Begoña (44), controladora del SER: ‘Si vas a Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla llegarás siempre tarde por un gesto de última hora’

Un simple gesto puede arruinar tu puntualidad. Miles de conductores caen cada día en el mismo error. Y evitarlo es más fácil de lo que parece si sabes cómo.

Llegar puntual en una gran ciudad española se ha convertido en una especie de misión imposible para muchos conductores. No importa si se trata de una reunión de trabajo, una cita médica o un vuelo: el reloj siempre parece correr más rápido cuando uno se acerca al destino. Y, en muchos casos, no es el tráfico el principal culpable, sino una decisión aparentemente insignificante que se toma en el último momento. Cualquier gesto cuenta.

Ese “gesto” del que habla Begoña, controladora del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), es más habitual de lo que parece. Un giro improvisado, una vuelta extra buscando aparcamiento o una maniobra mal calculada pueden desencadenar una cadena de retrasos difícil de revertir. En un entorno urbano cada vez más saturado, ese pequeño detalle marca la diferencia entre llegar a tiempo o hacerlo con prisas… o directamente tarde.

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El gesto que te hace perder tiempo sin darte cuenta

fuente: parclick

En palabras de Begoña, el problema no empieza cuando uno se sube al coche, sino cuando decide “improvisar” en los últimos minutos del trayecto. Ese impulso de intentar acercarse más al destino, en lugar de asegurar un aparcamiento viable, es lo que genera el caos. “Muchos conductores dan vueltas de más pensando que encontrarán un hueco mejor, pero lo único que consiguen es perder tiempo”, explica.

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Este gesto, que puede parecer lógico en un primer momento, suele tener el efecto contrario. En ciudades con alta densidad de tráfico, cada vuelta adicional incrementa la probabilidad de encontrarse con atascos, semáforos en rojo o calles congestionadas. Y lo peor es que, cuando finalmente se toma la decisión de aparcar, ya es demasiado tarde para recuperar los minutos perdidos.

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