Ineos Grenadier. El supercar de los todoterreno
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Ineos Grenadier. El supercar de los todoterreno

Nacido para competir en la liga de los automóviles más exigentes del mundo, los 4x4 puros el Ineos Grenadier juega también la baza de su espectacularidad para convertirse en un vehículo de moda, sin huir de los lugares más exigentes del planeta, como los Safaris de África o los desiertos de Namibia.

Iván Mingo

Iván Mingo

10 de Septiembre 2021 19:00

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Pocos conocíamos Ineos más allá de su difusa vinculación con el equipo Mercedes de F1 y con el equipo de ciclismo. Pero seguro que rápidamente nos ponemos en contexto al saber que Ineos es 'propietaria' de ambos equipos y de marcas tan prestigiosas como la de prendas de vestir de lujo Belstaff. Un conglomerado empresarial que encuentra sus raíces en el negocio petroquímico, una multinacional liderada por Sir Jim Ratcliffe que en 2017 hizo suyo el proyecto automovilístico, o más bien capricho, de un grupo de visionarios que se reunía en un pub británico, del mismo nombre que el coche, y que se propusieron poner en marcha el sueño del lanzamiento de un todoterreno extremo que recogiera el ADN dejado por la anterior generación del Land Rover Defender.

Ahora, en una de sus primeras apariciones mundiales, esta vez en España, hemos podido ponernos a los mandos, aunque desde el asiento del copiloto, de una de las dos unidades de homologación llegadas directamente desde el Salón de Múnich. En el mundo existen en este momento 130 prototipos que han completado ya más de 1.8 millones de kilómetros para su puesta a punto.

Su mera presencia ya impresiona. El Ineos Grenadier es un mastodonte de 4,92 metros de largo por 1,93 de ancho y 2,03 de alto, con una estética sin la mejor concesión a la aerodinámica. Un robusto bastidor de largueros sirve de base a lo que podemos denominar como el supercar de los todoterreno. Su presencia es más imponente que la de un Mercedes Clase G o un Jeep Wrangler, y aditamentos como la escalerilla sobre el portón doble del maletero, la inmensa rueda de repuesto o las protecciones en fibra de la carrocería no hacen sino acentuar su aspecto de chico malo, junto a unos faros delanteros redondos de pequeño tamaño y completamente simétricos para facilitar su sustitución en cualquier lugar del mundo.

Por ahora, en cinco puertas

Por el momento habrá una única versión de cinco puertas, si bien está en pleno desarrollo una variante alargada que dará origen a un siete plazas y a un pick up. Y la verdad es que viendo sus formas ya nos lo podemos imaginar como coche de servicio de los principales parques de Safari de Africa.

El interior llama la atención casi tanto como su exterior. Al volante, desde una posición erguida y muy elevada, descubrimos una consola central y otra superior inspiradas en la aeronáutica y cargadas de decenas de interruptores. Sencillamente espectacular. Es cierto que conviene instruir a nuestro acompañante para su manejo, porque al volante te resulta complicado dar con el botón que buscamos entre los 35 que contamos y que nos permiten desde manejar los diferenciales y la tracción integral hasta activar los puntos de electricidad exteriores del vehículo o la iluminación auxiliar. Llama la atención la ausencia de cuadro de relojes como tal, sino que en su lugar tenemos una pequeña pantalla con los testigos típicos de avería... mientras que la información de viaje se refleja en la pantalla central de 12,3 pulgadas de tamaño, compatible tanto con Android como con Apple. Sorprende la inmensa palanca de cambio de BMW, pero como veremos tanto el cambio como los motores disponibles son de origen BMW.

Sobre nuestras cabezas están dispuestas dos ventanucos abrirles y extraibles que aportan gran luminosidad. En general es un habitáculo que nos recuerda más a los inmensos Hummer americanos que a los refinados Land Rover.

Detrás las cotas de habitabilidad son sencillamente correctas, sin que nos sobren centímetros en ninguna zona, especialmente en la cota de rodillas. Destaca el maletero, que ellos con firman que puede dar cabida a la base de un palet grande de los destinados a trasladar materiales de construcción.

Los materiales de acabado son muy firmes, aunque alguno no demasiado vistoso, y los ajustes correctos, aunque es cierto que nos encontramos ante un preserie. Si bien, es cierto que se ha dado prioridad al empleo de materiales y superficies lavables, de hecho el suelo del coche dispone de dos tapones para desaguar.

El conjunto de suspensiones es de eje rígido, como cabía esperará, al igual que en el Jeep Wrangler y en el Suzuki Jimny, todo un desafío a la hora de ponerlo a punto en carretera. Dispone de muelles helicoidales y barra de Panhard en el tren delantero, toda una declaración de intenciones. El conjunto se completa con un diferencial central bloqueable de tipo mecánico y dos eléctricos delante y detrás, que se manejan desde los pulsadores de la consola superior.

Las posibilidades para la evolución de la carrocería son inunerables, pues sin necesidad de poner una baca ya podemos anclar objetos en las sujeciones con las que contamos en el techo y en los laterales, a la vez disponemos de cableado para la instalación de luces y accesorios...

Desarrollado con Magna Steyr

La mítica empresa de automóviles austriaca Magna Steyr, conocida por creaciones como el Mercedes Clase G, se ha asociado con Ineos para el desarrollo del Grenadier, mientras que BMW es la responsable de su motorización, con dos bloques de seis cilindros, gasolina o Diésel, asociados a una transmisión ZF de 8 velocidades. El gasolina entrega 285 caballos, mientras que el diésel homologa 250, con 450 y 550 Nm de par respectivamente.

Más allá de los ya citados, los datos técnicos disponibles por el momento son inexistentes, pues la gran mayoría están pendientes de homologación y en pleno proceso de puesta a punto, mientras que hay quien dice que están esperando al lanzamiento de la evolución de una nueva generación del Defender por parte de Land Rover para hacerlos públicos.

Desde el asiento del conductor pudimos comprobar un comportamiento refinado sobre pistas en mal estado, con una suspensión que parece absorberlo todo, mientras que en zonas rotas se desenvuelve con total soltura traccionando con eficacia incluso sobre firmes pedregosos y desgarrados, algo a lo que contribuyen también los inmensos neumáticos BF Goodrich en medida 265/70 R17 delante y 255/70 R18 detrás. Aún queda mucho por conocer en materia de comportamiento pero las primeras sensaciones no son en absoluto malas, y según dicen sus responsables el mayor desafío es cuidar el confort en asfalto, algo en lo que están trabajando a fondo.

A partir de otoño se abren pedidos a través de internet, aunque Ineos tendrá alguna tienda física tipo showroom, pero el principal canal de venta será la red, con un precio inicial que arrancará en torno a los 60.000 euros.

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