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Conducimos el Audi e-tron Sportback. El segundo capítulo, mejor

Aunque una marca como Audi lleve décadas fabricando algunos de los coches más reconocidos del mundo o aunque sea, sin duda, una de las más avanzadas tecnológicamente hablando de la industria del automóvil, el reto de lanzarse a un crear un nuevo tipo de coches y apostar por una nueva forma de movilidad no es fácil. Máxime cuando lo que se espera de una marca como la alemana siempre es algo cercano a la excelencia.

Pero eso no quita para que la firma alemana esté firmemente convencida del camino que ha emprendido y de que, lo mismo que ha hecho con sus modelos de combustión, le toca hacer con los eléctricos. Un reto que es fácil de explicar aunque no sencillo de hacer: mejorar cada día. Porque la apuesta de la marca de los aros no tiene vuelta atrás. En 2025 el 40 por ciento de su gama será electrificada. Y entre esa gama habrá, nada menos, que 20 modelos totalmente eléctricos. Por eso, y porque la competencia entre segmento de modelos eléctricos premium es feroz, los pasos a dar deben ser sólidos; y los modelos que se pongan a la venta deben tener el ADN propio de Audi.

El primer modelo eléctrico de Audi, el e-tron, ya dejaba claras las intenciones de la marca. Unas intenciones bien entendidas por los clientes, que han convertido al e-tron en el modelo más vendido en el segmento C-SUV premium con un 40 por ciento de cuota de mercado en España y nada menos que el 57 por ciento en Europa. Pero con eso no basta y cada nuevo modelo eléctrico lanzado por la marca debe mejorar lo anterior y significar un paso adelante. Esos son los objetivos impuestos con el e-tron Sportback.

Mucho en común con el e-tron

El nuevo modelo es una evolución del e-tron, con el que comparte la mayor parte de su configuración técnica; una evolución que trata de mejorar algunos de los aspectos más demandados por los compradores de un coche eléctrico, como la autonomía. Ese ha sido el reto planteado con este e-tron Sportback, que ha sido capaz de ser a la vez el mismo coche y otro completamente diferente. Dos modelos desarrollados sobre la misma base pero en los que se aprecia claramente la evolución -y la experiencia- en cómo hacer un coche eléctrico.

Analicemos, primero, lo que tienen en común.

Para empezar, ambos están desarrollados sobre la misma plataforma eléctrica y comparten prácticamente todo. Desde sus dimensiones y capacidades a su configuración mecánica o rendimiento. Con dos motores eléctricos -uno en cada eje- los dos e-tron ofrecen 408 caballos de potencia en modo Boost, tracción total quattro gracias a esa ubicación de los motores y una batería de 95 kW de capacidad que va ubicada bajo el suelo para rebajar el centro de gravedad y ofrecer, de paso, un comportamiento dinámico a la altura de lo que se espera de un Audi.

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También comparten dimensiones, como su longitud total de 4,901 metros de longitud o los 2,92 metros de distancia entre ejes. Solo varían las dimensiones de altura, pues este Sportback es 1,3 centímetros más bajo, lo que resalta su carácter de crossover coupé y el peso, 45 kilos más ligero este Sportback. Hay una mejora de 15 litros en el maletero de este Sportback, que llega a los 615 como capacidad mínima. Y en el interior se podría decir que son gemelos, pues tanto la disposición de los elementos del habitáculo como la capacidad y dimensiones son prácticamente iguales.

Y si los miramos desde fuera empiezan a surgir diferencias, pues esa línea lateral tendida que le da el carácter coupé es el principal rasgo que los diferencia. Una diferencia que convierte a este Sportback en un modelo mucho más estilizado en su diseño en el que prima más el estilo coupé que el SUV.

