La subasta del Ferrari Luce en Monterey selló un récord: el Chasis 0 se adjudicó por 40 millones de dólares, unos 35 millones de euros.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: la unidad número uno del primer eléctrico de Maranello se remató por 40 millones de dólares, la cifra más alta jamás pagada en público por un coche nuevo de producción.
- No te lo puedes perder: el acabado Madreperla Semibrillante, un pigmento exclusivo que cambia del verde al violeta según la incidencia de la luz, estrenó una técnica irrepetible del programa Tailor Made.
- Cifras y cotización: 40 millones de dólares, equivalentes a unos 35 millones de euros al cambio actual; todos los ingresos se destinarán a la Fundación Ferrari, según el fabricante.
El Chasis 0 y el programa Tailor Made
La casa de Maranello bautizó a esta unidad como Chasis 0. Se trata de la primera versión que salió de la línea de producción del Ferrari Luce, el primer eléctrico de la historia del Cavallino Rampante.
No es un ejemplar de preserie cualquiera: fue configurado mediante el programa Tailor Made, el servicio que transforma cada encargo en un proyecto a medida desarrollado con el Ferrari Design Studio.
Al frente de ese departamento está Flavio Manzoni, responsable de traducir la investigación más reciente de la marca en diseño, materiales y color. Según Ferrari, esta pieza encarna la máxima expresión de esa búsqueda.
Madreperla: una carrocería que cambia según la luz
El concepto visual de este chasis gira en torno al blanco y su capacidad para realzar superficies. La carrocería luce el color Madreperla Semibrillante, un pigmento creado específicamente para la ocasión. Sus reflejos varían de tonalidad entre el verde y el violeta en función del ángulo y de la intensidad lumínica. El acabado semibrillante alterna zonas mates y brillantes, lo que acentúa las formas esculpidas del Luce. Cada coche elaborado con esta técnica es, en palabras del fabricante, único e irrepetible en sus matices.
El habitáculo no se queda atrás. Debuta el cuero metalizado ‘Le Mans’ en color Perla, un material exclusivo confeccionado con pieles suizas seleccionadas por su suavidad y por su capacidad para reflejar la luz en el interior.

Por primera vez, los elementos secundarios del habitáculo adoptan el color Grigio Corvara en lugar del negro tradicional. Hasta las llantas, las pinzas de freno y el logotipo sobre fondo blanco se fabricaron a medida para esta unidad. Todo responde a una coherencia cromática que pocos proyectos individuales han alcanzado en Maranello.
La coherencia de conjunto se extiende a cada detalle. Ferrari no se limitó a aplicar un color especial: creó un lenguaje visual completo en el que las llantas, las pinzas de freno y el logotipo sobre fondo blanco abandonan los códigos habituales. El resultado es una configuración que difícilmente podrá repetirse en otra unidad del Luce, lo que refuerza el aura de pieza irrepetible.
La singularidad no reside solo en el motor eléctrico, sino en una especificación irrepetible que convierte al Chasis 0 en una pieza de colección desde el primer kilómetro.
El propósito benéfico redondea la singularidad del proyecto. No se subastó simplemente un Ferrari eléctrico con especificación irrepetible: se subastó una pieza cuyo importe íntegro se donará a la Fundación Ferrari. Ese respaldo institucional refuerza la trazabilidad del lote y lo aleja del simple capricho de taller.
Lo que la subasta dice del mercado
La adjudicación de 40 millones de dólares, equivalentes a unos 35 millones de euros, convierte a este Ferrari Luce en el coche nuevo y eléctrico más caro jamás vendido en una subasta pública. Conviene subrayar los matices: no se trata de una transacción comercial convencional, sino de una venta con fines benéficos. Todos los ingresos se destinarán a la Fundación Ferrari, que apoya las iniciativas educativas de la compañía desde Maranello. Esa condición afecta a la lectura de la cifra, pero no la despoja de relevancia: fija un precio de referencia para el primer eléctrico del Cavallino y para un programa de personalización tan extremo.
En términos de coleccionismo, el valor de este lote no reside en una serie limitada numerada, sino en la combinación de primicia tecnológica —primer eléctrico de Maranello—, condición de primer chasis y especificación única. Son tres factores que, por separado, ya suelen disparar la puja; unidos, explican un remate que no admite parangón. No es extraño que la subasta se celebrara en Monterey, escenario clásico para los hitos del mercado internacional. Allí han caído varios récords históricos y es el lugar natural para medir el pulso del coleccionismo más exigente.
Ahora bien, conviene ser prudente a la hora de extrapolar este resultado. Una subasta benéfica introduce un componente filantrópico que puede elevar el precio por encima de lo que dictaría la valoración estricta del mercado. El comprador no solo adquiere un automóvil; contribuye a un programa educativo. Aun así, la cifra quedará como referencia inevitable para futuras ventas del Luce y para el naciente mercado de eléctricos de alta colección. A la postre, este remate ha hecho algo más que batir un récord: ha abierto un capítulo nuevo en la valoración del automóvil de producción contemporáneo.

