Cuando se habla de aceleración extrema sobre dos ruedas, el riesgo adquiere una dimensión completamente diferente a la de un automóvil. Sin la protección de una carrocería y con el piloto completamente expuesto, cualquier error puede tener consecuencias dramáticas. Sin embargo, eso no ha detenido a Graham Sykes, un ingeniero de precisión británico de 62 años que ha dedicado los últimos años a desarrollar una de las motocicletas más extraordinarias jamás construidas.
Su creación, denominada Force of Nature, acaba de demostrar su potencial en el circuito británico de Santa Pod Raceway, donde ha establecido nuevos registros de aceleración para una motocicleta propulsada por vapor.
Las cifras hablan por sí solas. La Force of Nature acelera de 0 a 100 km/h en únicamente 0,4 segundos, una marca que la convierte en la motocicleta con mayor aceleración del planeta entre todas aquellas que no emplean motores de cohete.
Fuente: Paul Donovan (YouTube) @PaulDonovan
Durante una de sus últimas pasadas en Santa Pod Raceway, la moto recorrió el cuarto de milla (402 metros) en 5,5 segundos, cruzando la línea de meta a 310 km/h. Posteriormente, el propio Sykes consiguió rebajar aún más ese registro hasta 5,44 segundos, acercándose peligrosamente a la barrera psicológica de los cinco segundos.
En Motor 16 medimos las prestaciones de los vehículos que probamos y, puesta en este contexto, la cifra resulta aún más impresionante. Por poner un ejemplo: uno de los coches que más nos ha impresionado en los últimos meses por su capacidad de aceleración, el Hyundai Ioniq 5 N, realiza esta maniobra en 11,7 segundos, mas del doble.
Actualmente, el único vehículo de dos ruedas que supera estas prestaciones es la motocicleta propulsada por cohete del piloto francés Eric Teboul, que en 2022 registró un espectacular tiempo de 4,976 segundos, alcanzando una velocidad final de 467,5 km/h gracias a un sistema de propulsión alimentado por peróxido de hidrógeno.
Un proyecto en constante evolución
El proyecto comenzó en 2022, cuando Graham Sykes decidió construir una motocicleta capaz de demostrar que la tecnología de vapor todavía podía sorprender al mundo del motor.

Desde entonces, la máquina ha evolucionado de forma constante y actualmente se encuentra en su quinta generación, incorporando numerosas mejoras tanto en el sistema de generación de vapor como en la gestión del flujo de presión.
El desarrollo está lejos de haber terminado. Sykes considera que todavía existe margen para reducir aproximadamente seis décimas de segundo en el cuarto de milla, lo que permitiría situar la moto por debajo de los cinco segundos, un objetivo reservado hasta ahora únicamente a vehículos con propulsión por cohete.
El piloto debe soportar hasta 6,8 G de aceleración… sobre una moto
Aunque pueda parecer una tecnología propia del siglo XIX, el sistema empleado por la Force of Nature es extremadamente sofisticado. Todo comienza con un quemador alimentado por queroseno o aceite vegetal, encargado de generar una enorme cantidad de calor. Ese calor se distribuye mediante un colector hacia seis tubos de combustión, donde se produce la transferencia térmica hacia un gran depósito presurizado.
En el interior de este recipiente, con una capacidad de 120 litros, se almacena agua completamente desionizada y desmineralizada. Bajo condiciones extremas, el sistema alcanza temperaturas cercanas a los 250 grados centígrados y una presión de aproximadamente 580 psi (casi 40 bares). Cuando el piloto activa el sistema de lanzamiento, toda esa energía acumulada se transforma en un potente chorro de vapor capaz de impulsar la motocicleta durante aproximadamente 2,9 segundos, tiempo suficiente para completar prácticamente toda la aceleración del cuarto de milla.
Más allá de las impresionantes cifras de velocidad, lo que realmente distingue a esta motocicleta es la brutal aceleración que experimenta su piloto. Según ha explicado Graham Sykes en declaraciones a la revista especializada MCN, durante la salida la moto llega a generar hasta 6,8 G de aceleración longitudinal.
Para poner esta cifra en contexto, muchos pilotos de aviones de combate experimentan valores similares únicamente durante maniobras extremas. En el caso de Sykes, un piloto con un peso aproximado de 85 kilogramos soporta una carga equivalente a 578 kilogramos durante unas décimas de segundo. Por este motivo, el procedimiento de salida resulta especialmente exigente. El piloto debe sujetarse con todas sus fuerzas al manillar y recoger inmediatamente los pies tras accionar el sistema de lanzamiento para soportar la enorme fuerza que intenta arrancarlo de la motocicleta.


