Circular por una autopista parece algo sencillo y seguro, pero los últimos estudios reflejan que quienes circulan en moto no parecen ser conscientes de la responsabilidad de cumplir las normas. De hecho, la impresión que tienen algunos conductores de coches de 4 ruedas parece confirmarse.
Los datos son bastante impactantes. Casi la mitad de los motoristas que circulan por nuestras autopistas deciden, de manera consciente o inconsciente, que las señales son simples sugerencias.
La velocidad, el problema que más preocupa

Un estudio realizado por Autopistas, filial de Abertis en España, ha comprobado que la velocidad media es de unos 117,8 kilómetros por hora. Puede parecer que está dentro de la legalidad, pero el problema aparece cuando analizamos los extremos de esa estadística.
Uno de cada cuatro conductores de moto circula a más de diez kilómetros por hora por encima de lo que marca la ley. Pero hay un dato todavía más destacado: alrededor del 8% de motoristas supera los 140 por hora de forma habitual. A esa velocidad, la capacidad de reacción ante un imprevisto, como un coche que frena de golpe o un objeto en la calzada, es casi nula. El asfalto de la autopista perdona muy poco y, cuanto más sube la aguja del velocímetro, menos control tienes sobre tu destino.
Las motos “olvidan” la distancia de seguridad

Si la velocidad es un problema, la distancia con el coche de delante es un verdadero drama. El informe indica que el 57% de los que conducen una moto no respeta la distancia de seguridad. Es decir, que más de la mitad de las motos que van por la autopista están circulando en una zona de riesgo constante. Si el coche de delante tiene que hacer una frenada de emergencia, el motorista no tendrá espacio para detenerse.
Esta situación se vuelve crítica los viernes, cuando parece que las ganas de llegar a casa o empezar el fin de semana nublan el juicio de muchos conductores. Lo más peligroso es que un 17,6% de usuarios comete la doble imprudencia: van demasiado rápido y, además, van pegados al vehículo que tienen delante. Un riesgo que no tiene ningún sentido porque pueden perderlo todo en un segundo por no dejar el mínimo espacio para prevenir accidentes.
Además, el comportamiento temerario sube hasta el 23,6% cuando las motos circulan por el carril izquierdo. En ese carril se suelen cometer más excesos de velocidad y la distancia de seguridad brilla por su ausencia. Es una zona de la carretera pensada para adelantar y volver al carril derecho, pero muchos la utilizan como una vía rápida personal sin medir las consecuencias.
En una moto, cualquier pequeño bache o un poco de viento lateral puede hacer que necesites corregir la trayectoria. Si no tienes espacio alrededor, esa corrección puede acabar en un roce con otro vehículo o en algo mucho peor. Por eso, es fundamental entender que la autovía es un espacio compartido. No importa si la moto es muy potente o si el conductor tiene mucha experiencia; las normas son para todos, y el carril izquierdo no te da derecho a ignorarlas.
Cambio de perfil entre semana y en fin de semana

Es muy curioso observar cómo cambia el panorama dependiendo del día. De lunes a viernes, la reina de la autopista es la scooter, con el 60% de los vehículos registrados en este tipo de vías. Esos días,la mayoría de usuarios utiliza la moto como herramienta de trabajo, para evitar atascos y llegar puntuales. Sobre todo por la mañana, hay horas punta donde se llegan a contabilizar más de 3.000 motos diarias fluyendo hacia las grandes ciudades.
Pero cuando llega el sábado, el escenario se transforma por completo. Las scooters se quedan en el garaje y dan paso a las motos de carretera de gran cilindrada. El uso pasa de ser una necesidad a un puro disfrute. Es aquí donde la pasión por las rutas y las curvas toma el protagonismo.
Sin embargo, sea cual sea el tipo de moto que lleves, las normas se aplican por igual. Tanto el que va a trabajar con su chaqueta de oficina como el que sale equipado con cuero debe recordar que la seguridad no entiende de motivos de viaje.

