el menú de asistencia de tu coche y deja a cero cualquier margen por defecto; ante un control, la responsabilidad del exceso sigue siendo de quien va al volante.

El récord Guinness de autonomía de un coche eléctrico: 1.338 km con una sola carga en Polonia

1.338 kilómetros con una sola carga de batería. Ese es el nuevo récord Guinness de autonomía eléctrica, firmado en Polonia por un Audi A6 Sportback e-tron performance.

Al volante iba Miko Marczyk, campeón de Europa de rally, y la prueba tuvo poco de laboratorio. Arrancó en la madrugada del 11 de septiembre, duró más de 45 horas y siguió el curso del Vístula: Cracovia, Varsovia, Toruń, la ribera del Báltico y vuelta. Tráfico real, carreteras abiertas, paradas mínimas y temperaturas que en algún tramo bajaron hasta los 7 °C.

Un rally de más de 45 horas por el valle del Vístula

El número que cierra la gesta es el consumo medio: 7,09 kWh cada 100 kilómetros. Para calibrarlo, conviene recordar que la autonomía homologada de esta versión en ciclo WLTP declaraba 774 kilómetros. Lo conseguido en Polonia la supera en un 73%, según los datos verificados del intento.

La media de velocidad delata el escenario. Dividiendo los 1.338 kilómetros entre las más de 45 horas empleadas sale un promedio cercano a los 30 km/h: ritmo urbano, tráfico denso, arranques y frenadas continuas. Nada que ver con un circuito cerrado ni con una autopista a velocidad constante.

Un récord medido en tráfico real vale más que cualquier cifra de laboratorio: es donde el conductor de a pie gasta casi toda la batería.

Por qué 7,09 kWh cada 100 km es la cifra que de verdad importa

Detrás del resultado hay tres piezas técnicas. La primera, la plataforma PPE de 800 voltios y una batería de 94,9 kWh netos, casi exactamente lo que cabría consumir en una recarga completa para cubrir esos 1.338 kilómetros. La segunda, la aerodinámica: un coeficiente de penetración de Cx 0,21, el más bajo jamás alcanzado por un Audi de serie. La tercera, la frenada regenerativa, responsable de hasta el 95% de las deceleraciones del recorrido.

Merece la pena separar lo que aporta cada factor. La aerodinámica explica los tramos de carretera abierta, donde la resistencia del aire se come buena parte de la energía a partir de 100 km/h. La regeneración, en cambio, sostiene el rendimiento en ciudad: cada frenada devuelve electrones a la batería en lugar de convertirlos en calor.

Hay también una lectura en euros. Recargar esos 94,9 kWh en casa, con tarifas domésticas medias en España, saldría por unos 14 euros; en un punto público rápido, a precios en torno a 0,50 euros por kWh, rondaría los 47 euros. Son estimaciones orientativas, pero sitúan el coste energético del trayecto entre uno y 3,5 céntimos por kilómetro, por debajo de lo que cuesta el mismo recorrido con un motor de gasolina o diésel de potencia comparable.

Lo que este récord dice del mercado europeo y del conductor español

Los fabricantes llevan años usando este tipo de marcas como escaparate, y el mensaje que dejan es claro: la eficiencia gana terreno al tamaño de la batería. Instalar 94,9 kWh y sacarles 1.338 kilómetros es una proeza de gestión energética; montar 120 kWh y conformarse con menos, un ejercicio de fuerza bruta cada vez menos de moda entre los ingenieros europeos.

La elección de Polonia tampoco es casual. El país combina tramos urbanos densos, carreteras secundarias en buen estado y distancias largas entre ciudades, un menú perfecto para medir consumo en condiciones variadas. Y su mercado, en plena expansión eléctrica, sirve de escaparate a las marcas que quieren demostrar que la autonomía ha dejado de ser el problema.

En España, el mismo A6 Sportback e-tron performance se vende con esos 774 kilómetros homologados, pero la lección del récord es otra: la autonomía real la decide quien conduce. Anticipar el tráfico, levantar el pie antes de la curva y dejar que la regeneración haga el trabajo son hábitos que alargan cualquier viaje, y en ciudad marcan la diferencia entre recargar una vez a la semana o dos.

Queda por ver si otro fabricante intenta batir la marca en condiciones más duras, con frío de verdad o con más carga a bordo. De momento, el listón está en 7,09 kWh cada 100 kilómetros medidos en tráfico abierto, un umbral que la próxima generación de eléctricos tendrá que mirar de cerca.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 1.338 kilómetros con una sola carga, un 73% más que los 774 km homologados en WLTP, con un consumo medio de 7,09 kWh cada 100 kilómetros.
  • Consejo práctico: si quieres estirar la batería de tu eléctrico, imita lo que hizo el piloto: anticipa el tráfico, aprovecha la retención y evita mantener velocidades altas constantes, donde la resistencia del aire se lleva la mayor parte de la energía.
  • Así te afecta: confirma que la autonomía útil de un eléctrico depende hoy más de la eficiencia y del estilo de conducción que del tamaño de la batería, algo que abarata el coste por kilómetro y rebaja la factura de cada recarga.

El Porsche Carrera GT duplica su cotización y firma un récord de 6,7 millones de dólares

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El Porsche Carrera GT ha duplicado su cotización en nueve meses, pero el récord de 6,7 millones de dólares es la parte menos informativa de ese movimiento.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: los ejemplares estándar, de bajo kilometraje y bien documentados han pasado de una franja de 1,5 a 2 millones de dólares a otra de 3,1 a 3,7 millones entre enero y agosto de 2026, con remates en cuatro plataformas distintas.
  • No te lo puedes perder: el Carrera GT más caro vendido nunca no es el mejor de los supervivientes, sino un Paint-to-Sample Gulf Blue sobre Ascot Brown, único en esa combinación y con 2.807 millas, adjudicado en 6.715.000 dólares en Amelia Island.
  • Cifras y cotización: Porsche fabricó 1.270 unidades entre 2004 y 2006, 644 de ellas para Norteamérica, con un PVP original de 440.000 dólares. Del reparto estadounidense de colores, 362 fueron GT Silver y solo 19 Paint-to-Sample, según los datos recopilados por Hagerty.

De 1,5 a 3 millones: el suelo que se desplazó en nueve meses

Durante buena parte de 2023, 2024 y 2025, un Carrera GT correcto era un coche de entre 1,5 y 2 millones de dólares, y un resultado cercano al extremo bajo se leía como una venta sólida. En agosto de 2026, los ejemplares de color estándar y bajo kilometraje superaban los 3 millones en cuatro plataformas distintas. La distancia entre las dos fotografías es la noticia, no la cifra récord.

El recorrido tiene hitos precisos. RM Sotheby’s fijó el primer récord del modelo en 3.085.000 dólares en Arizona, en enero de 2026. La misma casa lo elevó a 3.305.000 en Miami en febrero con un GT Silver de 603 millas, entregado con facturas de un servicio de 89.395 dólares, y Gooding Christie’s adjudicó otro en 3.112.500 dólares en Amelia Island en marzo. Cuatro plataformas, cuatro confirmaciones del mismo suelo.

Los dos resultados extremos pertenecen a otra categoría. Broad Arrow vendió el 6 de marzo, también en Amelia Island, un Paint-to-Sample Gulf Blue sobre Ascot Brown con 2.807 millas por 6.715.000 dólares: el único Carrera GT construido en esa combinación. En julio, un Fayence Yellow de 9.250 millas alcanzó 4.575.500 dólares en Bring a Trailer, muy por encima de los siete resultados de coches amarillos que la guía de Hagerty había registrado desde 2012, cuyo techo nunca pasó de los 2 millones hasta 2024.

