La transición energética hacia modelos de movilidad más sostenibles ha puesto al coche eléctrico en el centro de atención global. Aunque su aceptación ha aumentado, la experiencia de los propietarios revela desafíos que podrían frenar su expansión. Un estudio reciente realizado por McKinsey & Co., indica que el desarrollo de infraestructuras de recarga adecuadas es crucial para la adopción masiva de vehículos eléctricos.
Además, el motor de combustión, mediante el uso de combustibles ecológicos, podría presentar una competencia significativa para el coche eléctrico. Analizamos para ti las percepciones y expectativas de los consumidores sobre los coches eléctricos y los factores que influencian su adopción.
2Todo se multiplica con la la rigurosa autonomía y el pecio elevado de compra
Además de la infraestructura de recarga, los consumidores también están preocupados por los altos costes de propiedad de los vehículos eléctricos y su impacto en los viajes de larga distancia. La autonomía de los coches eléctricos es otro factor crítico. Las expectativas de autonomía mínima de los consumidores han aumentado a 468 km, en comparación con los 434 km que se consideraban necesarios en 2022. Sin embargo, en la realidad, los coches con más de 400 km de autonomía real en uso mixto (ciudad y carretera) son escasos y, generalmente, su precio supera los 40.000 euros en Europa.
A pesar de estas preocupaciones, hay motivos para el optimismo. Aunque una franja de los encuestados asegura no querer volver a comprar un coche eléctrico, la disposición general hacia los vehículos eléctricos ha mejorado. En 2022, el 37% de los no propietarios de coches eléctricos afirmaba que su próximo coche sería un híbrido enchufable (PHEV) o un eléctrico de batería. Este porcentaje ha aumentado ligeramente al 38% en la actualidad, lo que indica una tendencia positiva aunque modesta.


