Durante décadas, Bentley construyó su reputación sobre una combinación casi inalterable de lujo, refinamiento y grandes prestaciones. Sin embargo, en los últimos años la histórica marca británica ha comenzado a explorar un territorio más emocional y provocador, acercándose a una nueva generación de clientes fascinados tanto por la exclusividad como por la cultura digital del automóvil. El proyecto Supersports: FULL SEND representa quizá el ejemplo más radical de esa transformación.
Un coche de cine

La compañía ha decidido convertir en objeto de colección la que considera su producción audiovisual más intensa y dinámica hasta la fecha. El cortometraje (aquí más información), protagonizado por el piloto y especialista estadounidense Travis Pastrana, sirvió para presentar el nuevo Bentley Supersports a través de una puesta en escena inspirada en el universo gymkhana: derrapes milimétricos, humo, maniobras imposibles y una coreografía mecánica ejecutada dentro de la propia fábrica de Bentley en Crewe.
Lejos de los habituales anuncios elegantes y pausados asociados al fabricante británico, FULL SEND apostó por una narrativa agresiva y visualmente impactante. El protagonista absoluto fue un Supersports de 666 CV enviado al límite sobre el asfalto del complejo industrial donde nacen los modelos de la marca. Con tracción trasera y una puesta a punto desarrollada específicamente para maximizar el comportamiento dinámico, el vehículo mostró una faceta inédita dentro de Bentley.
El éxito visual del proyecto llevó ahora a la marca a ampliar la experiencia mediante una colección limitada orientada a coleccionistas y entusiastas. Entre las piezas principales destacan dos réplicas a escala del coche utilizado en el rodaje, disponibles en formatos 1:18 y 1:43. Ambos modelos reproducen con enorme precisión los elementos aerodinámicos y estéticos que definieron al vehículo original, desde el alerón trasero fijo hasta los apéndices delanteros, las taloneras laterales y el agresivo difusor posterior.
Un artista con cultura racing

Uno de los aspectos más llamativos del coche fue precisamente su decoración exterior. Para desarrollar la imagen visual del proyecto, Bentley recurrió al artista londinense Deathspray, conocido por sus trabajos vinculados a la cultura racing y al diseño gráfico urbano. El resultado fue una carrocería dominada por contrastes monocromáticos y acentos verdes fluorescentes que rompían completamente con la estética tradicional de la marca.
Esa identidad visual se trasladó con absoluta fidelidad a las miniaturas, incluyendo detalles tan poco convencionales como las lunas tintadas en verde o las llantas pintadas en diferentes colores: verde en el eje delantero y blanco en el trasero. Incluso el interior replica componentes específicos instalados para el rodaje, entre ellos la palanca del freno de mano hidráulico utilizada por Pastrana para ejecutar los espectaculares derrapes dentro de la planta de Crewe.
La colección no se limita a los modelos a escala. Bentley también incorporó una serie de obras gráficas inspiradas en algunas de las escenas más icónicas de la película. Las ilustraciones muestran momentos como el burnout inicial o las derrapadas atravesando las instalaciones de la fábrica. Cada pieza ha sido numerada individualmente y producida mediante serigrafía artesanal, reforzando el carácter exclusivo del conjunto.
Nuevo escenario para Bentley

Detrás de FULL SEND existe también una estrategia de comunicación muy definida. Bentley buscaba presentar el nuevo Supersports de una forma distinta, alejándose del lenguaje habitual del lujo clásico y acercándose al entretenimiento visual que domina las redes sociales y las plataformas digitales. La elección de Travis Pastrana como protagonista no fue casual: el estadounidense simboliza precisamente esa mezcla de precisión técnica, espectáculo y cultura extrema que conecta con nuevas audiencias.
El proyecto comenzó a tomar forma en 2025, cuando la marca entendió que el lanzamiento del nuevo Supersports ofrecía una oportunidad perfecta para romper moldes. Con el respaldo directo de la dirección de Bentley, los equipos de desarrollo adaptaron una unidad experimental para soportar un nivel de exigencia muy alejado del uso convencional de un gran turismo de lujo.
La película también sirvió para reivindicar la evolución reciente de la histórica factoría de Pyms Lane, inaugurada en 1938 y modernizada tras importantes inversiones en los últimos años. Bentley convirtió así su propio centro industrial en un gigantesco escenario cinematográfico bautizado internamente como ‘Pymkhana’, un guiño tanto a la gymkhana clásica como al legado de la marca.
Mientras tanto, el nuevo Supersports se prepara para iniciar su producción comercial a finales de 2026, con las primeras entregas previstas para comienzos de 2027. Pero antes incluso de llegar a los concesionarios, la marca británica ya ha conseguido algo poco habitual: transformar un lanzamiento de producto en un fenómeno visual capaz de unir lujo artesanal, cultura pop y conducción extrema en una sola identidad.
Fotos: Bentley.