Conviene recordar que el primer millón llegó tarde. Mecum Monterey lo alcanzó en 2015, con 1.080.000 dólares, y el primer resultado por encima de 2 millones no se firmó hasta marzo de 2022, en la venta de Gooding en Amelia Island. Durante los años siguientes, la franja de 1,5 a 2 millones fue el hábitat natural del modelo, incluso cuando el mercado ya premiaba a otros superdeportivos de su generación.

El récord de 6,7 millones es una anécdota de color; los 3 millones que hoy paga un Carrera GT corriente son el verdadero cambio de suelo.

La pieza más elocuente de todo el año, sin embargo, no se vendió. En Monterey, en agosto de 2026, un ejemplar de 372 millas recibió pujas hasta los 4 millones de dólares y quedó sin adjudicar. Esa cifra marca con precisión dónde dejaron de pagar los compradores de coches estándar, y vale más que cualquier titular.

El color dejó de ser un matiz y se convirtió en un mercado

De las 1.270 unidades fabricadas entre 2004 y 2006, 644 se entregaron en Norteamérica con un PVP original de 440.000 dólares. El reparto de color en ese mercado, según los datos recopilados por Hagerty, fue de 362 GT Silver, 103 Basalt Black, 64 Seal Grey, 44 Fayence Yellow, 42 Guards Red y solo 19 Paint-to-Sample. Esa última cifra explica por sí sola el resultado de Amelia Island: cualquier especificación verificable fuera de catálogo convierte al coche en una pieza casi irrepetible. Para más contexto sobre el modelo, su entrada de Wikipedia resume la génesis del V10 y su breve ciclo comercial.

La prueba de que el mercado paga la rareza de fábrica y no el color en sí llegó el mismo fin de semana de Monterey. Un Carrera GT de 3.480 millas repintado en un rojo no original se adjudicó en 3.575.000 dólares en Mecum, en línea con los coches plateados. En esa misma venta, un Gemballa Mirage GT, número 24 de 25, alcanzó 3.960.000 dólares, 385.000 más que el coche de serie. El patrón se repite: se paga la escasez superpuesta a un coche ya escaso.

Un analógico que sube mientras el índice general retrocede

El contexto general no acompaña. El índice de mercado de Hagerty cayó hasta 171,04 en marzo de 2026, su nivel más bajo en más de cuatro años y un 17 por ciento por debajo del pico de diciembre de 2022. Sin embargo, Monterey generó un récord de 755,6 millones de dólares en ventas, con los superdeportivos modernos por encima de la mitad del total. El dinero no ha desaparecido: se ha concentrado en la parte alta del mercado.

Su sitio está en un club pequeño, el de los superdeportivos atmosféricos tardíos con cambio manual, sin control de estabilidad y con un V10 de origen competición; el Lexus LFA Nürburgring Package es el otro gran miembro de esa cohorte. La escasez del Carrera GT no cambió en 2026. Lo que cambió fue cuánto estaba dispuesto a pagar el comprador por ella. A ello se sumó un factor de uso: los fallos de suspensión que lastraron a las primeras unidades quedaron atados con una campaña de llamada a revisión en 2024, y los neumáticos modernos han vuelto al coche algo menos intimidante.

La comparativa de época explica el resto. Durante años, el Carrera GT se movió a una fracción de lo que costaban un Enzo o un F50. En Monterey 2026, un F50 firmó un récord de 14,6 millones de dólares, un F40 se vendió en 8,4 y un 288 GTO en 11,6, según los datos de Hagerty. Incluso después de doblarse, un Carrera GT estándar cuesta alrededor de un cuarto de lo que vale un F50. En paralelo, el modelo ha alcanzado la paridad con el 959: en julio de 2026, el mejor Carrera GT quedaba a 50.000 dólares del mejor 959 Komfort. Ambas cosas eran impensables hace cuatro años.

No todo el mapa es uniforme. Los resultados europeos fueron más bajos: alrededor de 2 millones de dólares en Artcurial, 2,64 millones en Mónaco por un ejemplar negro de mayor kilometraje y 1,65 millones en Alemania por un coche con problemas de historial. La diferencia entre una unidad con menos de 5.000 millas y documentación completa y otra con dudas supera ya el millón y medio de dólares, y la revisión mecánica pesa tanto como el cuentakilómetros.

La agenda de los próximos meses es clara. El Carrera GT que perteneció a Michael Schumacher está señalado para la venta de Mecum en Kissimmee, en enero de 2027. Habrá que ver si un ejemplar estándar por debajo de las 1.000 millas supera los 4 millones, y cuántas unidades llegan al mercado en el próximo semestre. Más listados y más pujas fallidas serían la primera señal de que el nuevo suelo empieza a ceder.

Para el coleccionista, la lectura útil es otra. El grupo de comparables de un Carrera GT plateado, de bajo kilometraje y con historial completo se sitúa entre 3,1 y 3,7 millones de dólares; el Gulf Blue y el amarillo no son comparables de un plateado. El mercado ya no ofrece un valor único, sino un rango amplio que fijan el kilometraje, la documentación y la especificación de fábrica. Esa lección vale más que cualquier cifra récord.

Hagerty resucita un Camaro Pace Car de 1967 tras 50 años en un desguace

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Hagerty se ha puesto un ultimátum y lo ha grabado. El equipo de su serie Driveway Finds llevaba seis años prometiendo devolver a la carretera un Camaro Pace Car de 1967 y en el episodio más reciente se plantó una fecha: del viernes al domingo, sin excusas. Cuarenta y ocho horas para que un coche que llevaba medio siglo parado se mueva por sí mismo.

El protagonista es uno de los Camaros más singulares que han pasado por el taller del canal. Según explica el propio programa, se trata de una de las dos o tres centenas de unidades Pace Car fabricadas en 1967, una serie ligada a las 500 Millas de Indianápolis. Hagerty lo compró hace seis años y desde entonces había ejercido de adorno inmóvil en la nave. Antes, sostienen, llevaba desde los años 70 en el mismo desguace.

Un Pace Car de 1967 que llevaba medio siglo parado

El coche llegó al taller en un estado que el equipo describe sin dramatismo: carrocería sin pintura definitiva, piezas repartidas por ubicaciones distintas y un subframe provisional montado una noche a las once para poder empujarlo. Nada de eso era nuevo. Lo nuevo era la fecha marcada en el calendario.

El subframe definitivo, también de Camaro de 1967, ya venía con rótulas y frenos nuevos. Las piezas, en cambio, llevaban seis años acumuladas en cajas. En el vídeo se nota la incertidumbre: nadie está del todo seguro de que esos contenedores guarden todo lo necesario para terminar el coche en un fin de semana.

48 horas y una fecha límite autoimpuesta

La premisa del capítulo tiene su gracia porque los dueños del coche son ellos mismos. Lo reconocen sin rodeos: durante años culparon al calendario, a otros proyectos y a la falta de tiempo. El problema eran ellos. Así que la solución fue la más simple y la más incómoda a la vez, fijar un objetivo público y trabajar contra el reloj.

El viernes se les echa la noche encima moviendo la carrocería hacia el interior del taller. El sábado aparecen los amigos, que es el momento en que el proyecto empieza a parecer viable. Todo el episodio se sostiene sobre esa tensión doméstica: coche, reloj y una lista de tareas que no admite distracciones.

Podíamos dejar que el Pace Car siguiera siendo adorno de jardín o usar las piezas que tenemos para devolverlo a la carretera y empezar a disfrutarlo.

