Los coches eléctricos y los híbridos enchufables ocupan cada vez más espacio en nuestras calles. Son silenciosos, eficientes y suponen una apuesta de futuro hacia una movilidad sostenible. Sin embargo, con su llegada también han aparecido nuevas normas de convivencia… y sanciones que muchos conductores desconocen. Una de ellas tiene nombre propio: ‘icing’.
En España, la DGT ya ha empezado a perseguir esta práctica, importada de Estados Unidos. Y ojo, porque puede acabar en una multa de hasta 200 €. Pero, ¿en qué consiste exactamente el ‘icing’? ¿Cómo te puede afectar incluso si tienes un coche eléctrico? ¿Y por qué se habla cada vez más de ello? En este artículo, te lo contamos.
2¿Por qué es un problema tan serio?
Los coches eléctricos necesitan infraestructuras de carga para poder circular con normalidad. Pero la red aún es limitada, cuenta con menos puntos de recarga de los que sería deseable. Por eso, bloquear un espacio destinado a este fin tiene un impacto mucho mayor que, por ejemplo, ocupar una plaza convencional.
Imagina la situación: llegas con la batería bajo mínimos a un cargador y todas las plazas están ocupadas, pero ningún coche está enchufado. O peor aún, son vehículos de combustión que no tienen por qué estar ahí. Esa acción irresponsable puede dejar a un conductor literalmente tirado. De ahí que la Dirección General de Tráfico (DGT) se esté tomando en serio esta infracción.