Aerodinámica y regeneración mejoradas

Y qué los diferencia, entonces. Pues ahí está la clave. Porque, como decía, en Audi han tratado de mejorar el tema de la autonomía para acabar con las reticencias. Y lo han hecho a través de una doble vía: por un lado, trabajando en la mejora del sistema de regneración y recuperación de la energía. Y por otro lado, en pulir todos los elementos aerodinámicos para conseguir la menor resistencia al aire y, por lo tanto, la máxima eficacia en marcha. Esas dos vías de trabajo han dado como resultado que hasta un 30 por ciento de la autonomía del e-tron Sportback venga de la energía generada a través de la recuperación. Y en la parte aerodinámica, el excelente 0,27 de coeficiente aerodinámico del e-tron con los retrovisores digitales -0,28 con espejos tradicionales- se convierte aquí en un sorprendente 0,25.

Todos esos pequeños detalles son los que dan como resultado que este e-tron Sportback acelere de 0 a 100 km/h en solo 5,7 segundos -la misma cifra homologada por el e-tron- pero que consiga aumentar la autonomía hasta los 446 kilómetros, 29 kilómetros más que los homologados por su 'hermano mayor', con un consumo que baja de los 22,5 a los 21,9 kWh bajo el protocolo WLTP. La velocidad máxima se mantiene en los 200 km/h… Pero tampoco hace falta más.

Hay más novedades de esas que mejoran el coche, aunque no se aprecien en datosde rendimiento. Porque Audi aprovecha cada lanzamiento para poner una guinda, una nueva delicatessen. Y en este caso, se trata del sistema de iluminación Matrix LED Digital, que se ofrece por primera vez en un modelo de producción. Con una tecnología denominada DMD (dispositivo de microespejo digital), contiene un millón de microespejos que pueden inclinarse hasta 5.000 veces por segundo para iluminar o 'apagar' áreas concretas de la carretera y mejorar la visibilidad del conductor y de los coches que le rodean evitando deslumbramientos.

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También se han mejorado los retrovisores virtuales -a lo que, todo hay que decirlo, hay que acostumbrarse, sobre todo a su ubicación- que ahora permiten ver indicaciones del Side Assist. Por cierto, los asistentes de seguridad y ayudas a la conducción son de primer nivel. Y ayuda no solo a mejorar la seguridad -asistente de cruces, la alerta de tráfico cruzado, asistente de cambio de carril y la advertencia de salida exit warning, asistente de crucero adaptativo, asistencia de giro, anticolisión, asistente de aparcamiento, de visión nocturna o cámaras de 360 grados…- sino que también se ocupan de la eficiencia con un asistente que utiliza datos de los sensores, del sistema de navegación y de los servicios Car-to-X para recomendar al conductor que levante el pie del acelerador. Y trabajando combinado con el asistente de crucero adaptativo y el reconocimiento de señales de tráfico, el asistente de eficiencia también puede hacer que el e-tron Sportback acelere y frene de forma predictiva.

Opciones a demanda

Hay otra cosa en la que este e-tron Sportback es pionero, las funciones On Demand. La marca de los aros habilita una serie de opciones que se pueden contratar por un tiempo concreto y que se activan o desactivan a distancia. Entre estas funciones, los clientes podrán contratar, por ejemplo para mejorar la visibilidad en la temporada invernal un paquete de funciones ampliadas de iluminación o el Audi Matrix LED; tambien el Audi Park Assist entre los asistentes o la radio digital o el Audi Smartphone Interface. Funciones de pago por uso que se deshabilitan cuando ya no son necesarias.

Nos hemos centrado en la versión 55 -de 408 caballos- del Audi e-tron Sportback porque es la que vamos a conducir. Pero hay que recordar que existe una versión de entrada para los que no necesiten tanta potencia ni tanta autonomía. El e-tron Sportback 50rebaja la potencia hasta los 313 caballos y la autonomía a los 346 kilómetros, pues utiliza una batería de 71 kW en lugar de la de 95. También alarga la aceleración hasta los 6,8 segundos y la velocidad máxima a 190 kilómetros por hora.