— Hagerty

El 396 que pasó 30 años en un contenedor

La pieza más cara de todo el montaje es el motor. Se trata de un 396 big block de 1966 que, según el programa, estuvo tres décadas guardado en un contenedor sin que nadie lo tocara. Es un bloque correcto en números y en fecha para este coche, una condición que en el mundo de la restauración pesa mucho a la hora de valorar un ejemplar.

El motor dio guerra antes de arrancar. El equipo sacó el árbol de levas, montó uno nuevo y se topó con una particularidad de los big block de 1965 y 1966: necesitan una ranura en la parte trasera del árbol que permita subir aceite hasta los balancines. No la traía, así que la mecanizaron a mano. Es la clase de detalle que decide si un motor dura o se destruye en los primeros kilómetros.

Un shifter que no encaja y pintura sobre grava

Los problemas de encaje se acumulan. Querían montar un cambio Hurst porque funciona mejor, pero la varillaje no cuadra con el agujero practicado en el piso. Tocó recurrir al Muncie de fábrica, que tampoco parece compatible con la transmisión disponible. En el vídeo lo dejan caer con sinceridad: ya veremos si funciona.

La pintura se aplicó al aire libre, sobre grava, una práctica que el propio canal desaconseja. El objetivo no era un acabado perfecto, sino dejar el coche de un solo color y en marcha. El frontal se compró por separado hace unos cinco años, localizado en un almacén, y las puertas y el maletero sí lucían pintura reciente.

La filosofía del que ruede frente a la restauración de concurso

Detrás de las prisas hay una decisión editorial interesante que Hagerty explica con calma en mitad del episodio. El Pace Car podía quedarse quieto esperando el momento y el presupuesto para una restauración de concurso, o podía montarse con lo que había y empezar a rodar.

El equipo eligió lo segundo y lo justificó sin ambigüedades. La perfección puede esperar; la experiencia de conducir, no. Es una postura que choca con la ortodoxia del coleccionismo, donde el valor suele medirse por la fidelidad al estado original y por la documentación, no por los kilómetros acumulados.

Qué significa esto para el aficionado

El Camaro de 1967 fue el primer año de producción del modelo, un dato que explica buena parte de su peso en el mercado. La vinculación con Indianápolis se traduce habitualmente en valores superiores a los de un Camaro equivalente sin esa historia. En ese contexto, un coche como el de Hagerty vale más terminado y rodando que desmontado, aunque el acabado no sea de exposición.

Para el lector que sigue el mercado de clásicos, el episodio deja una lección práctica. La restauración perfecta es un horizonte que muchos propietarios nunca alcanzan, y mientras la persiguen sus coches se degradan en un garaje. El enfoque de Hagerty invierte el orden: primero devolver el vehículo a la circulación con lo que haya, después decidir si merece una intervención mayor. El riesgo es evidente, piezas provisionales que se quedan para siempre o trabajos de pintura que habrá que rehacer antes de lo previsto. El beneficio también lo es: un coche que se usa se mantiene mejor que un coche que solo se admira.

Hay además una dimensión de contenido que no conviene pasar por alto. La serie funciona precisamente porque convierte el proceso en el espectáculo, con sus errores, sus improvisaciones y sus plazos imposibles incluidos. El drama no está en el resultado final, sino en la posibilidad real de que llegue el domingo y el coche no arranque.

Queda la pregunta de siempre, la que divide a coleccionistas y conductores: ¿un coche histórico está para conservarse o para usarse? Hagerty ha respondido con hechos, aunque el veredicto definitivo lo dará el motor cuando gire la llave. Merece la pena comprobar si el plazo se cumplio.

Puedes ver el vídeo completo aquí: We built a 1967 Camaro Pace Car with a 396 big block in 48 Hours! | Driveway Finds.

Youtube video

Jay Leno descubre cómo Emory recreó el primer Baja Bug perdido como homenaje a su padre

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Hay coches que se restauran y coches que se resucitan. El primer Baja Bug —el Volkswagen Beetle que abrió una manera enteramente nueva de entender el off-road californiano— acabó destrozado hace décadas. En su último episodio, Jay Leno’s Garage muestra cómo Rod Emory, hijo del hombre que lo construyó, se propuso devolverlo a la vida. No como una pieza de museo, si no como un regalo para su padre.

El programa de Jay Leno lleva años haciendo lo mismo con una eficacia difícil de discutir: sentar a dos personas delante de un coche y dejar que la conversación haga el resto. Aquí el vehículo no es un objeto cualquiera. Es el punto de partida de una familia, de un taller y, en buena medida, de una disciplina entera.

Una historia que arranca en el desierto

El Baja Bug no salió de un despacho de diseño. Salió de la necesidad. Un Beetle era barato, fiable y se podía reparar con herramientas básicas en mitad de la nada. La receta que se impuso con los años era sencilla de enunciar y complicada de ejecutar bien: recortar los guardabarros, elevar la suspensión, montar ruedas más grandes y aligerar todo lo que se pudiera. El resultado no brillaba por potencia. Brillaba por seguir funcionando cuando los demás ya se habían quedado tirados. Según la tradición del off-road del sur de California, uno de los primeros ejemplares de esa fórmula salió del entorno de Gary Emory, el padre de Rod y figura clave de la escena local de repuestos y preparaciones.

El taller donde empezó todo

Rod Emory creció entre coches desmontados. Antes de convertirse en referencia mundial de las restauraciones de altísima factura, aprendió el oficio mirando a su padre. Hoy dirige Emory Motorsports, un taller con nombre propio en el universo de los Porsche 356 reinterpretados, pero el episodio insiste en ese hilo conductor: lo que hoy es una empresa reconocida empezó siendo un chaval que pasaba las tardes en un garaje que olía a aceite.

Gary Emory pertenece a esa generación de personajes que sostuvieron la cultura del automóvil modificado en Estados Unidos sin aspirar nunca a los titulares. Su taller y su archivo de piezas funcionaron durante décadas como memoria viva de una época. Por eso el coche que se reconstruye en el vídeo no vale solo por lo que es, sino por lo que representa para quien lo construyó la primera vez.

Reconstruir un coche que ya no existe

El primer Baja Bug se perdió, y ahí está el corazón del episodio. Rehacerlo implica trabajar sin el original delante. Hay que apoyarse en fotografías, en recuerdos y en el criterio de quien estuvo allí cuando todo ocurrió. El programa sigue ese proceso y lo presenta como lo que es: un ejercicio de arqueología mecánica que va mucho más allá de una restauración convencional.

Es también el punto en el que el vídeo se separa del contenido de taller al uso. La conversación no gira alrededor de cifras de potencia ni de tiempos por vuelta, sino de la fidelidad de un detalle, de la decisión de conservar una imperfección o de la pregunta incómoda de cuándo una recreación deja de ser un homenaje y pasa a ser otra cosa distinta.

Reconstruir el primer Baja Bug no era recuperar un coche, era devolverle a su padre un pedazo de su propia historia.

— Rod Emory, en Jay Leno’s Garage

Bruce Meyers y la edad dorada del off-road

Para entender el contexto conviene retroceder a mediados de los sesenta. En 1964, Bruce Meyers presentó el Meyers Manx, un buggy de fibra de vidrio montado sobre chasis de Beetle que revolucionó la escena del desierto y dejó huella en las pruebas de Baja California. El Baja Bug y el buggy son primos hermanos: ambos parten del mismo donante humilde y ambos demuestran que la diversión no depende del presupuesto. En el episodio, esa genealogía sirve para explicar cómo una ocurrencia de taller terminó convertida en categoría propia dentro de la cultura off-road.

