Los coches eléctricos y los híbridos enchufables ocupan cada vez más espacio en nuestras calles. Son silenciosos, eficientes y suponen una apuesta de futuro hacia una movilidad sostenible. Sin embargo, con su llegada también han aparecido nuevas normas de convivencia… y sanciones que muchos conductores desconocen. Una de ellas tiene nombre propio: ‘icing’.
En España, la DGT ya ha empezado a perseguir esta práctica, importada de Estados Unidos. Y ojo, porque puede acabar en una multa de hasta 200 €. Pero, ¿en qué consiste exactamente el ‘icing’? ¿Cómo te puede afectar incluso si tienes un coche eléctrico? ¿Y por qué se habla cada vez más de ello? En este artículo, te lo contamos.
3La multa por ‘icing’: ¿cuánto puede costar?
La normativa española ya contempla el ‘icing’ como una infracción de estacionamiento indebido. La señal R-308 prohíbe el acceso a estas plazas a vehículos que no sean eléctricos en uso de recarga, y saltarse esa prohibición acarrea una multa económica cuyo importe puede ir desde los 100 hasta los 200 €.
La sanción se aplica tanto a los conductores de coches de combustión como a los usuarios de eléctricos que ocupen dichas plazas sin motivo. No basta con tener un vehículo ‘cero emisiones’: si no lo conectas o abusas del tiempo de recarga, también te pueden sancionar. La DGT busca evitar abusos y garantizar que los cargadores estén disponibles para quienes realmente los necesitan.


