Ni los dueños de un coche eléctrico volverían a comprar un coche eléctrico. Y este estudio lo confirma

La transición energética hacia modelos de movilidad más sostenibles ha puesto al coche eléctrico en el centro de atención global. Aunque su aceptación ha aumentado, la experiencia de los propietarios revela desafíos que podrían frenar su expansión. Un estudio reciente realizado por McKinsey & Co., indica que el desarrollo de infraestructuras de recarga adecuadas es crucial para la adopción masiva de vehículos eléctricos.

Además, el motor de combustión, mediante el uso de combustibles ecológicos, podría presentar una competencia significativa para el coche eléctrico. Analizamos para ti las percepciones y expectativas de los consumidores sobre los coches eléctricos y los factores que influencian su adopción.

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La dificultad del repostaje, resume la experiencia eléctrica de los usuarios

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El 29% de los propietarios de vehículos eléctricos a nivel mundial han expresado que probablemente no volverían a comprar un coche eléctrico. Esta estadística refleja una disconformidad significativa, principalmente atribuida a la inadecuada infraestructura pública de recarga. La falta de suficientes puntos de recarga es una preocupación principal, afectando tanto a la practicidad diaria como a la viabilidad de los viajes de larga distancia. Solo el 9% de los encuestados considera que la oferta de recarga pública es suficiente para sus necesidades, lo que sugiere una necesidad urgente de expansión y mejora en este aspecto.

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La percepción de insuficiencia en la infraestructura de recarga se refleja en la reticencia de algunos consumidores a cambiar a vehículos eléctricos. El 21% de los encuestados a nivel mundial no desea bajo ningún concepto cambiar a un coche eléctrico, y un 33% de ellos menciona problemas relacionados con la recarga como su principal motivo. Este desafío es especialmente notable en países con una cobertura de recarga inadecuada, tanto en áreas urbanas como en rutas de largo recorrido. En España, por ejemplo, aún existen muchas zonas sin puntos de recarga de alta potencia, lo que limita la practicidad de los coches eléctricos.

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