Qué significa hoy un homenaje así

Para el aficionado, la lectura inmediata es emocional: un hijo que dedica años de trabajo a reconstruir el coche que su padre construyó y perdió. Para el mercado, la lectura es distinta. Las piezas con historia propia —y las recreaciones firmadas por talleres con reputación— se han convertido en objetos codiciados, con valores que poco tienen que ver con lo que cuesta fabricarlas. Emory Motorsports es precisamente uno de esos nombres capaces de sostener esa prima.

Hay algo más interesante en el fondo del asunto. En un momento en el que buena parte del contenido sobre automoción se organiza alrededor de lanzamientos y especificaciones, un vídeo de veinte minutos sobre un Beetle recortado y un padre recuerda que la cultura del motor se transmite por vía familiar. Los coches que importan casi nunca son los más rápidos, sino los que tienen una historia detrás que alguien puede contar sin mirar una ficha técnica. Y esa es, sospecho, la razón por la que Jay Leno sigue teniendo algo que decir después de tantos años de programa.

Queda la pregunta de fondo, que el episodio deja flotando: cuando el original ya no existe y lo que se conserva es la memoria de quienes lo vieron rodar, ¿qué estamos mirando exactamente al contemplar la reconstrucción? Un coche, sin duda. Pero también una forma de no dejar que ciertas cosas desaparezcan del todo.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Jay Leno’s Garage en YouTube.

MG3 Hybrid MY26.5: la actualización que reduce ruido, afina el acelerador y mantiene la etiqueta ECO

El MG3 Hybrid+ recibe la actualización MY26.5: menos ruido, menos vibración y una respuesta más inmediata al acelerador, con la etiqueta ECO intacta. El híbrido más barato del mercado español mantiene sus 194 CV y el consumo homologado de 4,4 l/100 km, pero cambia lo que el conductor percibe cada vez que arranca y acelera.

La revisión no busca más potencia. Busca que el conjunto se sienta más fino. MG ha trabajado sobre el motor eléctrico y el generador para reducir las vibraciones y el ruido que llegan al habitáculo, y para que el empuje sea más directo al pisar el pedal derecho. Son ajustes de refinamiento, ese territorio difuso donde un coche deja de sonar a máquina.

Qué cambia en la parte eléctrica y cómo se nota al volante

El esquema mecánico es el mismo que ya conocíamos: un motor de gasolina de 1.5 litros y 102 CV que trabaja junto a un eléctrico de 136 CV, una batería de 1,83 kWh y una transmisión automática de tres velocidades. Nada de eso cambia. Lo que cambia es cómo se gestionan y se entregan esas fuerzas.

El resultado es una conducción más silenciosa, con menos vibraciones y una respuesta más inmediata al acelerar. También se habla de un mejor rendimiento sostenido y de mayor eficiencia en condiciones reales. Habrá que conducirlo para comprobarlo en carretera abierta, pero el enfoque es clarísimo: menos ruido, más suavidad.

Hay un detalle práctico que conviene entender. Este es un híbrido completo (HEV): no se enchufa, se autorrecarga y aprovecha cada deceleración para recuperar energía. La batería permite circular en modo eléctrico cuando las condiciones lo permiten, aunque no da para muchos kilómetros seguidos sin gasolina. Esa gestión es justo la que se ha retocado, y explica que el coche suene menos y responda mejor sin ganar un solo caballo.

Afinar un híbrido no es darle más potencia: es conseguir que el paso entre eléctrico y gasolina no se note y que el silencio no se rompa al primer acelerón.

En ciudad, que es su hábitat natural, el efecto se traduce en arrancadas más limpias desde parado y menos brusquedad cuando el motor térmico entra en escena. En carretera, en una respuesta más lineal al pedir aceleración para incorporarse o adelantar.

Más allá del motor: cabina, conectividad y el acabado más barato

La actualización también entra al habitáculo, aunque de forma discreta. Los acabados Standard, Comfort y Business estrenan una nueva tela negra, mientras que el Luxury incorpora un tapizado negro con aspecto de cuero y ante. No son cambios que se vean en una foto, pero suman en eso que se percibe al sentarse: un interior con mejor presencia.

En cuanto al equipamiento, el MG3 se mantiene generoso para su precio. Su utilidad se apoya en tres frentes:

  • Conectividad: pantalla central de 10,25 pulgadas del sistema multimedia y cuadro digital de 7 pulgadas de serie desde el acabado de acceso, con Apple CarPlay y Android Auto para llevar el móvil al salpicadero.
  • Ayudas a la conducción: el paquete MG Pilot reúne los asistentes ADAS más habituales, con control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril y asistente de crucero inteligente. El acabado Luxury añade asistente de ángulo muerto, alerta de tráfico cruzado trasero, advertencia de cambio de carril, cámara de 360 grados y faros full-LED.
  • Comodidad: el Comfort incorpora llantas de aleación de 16 pulgadas, sensor de lluvia, arranque sin llave y retrovisores calefactados y abatibles eléctricamente.

Con 4,11 metros de largo, sigue siendo un utilitario de cinco puertas pensado para la ciudad, con la garantía de siete años o 150.000 kilómetros como argumento de compra. Y con un precio que arranca en 17.840 euros incluyendo el descuento por financiar, lo que lo mantiene como el híbrido más asequible del mercado español en 2026.

MG no desglosa las condiciones de esa oferta ni cuánto cuesta la versión al contado, así que conviene preguntar en el concesionario antes de firmar: el precio final depende del tipo de financiación. Además, para pedidos aprobados y unidades matriculadas durante este mes de septiembre, la marca incluye dos mantenimientos gratuitos con un límite de dos años o 48.000 kilómetros.

Qué significa esto para el híbrido más barato de 2026

El contexto importa. El MG3 Hybrid+ juega en el mismo terreno que el Toyota Yaris Hybrid y el Renault Clio E-Tech, y lo hace con una ventaja incómoda para sus rivales: más potencia declarada y un precio de partida difícil de igualar en un híbrido completo sin enchufe.

Ahí está su tesis. No compite por ser el más silencioso ni el de mejor acabado, compite por ofrecer la mayor cantidad de coche por euro. La actualización MY26.5 refuerza esa idea por la vía del refinamiento: en vez de añadir equipamiento de relumbrón, corrige lo que más se nota en el día a día del conductor urbano, que es el ruido de fondo, la vibración del volante y la contundencia al arrancar desde un semáforo.

Conviene saber qué mirar antes de decidir. Primero, el tipo de híbrido: un HEV no se enchufa y no da etiqueta CERO, pero sí etiqueta ECO de la DGT, con las ventajas de acceso a zonas de bajas emisiones que eso implica en las grandes ciudades. Segundo, el equilibrio entre acabados: el salto al Luxury añade seguridad activa relevante, como el asistente de ángulo muerto o la cámara de 360 grados.

La evolución previsible apunta en la misma dirección: ajustes de software y calibración de la tecnología híbrida que llegan sin cambiar la mecánica. En un utilitario, la diferencia entre un coche correcto y uno recomendable rara vez está en la ficha técnica. Está en lo que se oye al arrancar.

Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: 194 CV de potencia combinada, 4,4 l/100 km homologados y un precio de partida de 17.840 euros con el descuento por financiar.
  • Lo que equipa: motor de gasolina de 1.5 litros y 102 CV, eléctrico de 136 CV revisado, generador ajustado, batería de 1,83 kWh, cambio automático de tres velocidades, pantalla central de 10,25 pulgadas, cuadro digital de 7 pulgadas, Apple CarPlay y Android Auto, paquete MG Pilot y cámara de 360 grados en el Luxury.
  • Así te afecta como conductor: menos ruido y vibración dentro del habitáculo, arrancadas más suaves desde parado y una respuesta más inmediata al acelerar en ciudad, con la etiqueta ECO como ventaja de acceso a las zonas restringidas.

