Los coches eléctricos y los híbridos enchufables ocupan cada vez más espacio en nuestras calles. Son silenciosos, eficientes y suponen una apuesta de futuro hacia una movilidad sostenible. Sin embargo, con su llegada también han aparecido nuevas normas de convivencia… y sanciones que muchos conductores desconocen. Una de ellas tiene nombre propio: ‘icing’.
En España, la DGT ya ha empezado a perseguir esta práctica, importada de Estados Unidos. Y ojo, porque puede acabar en una multa de hasta 200 €. Pero, ¿en qué consiste exactamente el ‘icing’? ¿Cómo te puede afectar incluso si tienes un coche eléctrico? ¿Y por qué se habla cada vez más de ello? En este artículo, te lo contamos.
5Una cuestión de civismo y de futuro
El ‘icing’ refleja un problema de convivencia en la movilidad urbana. Los puntos de recarga son una infraestructura crítica, y su mal uso ralentiza la transición hacia el coche eléctrico. Cuantos más abusos haya, más frustración generará entre los usuarios y más tardará en normalizarse el uso del eléctrico en nuestro país.
La educación y el respeto son la clave para el cambio. Del mismo modo que todos entendemos la importancia de respetar los carriles bus o las plazas de movilidad reducida, también debemos asimilar que las zonas de recarga no son aparcamientos convencionales, sino recursos limitados que hay que usar correctamente.