Llega la hora de ponernos al volante. Nos espera un recorrido de 180 kilómetros con todo tipo de trazados y perfiles por la Comunidad de Madrid. Arrancamos en total silencio y con la mayor suavidad, nos deslizamos entre el tráfico urbano y llegamos a una autovía en la que, de pronto, decidimos dar libertad al pie derecho y la respuesta es instantánea, con una aceleración líneal, progresiva que parece no tener fin. Sorprende esa respuesta en un modelo de casi dos toneladas y media…

Vamos combinando modos de conducción entre Efficiency, Dynamic, Confort… Y aunque es cierto que hay ligeros cambios, en todos ellos, desde el más calmado Efficiency, el e-tron Sportback responde como un tiro. En autovía se muestra como un gran rodador; un coche para hacer muchos kilómetros con total confort.

Y salimos de esta y nos adentramos en carreteras de doble sentido, de curvas y de montaña que nos van a llevar hasta Navacerrada. Una subida que hacemos ligeros. Y donde el e-tron Sportback empieza a enseñarnos sus cartas más dinámicas. Sus baterías en el suelo le dan una estabilidad sobresaliente, con la que afronta sin rechistar curvas y curvas a buen ritmo. La dirección es perfecta, con un tacto excelente. Las suspensiones tirando a duras, otorgan gran confianza. Y aunque los casi cinco metros y casi dos 2,5 toneladas son un lastre importante, el eléctrico muestra una sorprendente agilidad, con adelantamientos que se saldan en un visto y no visto.

Dinamismo y confort en marcha

No nos hemos preocupado mucho del consumo… pero al llegar al Puerto de Navacerrada, vemos cómo el ordenador marca una gasto medio de 31,3 kWh, más que razonable para el ritmo del trayecto. Y en la bajada seguro que baja. Ese tramo nos permite valorar la capacidad de regeneración en la frenada. Las levas en el volante permiten ir dosificando la fuerza de frenada -tiene tres fases- y en cuanto calculamos su retención podemos bajar el puerto sin tocar los frenos, solo regulando con las levas. Y ahí sí, vemos cómo el consumo medio va bajando hasta llegar abajo con una media muy poco por encima de los 27 kWh. En la bajada el dinamismo se multiplica. El e-tron Sportback enlaza curvas una tras otra con absoluta precisión. Los frenos, lo poco que los utilizamos, nos parecen excelentes, por mordiente y porque tienen un tacto normal.

El recorrido sigue por otro puerto, el de Canencia, una carretera más estrecha y serpenteante. No es, evidentemente su hábitat, pero no le hace ascos a las retorcidas curvas y sale de ellas como una exhalación en cuanto pisamos con decisión el acelerador.

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Acabamos con otro tramo de autovía donde volvemos a comprobar esa aceleración casi infinita y llegamos a destino. Es hora de revisar los números. Y en ese análisis el resultado es más que interesante. El gasto medio en el recorrido se queda en 24, 3 kWh. No son los 21,9 kWh que homologa, pero nos parece una cifra muy razonable para un modelo con este poderío. Y sobre todo porque el recorrido se ha hecho, cumpliendo las normas, pero a ritmo ligero.

Y más nos sorprende otro dato: la capacidad de regeneración. Hemos comenzado el recorrido con una autonomía estimada de 257 kilómetros (el ordenador aún 'recordaba' el consumo medio en el anterior recorrido de esta unidad, que se había realizado en circuito). Tras 188 kilómetros recorridos aún nos quedan 143 de autonomía estimada. Es decir, en esos 188 kilómetros del recorrido hemos sido capaces de 'generar' 114 kilómetros de autonomía a base de lo que hemos recuperado en las frenadas. Por encima del porcentaje de regeneración que calcula Audi; aunque es cierto que hemos bajado dos puertos en los que los frenos han recargado a conciencia las baterías.

Conclusión final más que positiva. Si el primer e-tron ya nos pareció una excelente noticia, con este e-tron Sportback -disponible desde 75.000 euros– y sus mejoradas capacidades Audi va un paso más allá… Y sigue preparando nuevos retos para sus nuevos eléctricos, con los que seguro que nos seguirá sorprendiendo. e-tron GT y Q4 e-tron están ya casi listos para seguir la senda eléctrica de Audi. De momento, el segundo capítulo ha sido aún mejor que el primero.