Cómo recurrir una multa de la DGT: 20 días de alegación o el 50% por pronto pago

Recurrir una multa de la DGT se decide en 20 días naturales. En ese plazo puedes pagar con el 50% de descuento o presentar alegaciones, pero no las dos cosas a la vez.

El contador arranca cuando recibes la notificación, no cuando el radar o el agente captó la infracción. Ese matiz, que muchos conductores pasan por alto, marca la diferencia entre ahorrarte la mitad del importe o jugarte el tipo completo. La mayoría de sanciones llegan por correo tras un control de velocidad o una campaña de la Guardia Civil de Tráfico, y todas se tramitan con reglas idénticas.

Qué plazos tienes y qué ocurre con cada opción

La sede electrónica de la DGT concentra todo el trámite. Desde ahí puedes consultar el expediente, pagar la sanción o presentar el escrito de alegaciones sin moverte de casa. Lo primero que debes entender es que el plazo no se amplía por vacaciones ni por despiste: son 20 días naturales contados desde el día siguiente al de la notificación.

La base legal está en la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, cuyo texto consolidado puedes consultar en el BOE. Ahí se fijan tanto los plazos como el régimen de descuentos, y el procedimiento sancionador no perdona ni un día.

Si eliges el pronto pago, abonas el 50%. Una multa de 200 euros se queda en 100 euros. Eso sí, al pagar renuncias a recurrir y, si la sanción lleva aparejada pérdida de puntos, esa detracción se mantiene intacta. Pagar rápido ahorra dinero, no carnet.

Si decides alegar, no pagues nada todavía. Presentas el escrito con tus pruebas y esperas la resolución. Mientras el expediente sigue vivo conservas el derecho a impugnar, pero pierdes el descuento: si te dan la razón no debes nada; si te la deniegan, tendrás que abonar el importe íntegro y, para seguir peleando, acudir a la vía contencioso-administrativa.

Ojo a esto: pagar primero y recurrir después es el error más habitual. Si aceptas el descuento, aceptas la sanción. La administración entiende que has renunciado a defenderte.

Pagar pronto te ahorra la mitad de la multa, pero te cierra la puerta a alegar: hay que elegir con cabeza, no con prisa.

Paso a paso, cómo recurrir una multa

PasoQué hacerDetalle clave
1Revisar la notificaciónComprueba matrícula, fecha, lugar y tipo de infracción. Un error de identificación puede anular el expediente.
2Elegir entre pagar o alegarSi abonas el 50%, renuncias a recurrir. Si alegas, no pagues y espera la resolución.
3Presentar las alegacionesHazlo en la sede electrónica con tus pruebas dentro de los 20 días naturales.

Cuándo merece la pena recurrir y cuándo no

No todas las multas se pueden tumbar. La impugnación tiene recorrido cuando hay un fallo formal en la notificación, cuando el cinemómetro no estaba calibrado o cuando el titular del vehículo no coincide con quien conducía. Ahí el expediente cae por defecto de forma.

También gana fuerza si puedes demostrar que no eras tú quien iba al volante, algo frecuente en las sanciones que reciben empresas. En ese caso el procedimiento pasa por identificar al conductor real dentro del plazo que fija la administración.

Lo que no funciona es recurrir por sistema alegando que no lo sabías o que ibas con prisa. Esas excusas no tienen recorrido jurídico y solo te harán perder el descuento del 50% sin ganar nada a cambio.

El error más caro y cómo evitarlo

El pronto pago es la vía más rápida y barata cuando no tienes argumentos sólidos. Abonando dentro de los 20 días naturales reduces el importe a la mitad, tanto si la sanción es leve como grave. El descuento del 50% no toca los puntos: si te han detraído 6 puntos por usar el móvil, los pierdes igual.

Conviene saber que el plazo se cuenta de fecha a fecha y que los días festivos no lo interrumpen. Si el último día cae en domingo o festivo, se traslada al siguiente día hábil, pero no te fíes: presenta la alegación o el pago con margen suficiente.

La vía electrónica es la más segura porque deja registro exacto de la fecha de presentación. Guarda siempre el justificante. Si algún día necesitas demostrar que actuaste a tiempo, ese resguardo vale más que cualquier palabra.

Guantes de moto obligatorios desde el 1 de octubre: la DGT multa con 200 euros si no los llevas

Los guantes de moto son obligatorios desde el 1 de octubre, y también el calzado cerrado. Si te paran sin ellos, la multa es de 200 euros.

No hay excepciones por trayecto corto ni por ciudad. Da igual que salgas a por el pan en un escúter o que te hagas 400 kilómetros de ruta: la norma no distingue entre un desplazamiento de cinco minutos y un viaje largo. Cualquiera que vaya sobre una moto o un ciclomotor tendrá que llevar guantes homologados y un calzado que cubra el pie por completo.

Es una de las piezas de la reforma del Reglamento General de Circulación que la DGT venía avisando desde el verano, y llega con la temporada de playa ya cerrada. Las chanclas, las sandalias, los Crocs y cualquier otro zapato abierto quedan oficialmente fuera de juego sobre una moto.

Tráfico justifica el cambio por seguridad: los pies y los tobillos son las zonas más expuestas en una caída, incluso a baja velocidad. Un zapato abierto no protege frente a golpes, rozaduras o aplastamientos. Uno cerrado reduce ese riesgo de forma considerable.

Qué cambia exactamente el 1 de octubre

La obligación no menciona marcas ni modelos concretos: exige que el guante esté homologado y que el calzado cierre el pie. Eso significa que una zapatilla deportiva cerrada cumple el requisito legal, aunque no sea lo más recomendable si lo que buscas es protección real en caso de caída.

Muchos motoristas se preguntan si vale cualquier guante que tengan por casa. La respuesta es que no: la norma habla de guantes homologados, lo que deja fuera los de lana, los de bricolaje o los de disfraz. Los específicos de moto llevan refuerzos en nudillos y en la palma, y no cuestan una fortuna.

A partir de ahí, cada conductor decide si se queda en el mínimo que pide la ley o sube un escalón. En el mercado hay calzado para motoristas con aspecto de zapato informal, con protecciones en el tobillo y en la planta, y sin la apariencia de una bota pesada. Prácticamente todas las marcas tienen su propia versión.

La ley te pide cubrir el pie; una caída a 30 km/h te va a pedir bastante más que eso.

Cuánto cuesta en euros y a quién afecta

La sanción por circular sin guantes o con calzado inadecuado es de 200 euros. Si pagas en los 20 días siguientes a la notificación, se queda en 100 euros gracias al descuento por pronto pago. Los agentes pueden sancionar en cualquier control, en ciudad o en carretera, y la obligación alcanza a todos los motoristas sin distinción: noveles, veteranos y profesionales.

Conviene leer la notificación con calma cuando llegue. Además del importe, hay que comprobar si la infracción lleva aparejada detracción de puntos, un detalle que genera dudas y que merece confirmarse antes de decidir si pagas o presentas alegaciones.

normativa motos 1 octubre

Por qué la DGT cambia ahora el reglamento

Los colectivos de motoristas llevaban años reclamando que el equipamiento mínimo dejara de ser una recomendación y pasara a ser una obligación. El argumento que esgrimen es sencillo: en moto cualquier prenda protege poco, pero un zapato de playa no protege nada. Con las chanclas, el pie va descubierto y a merced del asfalto en el primer golpe.

