Los coches eléctricos y los híbridos enchufables ocupan cada vez más espacio en nuestras calles. Son silenciosos, eficientes y suponen una apuesta de futuro hacia una movilidad sostenible. Sin embargo, con su llegada también han aparecido nuevas normas de convivencia… y sanciones que muchos conductores desconocen. Una de ellas tiene nombre propio: ‘icing’.
En España, la DGT ya ha empezado a perseguir esta práctica, importada de Estados Unidos. Y ojo, porque puede acabar en una multa de hasta 200 €. Pero, ¿en qué consiste exactamente el ‘icing’? ¿Cómo te puede afectar incluso si tienes un coche eléctrico? ¿Y por qué se habla cada vez más de ello? En este artículo, te lo contamos.
4Cómo evitar caer en este fenómeno
La primera regla es de sentido común: si tu coche no es eléctrico o híbrido enchufable, esas plazas no son para ti. Del mismo modo que no puedes estacionar en una plaza de minusválidos sin la debida autorización, tampoco puedes hacerlo en una zona de recarga reservada.
Si eres conductor de eléctrico, la norma también es sencilla: conecta el coche al cargador nada más estacionar y retíralo en cuanto finalice la carga. Muchas aplicaciones móviles de carga incluso envían una notificación cuando el proceso ha terminado, para que puedas liberar rápidamente la plaza.