La novedad no llega sola. El texto del que forma parte esta medida toca varios elementos del equipamiento sobre dos ruedas, y la DGT ha anunciado que vigilará su cumplimiento en los controles habituales. La fecha elegida tampoco es casual: el 1 de octubre coincide con el cierre de la temporada de playa y con el arranque del curso, cuando el uso de la moto repunta en ciudad.

Para el conductor de a pie, el consejo es el mismo que se da con el casco: no lo dejes para el día que te paren. Guardar unos guantes homologados y un calzado cerrado en el baúl cuesta poco y resuelve cualquier control imprevisto. A partir del 1 de octubre, la comodidad deja de ser un argumento válido sobre una moto.

Comprar un coche de segunda mano: los 3 fallos ocultos que arruinan la ITV y cuestan hasta 2.000 euros

Comprar un coche de segunda mano se ha convertido en la opción mayoritaria en España: 1.069.372 operaciones en el primer semestre, un 5% más. El problema casi nunca está en el anuncio, sino en lo que el anuncio no cuenta.

Qué se esconde en el historial: los tres fallos que acaban en la ITV

El análisis de Carfax sobre 1.343.965 vehículos que cambiaron de titular entre enero y julio de 2026 deja un retrato incómodo. Los turismos transferidos son de media más jóvenes que el parque nacional: 12 años y 169.128 kilómetros, frente a los 14,95 años y 176.270 kilómetros del conjunto de coches que circula por España. La letra pequeña es que arrastran más cicatrices: el 56% presenta al menos un factor de riesgo en su historial, cinco puntos porcentuales por encima del 51% general.

Esos factores acaban, casi siempre, en la misma casilla: la ITV. El odómetro —el contador de kilómetros— manipulado aparece en el 2% de las unidades analizadas. El dato parece bajo, pero cuando te toca significa que los mantenimientos que creías hechos nunca se hicieron.

Los antecedentes de daños o accidentes afectan al 39% de los vehículos transferidos. Y el origen pesa: el 13% procede de flotas de alquiler, frente al 7% del parque nacional, mientras que los importados suponen el 10% y acumulan 192.888 kilómetros de media. En la práctica, un coche con cuatro dueños anteriores de media es un coche con cuatro historiales que reconstruir.

Checklist rápida

#Qué revisarDetalle clave
1Historial de mantenimientoPide facturas y libro sellado. Si no hay papeles del cambio de aceite, de la correa o de los frenos, asume que toca hacerlos tú.
2Kilometraje realContrasta los kilómetros con las fichas de la ITV y con el desgaste interior. Un 2% de los coches transferidos muestra inconsistencias en el odómetro.
3ITV y pegatina ambiental DGTComprueba la fecha de la última inspección y los defectos anotados. La pegatina debe corresponder a la matrícula y a la homologación del vehículo.

Cómo detectarlos tú mismo antes de pagar

revisar coche usado

Antes de soltar un euro hay cuatro comprobaciones que no cuestan nada y que descartan la mayoría de las sorpresas. Ninguna sustituye a una revisión profesional, pero todas se hacen en veinte minutos y con una linterna.

  • Pide el historial y contrástalo. Solo el 39% de los compradores lo solicita, y es la gestión más rentable de toda la operación: facturas del taller, libro sellado y ficha de la última ITV.
  • Mira el desgaste interior. Volante, pedales, pomo del cambio y asientos delatan más kilómetros que el propio cuadro de instrumentos.
  • Prueba el coche en frío. Arranca con el motor frío, escucha ruidos y verifica que no quede ningún testigo encendido en el cuadro.
  • Revisa neumáticos y papeles. La ley exige 1,6 milímetros de dibujo; por debajo, el defecto es grave en la ITV y la multa puede llegar a 200 euros. En la web oficial de la DGT puedes consultar los datos administrativos del vehículo.

Un coche usado sin historial no es una ganga: es una factura aplazada que se paga entera durante el primer año.

Cuánto cuesta no revisar antes de comprar

El coste de saltarse las comprobaciones no llega en el momento de la firma, sino seis meses después. Las tarifas medias del sector sitúan una correa de distribución completa entre 400 y 700 euros; un juego de neumáticos de gama media, entre 300 y 600; y una suspensión con amortiguadores y silentblocks, por encima de los 800 euros. Suma dos de esos frentes y la factura pasa de los 2.000 euros.

Por eso el 43% de los usuarios encuestados descartó una compra después de revisarla a fondo: en el 45% de los casos pesó un historial deficiente y en otro 45%, la información falsa del vendedor. El 30% reconoce haber vivido de cerca una situación de fraude en la compraventa. No es desconfianza gratuita, es memoria.

La recomendación es directa: pide el historial antes de negociar el precio, comprueba los kilómetros con la ficha de la ITV y arregla lo urgente en un taller de confianza antes de la siguiente inspección. Si el coche supera los cuatro años, la ITV toca cada dos. Y si la pegatina ambiental no cuadra con la matrícula, ahí ya hay algo que no se sostiene.

Conducir sin carné supera a los positivos en alcohol: el delito de tráfico con más condenas

Las condenas por conducir sin carné superaron por primera vez a las dictadas por alcohol y drogas en España. La última Memoria de la Fiscalía General del Estado contabiliza 74.560 sentencias por delitos contra la seguridad vial, y algo más de la mitad —39.127, el 52,6%— castigaron a quienes no tenían permiso de conducir o lo tenían fuera de vigor.

El bloque de quienes se pusieron al volante ebrios o drogados sumó 31.159 resoluciones, el 41,8% del total. Es la cifra más baja desde 2011, y la propia Fiscalía apunta a que parte de la explicación está en que la Guardia Civil hizo un 17% menos de controles de alcohol y drogas, aunque el número de pruebas superó los seis millones.

Detrás de la cifra hay tres perfiles distintos: quien nunca se ha sacado el permiso, quien ha perdido todos los puntos y quien lo tiene retirado por un juez. En los tres casos, sentarse al volante es un delito.

Qué dice el balance de la Fiscalía

El documento, publicado por El Mundo, retrata un delito que no deja de crecer. Conducir sin carné figura en el Código Penal desde 2008 y es el único delito de tráfico que crece: un 30% en algo más de una década. Mientras las condenas por alcohol y drogas tocaban mínimos, las de quienes se sientan al volante sin autorización escalaban hasta el primer puesto.

Por comunidades autónomas, las cifras dibujan un mapa desigual. Cataluña concentra el mayor número de condenas (18.051), seguida por Andalucía (12.197) y la Comunidad de Madrid (8.733). Además, siete de cada diez acusaciones se resolvieron por la vía rápida, mediante diligencias urgentes o juicios rápidos.

Mientras las condenas por alcohol y drogas caen a mínimos, las de quienes conducen sin permiso llevan subiendo sin freno desde 2008.

El total de sentencias condenatorias de 2025 es el segundo más bajo desde 2010, año en que arrancó el registro. Solo queda por debajo el propio 2010, con 66.648 resoluciones. El máximo histórico corresponde a 2020, con 104.600 condenas. Eso sí, la Fiscalía no ofrece una explicación cerrada de por qué este delito concreto es el único que sube.

El 90% suspendería hoy el examen teórico

Un estudio de la Fundación Línea Directa pone cifra a la otra cara del carné: nueve de cada diez conductores no aprobarían hoy el examen teórico. En números redondos, unos 26 millones de personas no alcanzarían el mínimo, y solo un 8,1% se quedaría en los tres errores o menos que marcan el aprobado.

El motivo, según la propia fundación, es que el 77% no ha recibido formación vial desde que sacó el permiso. Los peores resultados se dan en Canarias (95,9% de suspensos) y Extremadura (95,7%); el mejor, en Galicia, con un 87,1%. El porcentaje empeora con la edad: pasa del 89,8% entre los 18 y los 30 años al 92,2% entre los 44 y los 55, y suma dos puntos más por encima de esa franja.

Las mayores lagunas están en todo lo relacionado con motos y ciclomotores, en la interpretación de la señalización vertical, horizontal y luminosa y en la normativa vial, donde entran los límites de velocidad o las prohibiciones de circular. Como referencia, en 2024, último año con datos oficiales, la DGT registró alrededor de 1,05 millones de exámenes teóricos y cerca de la mitad de los aspirantes suspendió.

Qué hay detrás y qué conviene vigilar

El informe deja dos tendencias que se cruzan. Por un lado, las condenas por alcohol y drogas caen a su nivel más bajo en más de una década, algo que la Fiscalía liga a la menor actividad de control.

Por otro, el delito de conducir sin carné, vigente desde 2008, encadena subidas y ya es el más castigado. Queda por ver si el repunte responde a más infractores o a que ahora se detecta mejor: los datos de 2025 no permiten separar del todo las dos cosas, porque los controles también bajaron.

La comparación entre territorios tampoco es homogénea. Cataluña, Andalucía y Madrid concentran la mayoría de las resoluciones, un reflejo de su población y de su tráfico, pero también de la intensidad con que cada comunidad persigue este delito. En el lado de la formación, el estudio de la Fundación Línea Directa deja una conclusión incómoda, la que resume su directora general, Mar Garre: ‘El estudio demuestra que aprobar el carné no puede ser el punto final de la formación vial’.

El próximo gran termómetro llegará con la Memoria de la Fiscalía correspondiente a 2026, previsiblemente ya en 2027. Hasta entonces, el foco está en dos frentes que no acaban de acompañar: unos controles en descenso y una formación vial que, para la mayoría de los conductores, terminó el mismo día que obtuvieron el permiso.

Qué cubre el seguro del coche eléctrico respecto a la batería y cómo responde la garantía del fabricante

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El seguro del coche eléctrico cubre daños, robo y asistencia; la garantía del fabricante responde por los defectos de la batería. Son dos protecciones distintas, con condiciones, duración y vías de reclamación diferentes. Confundirlas es el error más habitual cuando aparecen los primeros avisos de pérdida de autonomía.

Qué cubre el seguro y qué cubre la garantía de la batería

A grandes rasgos, el seguro del coche eléctrico protege el vehículo frente a daños y robo, y añade la asistencia en carretera. La garantía comercial del fabricante responde por defectos internos: celdas o módulos que fallan, errores del sistema de gestión térmica o pérdida de capacidad por debajo del umbral pactado. Según el análisis de RACE sobre la garantía de la batería, conviene no confundirla con la garantía legal de conformidad.

La garantía específica de la batería de tracción suele cubrir varios supuestos concretos:

  • Degradación excesiva por debajo del umbral fijado por el fabricante.
  • Defectos de fabricación en celdas o módulos.
  • Averías en el sistema de gestión térmica de la batería.
  • Fallos de la unidad BMS, el sistema electrónico que controla carga y potencia.

Fuera quedan, según las condiciones de cada marca, los daños externos por accidente, golpes en los bajos, inundaciones o incendios, además de la manipulación no autorizada o el uso de cargadores no compatibles. Aquí es donde entra el seguro: un seguro a todo riesgo responde por esos daños, mientras la garantía solo actúa ante defectos de origen.

La clave está en distinguir defecto de daño: la garantía responde del primero y el seguro, del segundo.

La capacidad de la batería se mide con el SOH (State of Health), un indicador que estima cuánta capacidad conserva respecto a cuando era nueva. Conviene no confundir la capacidad útil, la autonomía en kilómetros y la degradación, el desgaste químico natural e irreversible.

Cuánto dura la garantía de la batería según la marca

Lexus ofrece una de las coberturas más amplias para la batería de su UX 300e: hasta 10 años o 1.000.000 de kilómetros manteniendo el 70% de la capacidad. Tesla extiende el límite a 8 años o 240.000 kilómetros en los Model S y Model X. Kia equipara la garantía del acumulador a la del resto del vehículo, con 7 años o 150.000 kilómetros.

Otras marcas fijan el límite solo por kilometraje dentro de un periodo de ocho años: MG hasta 150.000 km, Dacia 120.000 km y Smart 100.000 km, según recoge el análisis de RACE. La horquilla es amplia y las condiciones concretas dependen de la marca, el modelo y el mercado, por lo que conviene leer la letra pequeña antes de dar por hecho que un fallo entra en garantía.

Cómo reclamar por la vía correcta y qué conviene revisar

Si aparece una pérdida de autonomía que no se explica por el uso, o un aviso de avería del sistema de alta tensión, conviene acudir a un taller que haga un diagnóstico con los procedimientos del fabricante y preparar la documentación del vehículo y el historial de mantenimiento.

Con el diagnóstico en la mano, si se confirma un defecto cubierto, arranca el proceso de reparación o sustitución: según el diseño de la batería, puede bastar con cambiar módulos concretos o ser necesario reemplazar el conjunto completo.

Si la marca deniega la cobertura alegando negligencia, el usuario puede pedir por escrito el motivo de la negación, solicitar una valoración independiente del estado de la batería y presentar una hoja de reclamaciones ante las juntas de arbitraje de consumo.

Desde el punto de vista del seguro, merece la pena revisar si la póliza incluye el vehículo en modalidad a todo riesgo, la única que responde por daños propios de la batería. También conviene anotar la fecha de fin de la garantía del fabricante para no quedarse sin ninguna de las dos redes.

El mercado eléctrico avanza hacia baterías con más años de cobertura y umbrales más exigentes, así que la comparación entre marcas gana peso al elegir coche. La recomendación es sencilla: separa siempre defecto de daño, guarda el historial de revisiones y revisa cada año las condiciones de tu póliza.

¿Qué seguro contratar para un coche de segunda mano?: a terceros o a todo riesgo según valor y años

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El seguro de un coche de segunda mano se decide con dos números: el valor de tasación y los años del vehículo. En el primer semestre de 2026 se vendieron en España 1.069.372 coches de ocasión, un 5% más según Ganvam.

El turismo usado que cambia de manos tiene de media 12 años y 169.128 kilómetros, según el análisis de Carfax sobre 1.343.965 transferencias registradas entre enero y julio de 2026. El 56% de esos coches arrastra al menos un factor de riesgo en su historial, cinco puntos por encima del 51% del parque nacional, y el 39% acumula antecedentes de daños.

Por qué el valor manda más que la antigüedad

La lógica del seguro no atiende al año de matriculación, sino a la relación entre lo que cuesta reparar el coche y lo que cuesta asegurarlo. En un vehículo de más de 12 años y menos de 5.000 euros de valor de mercado, compensa el seguro a terceros; el todo riesgo rara vez encaja.

En el tramo intermedio, entre 8.000 y 15.000 euros de valor, la decisión se juega en la franquicia, la parte del siniestro que asume el usuario antes de que la aseguradora pague. Un todo riesgo con franquicia alta puede acercarse al precio de un terceros ampliado y mantener cubiertos los daños propios.

Las compañías que operan en España —entre ellas Mapfre, Línea Directa y Mutua Madrileña— comercializan las tres modalidades. Lo que cambia no es el catálogo, sino el precio según el modelo, la provincia y el historial del conductor.

Cuando el valor de tasación se acerca al coste de dos años de prima, el todo riesgo deja de ser un lujo y pasa a ser una cuenta.

Coberturas comparadas

ModalidadQué cubrePrecio orientativo
A tercerosResponsabilidad civil obligatoria: daños a terceros y ocupantes. No cubre los daños del propio coche.La opción más económica.
Terceros con lunasAñade rotura de lunas y, según la póliza, robo e incendio.Incremento moderado sobre la básica.
Todo riesgo con franquiciaIncluye daños propios; el usuario asume una franquicia pactada.La más alta; la franquicia marca el precio.

A terceros o todo riesgo según el coche que compres

El perfil del coche ayuda a decidir. El Volkswagen Golf concentra el 3% de las transferencias y sus unidades tienen 16 años, 218.000 kilómetros y algún factor de riesgo en el 72% de los casos. El Seat León, con 13 años y 219.000 kilómetros, llega al 65%.

Con esos historiales, el todo riesgo sin franquicia rara vez encaja: la aseguradora valora el coche por su valor de mercado actual, no por lo que costó nuevo. La vía razonable es un terceros ampliado con lunas, robo e incendio.

El otro número que decide es el precio. Según estimaciones del sector pendientes de confirmación, la diferencia anual entre ambas modalidades puede superar los 300 euros en un turismo de una década, y sube si el conductor es novel o acumula partes.

Qué revisar antes de firmar y qué cambia después

La desconfianza del comprador de ocasión aparece en los datos de la encuesta: el 43% descartó una compra tras revisar el coche a fondo, y en el 45% de esos casos pesó un historial deficiente o información falsa del vendedor. Un 39% pide el historial del vehículo antes de pagar.

En materia de seguro, la recomendación es práctica: pedir tres ofertas con la misma modalidad, comparar la franquicia y el valor de tasación declarado, y consultar el bonus malus —el sistema que descuenta al conductor sin siniestros y encarece la prima al que los tiene— en su entrada de Wikipedia antes de cambiar de compañía. El historial del coche y el del conductor son cosas distintas: unos daños previos no encarecen la póliza, pero reducen el valor de tasación.

El mercado seguirá creciendo: por cada turismo nuevo vendido en el primer semestre de 2026 se transfirieron 1,8 usados. Revisar la prima una vez al año y ajustar la modalidad al valor real del coche sigue siendo la forma más simple de no pagar de más.

AMH estrena en España la gama de furgonetas eléctricas Farizon para flotas y autónomos

AMH estrena en España las furgonetas eléctricas Farizon con hasta 13 m³ de volumen de carga y 1.373 kg de carga útil. La SV firma el volumen; la V7E, la carga útil.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: AMH amplía a los vehículos comerciales ligeros el acuerdo que mantiene con Farizon, la división de comerciales de nueva energía del Grupo Geely.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: 13 m³ de volumen de carga y acceso sin pilar B en la SV, cinco estrellas Euro NCAP, y 1.373 kg de carga útil con chasis desacoplado en la V7E. En contra: ni la autonomía homologada ni los precios ni las cuotas de renting están confirmados; tampoco hay fecha de entrega ni detalle de la red de posventa.
  • Datos técnicos clave: SV con hasta 13 m³ y plataforma de carga a 520 mm del suelo; V7E con hasta 1.373 kg de carga útil sobre plataforma GXA-M y cámara de 360º; seis colores y varias configuraciones; autonomía WLTP y precio, pendientes de confirmación.

Dos modelos para el reparto urbano y la última milla

La Farizon SV es la propuesta de mayor volumen de la gama y se orienta a la distribución urbana y a la última milla. Su bodega alcanza 13 m³ y la plataforma de carga se sitúa a 520 mm del suelo, una altura que trabaja a favor de la carga manual y del manejo con transpaleta. El diseño prescinde del pilar B, lo que despeja el acceso lateral en rutas con muchas paradas. Suma cinco estrellas Euro NCAP y asistentes avanzados a la conducción.

La V7E llega como la última incorporación a la gama. Se construye sobre la plataforma eléctrica GXA-M, de arquitectura abierta y con carrocería y chasis desacoplados, un planteamiento que permite adaptar el vehículo a distintas soluciones de transporte sin rediseñarlo por completo. La marca declara una carga útil de hasta 1.373 kg. En tecnología, suma cámara de visión envolvente de 360º, pantalla táctil central de 12,3 pulgadas y cuadro de instrumentos de 7 pulgadas.

En uso profesional, los 13 m³ de la SV la colocan en el rango de volumen del furgón grande, el que trabaja con carga paletizada y accesos constantes. El chasis desacoplado de la V7E apunta a otro perfil: flotas que necesitan una base eléctrica sobre la que montar la transformación que exige su actividad. Ese es el interés real de la operación: AMH no aterriza con un modelo suelto, sino con dos plataformas con recorrido.

Los 13 m³ de la SV y los 1.373 kg de la V7E sitúan la oferta en el rango del reparto urbano; falta el coste por kilómetro.

El VCL eléctrico se cuadruplica: el momento del mercado

El desembarco llega con el mercado a favor. Las matriculaciones de vehículos comerciales eléctricos pasaron de 2.790 unidades en 2021 a 10.727 en 2025, casi cuatro veces más en cuatro años, según los datos aportados por la compañía. En 2026 la tendencia se mantiene: 4.821 matriculaciones hasta mayo, un 130% más interanual. La previsión de fondo es que en 2030 la mitad de la flota comercial española sea eléctrica.

El destinatario de ese crecimiento es la distribución urbana y la última milla, donde los ciclos cortos y el retorno a base juegan a favor del eléctrico. Es el terreno que reclaman la SV y la V7E. Ahora bien, la oferta llega incompleta en el papel comercial: AMH aún no ha detallado la autonomía homologada bajo ciclo WLTP, ni el precio de partida, ni las cuotas de renting con sus plazos y kilometrajes.

Antes de valorar su entrada en una flota, conviene cerrar este listado de datos:

  • Autonomía homologada en ciclo WLTP urbano y combinado, capacidad de batería y potencia de carga en corriente continua.
  • Precio de partida sin IVA y cuotas de renting con plazo y kilometraje anual definidos.
  • Plazos de entrega, cobertura de la garantía de batería y red de servicio posventa.
  • Encaje de la oferta en los programas de ayuda vigentes para flotas profesionales.

El veredicto profesional: dónde encaja y qué hay que vigilar

La propuesta de Farizon encaja sin reservas en flotas de reparto urbano y última milla con retorno a base nocturno, en operadores de paquetería con rutas densas de paradas y en autónomos de servicios de proximidad en área metropolitana. Los 13 m³ de la SV y el acceso lateral libre de pilar B responden a ese guion; el chasis desacoplado de la V7E abre la puerta a carrocerías y transformaciones a medida, un argumento que suele decidir la compra en mantenimiento técnico y reparto especializado.

No es, en cambio, la opción evidente para quien necesite hoy una cifra cerrada. Sin autonomía homologada ni precio no hay TCO o Coste Total de Propiedad calculable, y ese cálculo es el que decide en una flota. Tampoco encaja en rutas interurbanas intensivas, donde la recarga intermedia y la densidad de la red de carga siguen pesando más que el volumen de carga.

Frente al segmento, Farizon engorda una oferta de VCL eléctrico que en España ya supera las 10.000 unidades anuales. La diferencia de AMH está en traer dos plataformas distintas con el respaldo industrial del Grupo Geely y el negocio de autobuses ya en marcha en España desde principios de 2026. Quedan por ver precios, autonomía real en ciclo de reparto y red de posventa: sin esos tres datos no hay decisión de compra bien fundada.